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articulo 20. declaracion universal de los derechos humanos

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas



radicalización y generalización de la democracia          manuel delgado

Se vive un momento en que la calle vuelve a ser reivindicada como espacio para la creatividad y la emancipación, al tiempo que la dimensión política del espacio público es crecientemente colocada en el centro de las discusiones a favor de una radicalización y una generalización de la democracia.




 

mar y montaña


El espacio público tiene una dimensión socio-cultural. es un lugar de relación y de identificación, de contacto entre las gentes, de animación urbana, a veces de expresión comunitaria.


articulo 21. declaracion universal de  los derechos humanos

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.


criticas , demandas y propuestas

Los políticos elegidos democráticamente tienen la responsabilidad de la decisión de los proyectos públicos. las organizaciones sociales tienen el derecho y el deber de exigir que se tomen en cuenta, se debatan y se negocien sus críticas, sus demandas y sus propuestas.


Es habitual en todos los festivales : los ayuntamientos viendo el auge y popularidad de estos eventos y la buena imagen que les reportan, ceden gratuitamente terrenos a cambio de que el evento sitúe sus sede, de manera permanente, en el municipio y se establezca una relacion intrinseca entre ambos.



manuel delgado            universidad de barcelona

¿Que es lo urbano? ,sino una forma de vida hecha de sociabilidades minimalistas, pactos sobre la marcha, vínculos precarios, que proliferan y se conectan entre sí hasta el infinito."

La sociedad urbana no la conforman comunidades homogéneas, congruentes, atrincheradas cada una en su respectiva cuadrícula territorial, sino de los actores desconocidos de una alteridad que se generaliza. Por ello, se plantea aquí la urgencia de una antropología que atienda a todo lo que en una ciudad puede ser visto flotando en su superficie, estructuras líquidas, ejes que organizan la vida social en torno suyo, pero que raras veces son instituciones estables, sino una pauta de fluctuaciones, la labor interminable de una sociedad sobre sí misma. Una antropología así concebida sería una disciplina que estudiara los espacios públicos, esas extensiones en las que se dan todo tipo de trenzamientos y bifurcaciones, escenificaciones que no se debería dudar en calificar de coreográficas. Su objeto el animal público, ese personaje de múltiples rostros que pasa su tiempo desplegando ardides, confundiéndose con el terreno, aprovechando los accidentes de los paisajes por los que transita.

Esta obra ( " el animal público " ) abre el camino hacia unas ciencias sociales que se ocupan de lo incierto, incalculable y oscilante que hay en la vida cotidiana, lo inconsistente y lo humano que emerge incansable e inesperadamente aquí y allá en la calle, ese umbral permeable, lábil, sin órganos, en que se puede experimentar la desolación y el desamparo más absolutos, pero en que también es posible escapar, desviarse, desobedecer, desertar, y hacerlo molecularmente o en masa. Espacio público: espacio rigurosamente vigilado por todos los poderes por ser el espacio predilecto de las emancipaciones y estampidas."

bolsas de resistencia

Ofrecer la posibilidad de conquistar espacios sociales que se acondicionan y potencian como lugares públicos, colectivos, como espacios de resistencia donde pueden ensayarse nuevas prácticas político-sociales, revitalizando el terreno de lo político entendido como el ámbito del pensar, decidir y hacer en colectivo. " bolsas de resistencia", islotes de resistencia, de lo que se trata es de la búsqueda de caminos, de opciones, que posibiliten el hacer ahora, el resistir ya, cotidianamente, pero en el camino de una lucha de largo aliento por un nuevo mundo igualitario.

La creatividad que utiliza el espacio público evoluciona constantemente incorporando nuevos lenguajes artísticos. Los movimientos urbanos emergentes nacidos en las calles de las ciudades utilizan, como modo de expresión, las artes visuales ( graffitis ), el teatro y el circo ( arte de calle), que reflejan el dinamismo de los movimientos sociales en las ciudades de Europa.

Otro conceptos relacionados con la libertad en general son las libertades cívicas, que son respetadas o no por diferentes tipos de gobierno. A diferencia de la libertad a secas, las libertades cívicas son la capacidad de realizar diferentes actos sin que el estado penalice la actividad.

El progreso de la democracia consiste en acrecentar realmente la libertad, iniciativa y espontaneidad del individuo, no sólo en determinadas cuestiones privadas y espirituales, sino esencialmente en la actividad fundamental de la existencia humana: su trabajo.

La democracia constituye un sistema que crea condiciones políticas, culturales y económicas dirigidas al desarrollo pleno del individuo.

campo de batalla                 john dewey

La amenaza más seria para nuestra democracia no es la existencia de los Estados totalitarios extranjeros. Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza del líder. Por lo tanto, el campo de batalla esta también aquí, en nosotros mismos y en nuestras instituciones.

l'hospitalet: un nuevo distrito para Barcelona montse prieto / domi muñoz

Debemos crear espacios que representen nuestra propia esfera pública, nuestra voluntad política de autodeterminación, de experimentación y creación colectiva, y debemos crearlos en los lugares más duros e indefensos de esta metrópoli cambiante. Sólo así le daremos la vuelta a la metrópoli prevista, y la transformaremos en un espacio abierto y lleno de promesas.


espacio público          manuel delgado / el país / 05 de septiembre 2006

Concluirá este mes de septiembre la exposición que en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona ha servido para mostrar los trabajos concurrentes al Premio Europeo del Espacio Público 2006, que convoca el Archivo del Espacio Público Urbano. La exhibición -En defensa del espacio público- nos ha deparado una excelente oportunidad para pensar qué quiere decir exactamente "espacio público", un concepto que ha ido ganando protagonismo en las dos últimas décadas, que ocupa hoy un lugar central en las iniciativas y las retóricas a propósito de los contextos urbanizados y que es bastante menos inocente y natural de lo que se antojaría a primera vista.

De entrada, espacio público podría ser un instrumento conceptual que le permitiera a las ciencias sociales de la ciudad agrupar los diferentes exteriores urbanos: calle, plaza, vestíbulo, andén, playa, parque, muelle, autobús..., entornos abiertos y accesibles sin excepción en que todos los presentes miran y se dan a mirar unos a otros, en que se producen todo tipo de agenciamientos -microscópicos o tumultuosos, armoniosos o polémicos-, en que se dramatizan encuentros y encontronazos, luchas y deserciones, reencuentros y extravíos... Inmensa urdimbre de cuerpos en movimiento que nos depara el espectáculo de una sociedad interminable, rebosante de malentendidos y azares. Ese espacio sólo existe como resultado de los transcursos que no dejan de atravesarlo y agitarlo y que, haciéndolo, lo dotan de valor tanto práctico como simbólico.

Para el urbanismo oficial espacio público quiere decir otra cosa: un vacío entre construcciones que hay que llenar de forma adecuada a los objetivos de promotores y autoridades, que suelen ser los mismos, por cierto. En este caso se trata de una comarca sobre la que intervenir y que intervenir, un ámbito que organizar en orden a que quede garantizada la buena fluidez entre puntos, los usos adecuados, los significados deseables, un espacio aseado y bien peinado que deberá servir para que las construcciones-negocio, los monumentos o las instalaciones estatales frente a los que se extiende vean garantizada la seguridad y la previsibilidad. No en vano la noción de espacio público se puso de moda entre los planificadores sobre todo a partir de las grandes iniciativas de reconversión de centros urbanos, como una forma de hacerlos apetecibles para la especulación, el turismo y las demandas institucionales en materia de legitimidad. En ese caso hablar de espacio siempre acaba resultando un eufemismo: en realidad se quiere decir siempre suelo.

Afín a esa idea de espacio público como complemento o guarnición para los grandes pasteles urbanísticos, hemos visto prodigarse un discurso también centrado en ese mismo concepto. En este caso, el espacio público pasa a concebirse como la realización de un valor ideológico, lugar en que se materializan diversas categorías abstractas como democracia, ciudadanía, convivencia, civismo, consenso y otras supersticiones políticas contemporáneas, proscenio en que se desearía ver pulular una ordenada masa de seres libres e iguales, guapos y felices, seres inmaculados que emplean ese espacio para ir y venir de trabajar o de consumir y que, en sus ratos libres, pasean despreocupados por un paraíso de amabilidad y cortesía, como si fueran figurantes de un colosal anuncio publicitario. Por descontado que en ese territorio toda presencia indeseable es rápidamente exorcizada y corresponde maltratar, expulsar o castigar a cualquiera que no sea capaz de exhibir modales de clase media.

Entre esas dos visiones se debate hoy esa nueva disciplina que en arquitectura atiende al diseño de exteriores. Por un lado los imperativos que marcan conjuntamente el mercado y la política obligan al arquitecto a afinarse en la producción de espacios que sean a la vez vendibles y vigilables. Para ello se le tienta con ofertas que pueden espolear su tendencia a convertir la obligación de crear en pura soberbia formal, de la que el producto suelen ser espacios tan irritantes como inútiles. Frente a las tentaciones de una ciudad hecha poder y hecha dinero, el arquitecto puede hacer prevalecer, en cambio, lo que quede en él de voluntad de servicio a la vida, es decir a eso que ahí fuera se levanta y se desmorona sin descanso, la actividad infinita de los viandantes, las apropiaciones a veces furtivas, a veces indebidas, de los desconocidos.

Contemplar el trabajo del Archivo del Espacio Público europeo otorga una cierta dosis de esperanza al respecto. La orientación de los materiales expuestos en el CCCB y los premios otorgados -muelle en el puerto de Zadar (Croacia); intersticio bajo una autopista en Zaanstad (Holanda)- parece apostar por hacer compatibles los lenguajes más creativos con la humildad de propuestas que son conscientes de hasta qué punto dependen de los usos y de los sentidos -sublimes o prosaicos- con que los usuarios acabarán determinándolos. He ahí, pues, la posibilidad de una arquitectura que renuncie a ser lo que algunos quisieran que fuera: un discurso arrogante que pretende convertir al mundo en modelo del que colgar sus diseños, vanidad de la que la que los intereses políticos y económicos sacan provecho. En vez de eso, la línea que se prima en esta exposición parece apuntar en otra dirección: la de un urbanismo que se pase al enemigo -lo urbano-; la de una arquitectura que entiende el espacio público como un ente vivo al que servir, haciendo de él lo que ya es: ese escenario ávido de acontecimientos, dispuesto para que las cosas se crucen y se junten.


el espacio público es un concepto jurídico    ciudadanía y espacio público / jordi borja

un espacio sometido a una regulación específica por parte de la Administración Pública, propietaria o que posee la facultad de dominio del suelo y que garantiza su accesibilidad a todos y fija las condiciones de su utilización y de instalación de actividades. El espacio público moderno proviene de la separación formal (legal) entre la propiedad privada urbana (expresada en el catastro y vinculada normalmente al derecho de edificar) y la propiedad pública (o dominio público por subrogación normativa o por adquisición de derecho mediante cesión) que normalmente supone reservar este suelo libre de construcciones (excepto equipamientos colectivos y servicios públicos) y cuyo destino son usos sociales característicos de la vida urbana (esparcimiento, actos colectivos, movilidad, actividades culturales y a veces comerciales, referentes simbólicos monumentales, etc.).


noción y principios de sostenibilidad          carta de aalborg

"Nosotras, ciudades, comprendemos que el concepto de desarrollo sostenible nos ayuda a basar nuestro nivel de vida en la capacidad transmisora de la naturaleza. Tratamos de lograr una justicia social, unas economías sostenibles y un medio ambiente duradero. La justicia social pasa necesariamente por la sostenibilidad económica y la equidad, que precisan a su vez de una sostenibilidad ambiental.

De todas formas, los movimientos ciudadanos de los últimos 30 años han hecho importantes contribuciones a la gestión de la ciudad y al urbanismo de este final de siglo. Citemos por lo menos tres:

  1. La revalorización del "lugar", del espacio público, del ambiente urbano, de la calidad de vida, de la dialéctica barrio-ciudad, del policentrismo de la ciudad moderna...

  1. La exigencia de la democracia ciudadana, de la concertación y de la participación en los planes y proyectos, de programas integrados, la gestión de proximidad y la recuperación del protagonismo de los gobiernos locales en la política urbana.

  1. Y, como consecuencia de lo anterior, o quizás como premisa, la recreación del concepto de ciudadano, como sujeto de la política urbana, el cual "se hace" ciudadano interviniendo en la construcción y gestión de la ciudad. El marginal se integra, el usuario pasivo conquista derechos, el residente modela su entorno, todos adquieren autoestima y dignidad enfrentándose a los desafíos que les plantean las dinámicas y las políticas urbanas. El ciudadano es el que tiene derecho al conflicto urbano.

Barcelona, espacio público ( articulo espacio público pdf, Manuel delgado antropología urbana, políticas y organizaciones sociales)


 no tagobies, hagamos el permiso y tendremos pista de aterrizaje.                secreonline



regidors de districte de ciutat vella
consell municipal del districte de ciutat vella


conocimiento del terreno       ernesto guevara

el guerrillero debe ser preferentemente habitante de la zona. Porque allí tiene sus amistades a quienes recurrir personalmente; porque, al pertenecer a la misma zona, la conocerá que es uno de los factores importantes de la lucha guerrillera el conocimiento del terreno- y, porque estará habituado a las vicisitudes que en ella pase y podrá entonces rendir un mejor trabajo, sin contar con que agregará a todo esto, el entusiasmo de defender lo suyo o luchar por cambiar el régimen social que atenta contra su mundo.



el discurso del civismo       indymedia

Bajo el discurso del "civismo" se esconde cínicamente, la intención de los gobiernos y sus instituciones de domesticación y mercantilización de las fiestas populares y el enlatamiento progresivo de cualquier expresión cultural y festiva. Las fiestas populares, esos acontecimientos y expresiones creativas colectivas, en el que todos somos participantes activos y no sólo espectadores y que se dan en el espacio público espanta a sus controladores ni que sea por unos días al año. La toma y reapropiación del espacio público por parte de la gente del pueblo sigue siendo lo que anima a continuar preparando, año tras año, unas fiestas para el disfrute público de la creatividad festiva, de la alegria, de la denuncia, de la libertad, de la catarsis colectiva, de la revitalización de los pueblos y la cultura popular y del rechazo a la monitorización gubernamental que demasiado a menudo las acaba estropeando


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