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la ira no dejara rencor en sus corazones y los hara mejores

el señor de los anillos

ahimsa

Término procedente del Sánscrito que acabó siendo internacionalmente conocido gracias a Mohandas Gandhi, tanto porque formó parte de su filosofía política, como de sus campañas noviolentas. Ahimsa se ha venido traduciendo a las lenguas indoeuropeas con el significado de la noviolencia’, siendo su raíz la palabra ˜himsa’ que, asimismo, se traduce como ˜violencia’. En realidad, esta traducción no llega a revelar del todo el profundo significado que tiene la ahimsa en lenguaje sánscrito, para éste el concepto implica no sólo a la acción, sino a la palabra, al deseo y al pensamiento, es decir, a todos y cada uno de los aspectos de la vida humana.

Desde el punto de vista etimológico la palabra ahimsa deriva de la raíz sánscrita hims- que significa :˜perjudicar’, dañar’, ˜herir’,˜matar’, con el añadido del prefijo a que le da un valor privativo vendría a significar “como ya hemos dicho- o perjudicar’,˜no dañar’no matar’, etc. Sin embargo, esta sería una interpretación demasiado restringida y, además, tomada en un sentido negativo. Ya en el Isvaragita o Poema del Señor, uno de los textos sagrados más apreciados del hinduismo, la ahimsa es una de las virtudes morales más exaltadas que es interpretada como una incapacidad -o total ausencia- del deseo de dañar, odiar, hacer el mal, o matar a cualquier ser viviente. Algunos autores incluso piensan que debería traducirse por el término ‘inocencia’ o ˜pureza’ porque ambas reflejarían la verdadera profundidad transformadora y expresiva de mente y corazón que significa la ahimsa.

Ahimsa es, también, un mandato ético que se encuentra en religiones como el Jainismo, el Budismo y el Hinduismo. Sin embargo, no para todas tiene este mandamiento o precepto la misma importancia.

Para el Jainismo, la ahimsa es el primero y más importante de sus cinco votos

  • 1.No herir ni matar a ningún ser viviente
  • 2. Sinceridad
  • 3. Rectitud
  • 4. Vivir con castidad
  • 5. Desapego de las cosas.

ahimsa es el principio central de todo su sistema ético. Para los seguidores del Jainismo, la ahimsa significa no causar de manera absoluta ningún tipo de daño o sufrimiento a cualquier forma de vida (tanto humanas, como no humanas). Ello incluye, no sólo renunciar a causar daño o sufrimiento físico, sino también de otro tipo, como psíquico, moral, verbal. Pero, además, ahimsa implica una búsqueda -fundamentalmente personal- de la pureza, de la auto-perfección y de la autorrealización. En este sentido, el concepto de ahimsa se amplia con fuertes componentes espirituales (alma humana y proyección religiosa) y antropológicos (concepción del ser humano y de lo humano). Al igual que para Mahavira, el gran héroe de esta religión del s. VI a.C., también llamado Jina (vencedor), -fundador de esta religión y modelo absoluto de vida y moral ascética, que renunció a cualquier deseo o instinto de los sentidos y que consiguió el máximo autocontrol a través de la superación de sí mismo-, la ahimsa se convierte en el camino o el instrumento para superar el ciclo de la reencarnación (samsara) y alcanzar “mediante una búsqueda progresiva y permanente-, el estado final de ˜iluminación’ y ˜conocimiento total’ (moksha), esto es, la completa y definitiva liberación del círculo de la eterna reencarnación, es decir, acabar deviniendo estado espiritual puro. Así, la ahimsa, se puede interpretar como una vía ideal de perfección espiritual y humana en la que, lógicamente, en esta aventura no cabe sino el respeto y el amor por todo lo viviente.

Para los budistas, con Asoka (s. III a. C.), rey convertido al budismo y a la paz, ahimsa se convierte en dharma, es decir, en norma sagrada o ley permanente cuya observancia hace a quienes lo practican más virtuosos y justos. Sin embargo, ahimsa es algo menos importante para el budismo, sólo es parte del cuarto principio (el que hace referencia al camino que conduce a la cesación del daño) de los Ocho Caminos hacia la Nobleza y la conducta correcta. No obstante, para el Budismo, ahimsa no sólo significa no causar daño y actuar con cuidado; sino que, además, involucra la actitud de la compasión hacia el sufrimiento de todos los seres vivos.

Asimismo y en relación con las otras dos religiones, ahimsa también es un concepto importante en el hinduismo, tanto por la íntima relación de éste con aquéllas, como por su propia tradición ética e histórica. Tanto es así que Gandhi calificó al ahimsa como ˜la clave del hinduismo’. Por ejemplo, encontramos en un texto como el Yogasùtra una definición de ahimsa como: la ‘abstención de ofensa en todas sus formas, en todos los tiempos y hacia todos los seres’. Sin embargo, para entender lo positivo de estas abstenciones “y desde un punto de vista sólo funcional para comprenderlo mejor-, podríamos decir que la ahimsa, vista como compendio de todas las virtudes, es comparable al valor que tiene el Amor en el cristianismo, que es la pieza clave para comprender su mensaje. Sin embargo, en el hinduismo, esta norma moral (la ahimsa) no es absoluta como lo era en el jainismo. La observancia del ahimsa tiene sus límites en los deberes marcados por el svadharma, es decir, por el cumplimiento de los deberes del propio estado, condición que es determinada por la propia posición social o por el estadio de la vida en que cada ser se encuentre. El ejemplo más usado es el del campesino que, en su labor de arar la tierra, sin más remedio tendrá que herir o matar insectos y otros animales, rompiendo involuntariamente el precepto del ahimsa. ¿Pero, y el que pertenezca a la casta de los guerreros, cómo puede respetar el ahimsa- Precisamente, otro texto sagrado, el Bhagavad-Gita (comparable en importancia a los Evangelios en el cristianismo), cuenta el dilema moral en el que se halla el guerrero Arjuna que, estando en el campo de batalla y teniendo con él la justicia prefiere ser muerto que matar. Sin embargo, un enviado de Dios le recuerda el deber del guerrero, esto es, combatir. ¿Cómo debe expresarse, entonces, el ahimsa para el deber de un guerrero? La respuesta es: abstenerse de la violencia inútil, innecesaria, descontrolada, desmedida.

El guerrero debe combatir en el campo de la acción moral, del deber, de la justicia y debe ser movido por ellas, no por la sed de venganza, de causar más daño del necesario para restablecer la entera justicia. Debe exponer su vida en ello y hasta perderla si fuese necesario pero, también debe saber, que no debe dañar o matar si ello es posible o, en su caso, matar lo menos posible para restablecer el orden moral. 

También para el hinduismo, como para las otras dos religiones anteriormente mencionadas, en el ahimsa está reflejado el valor y el mensaje espiritual del sacrificio que forma parte del pensamiento y la tradición hindúes. Primero está el sacrificio interior (y esto vale para campesinos, guerreros, sacerdotes y comerciantes) que fortalece todos los aspectos del alma y del cuerpo, que prepara para la acción o para la abstención, que educa y capacita para vivir de acuerdo a las reglas naturales. Luego está la otra gran idea de sacrificio: la cosmología que está toda permeada por la idea de que a través del sacrificio el mundo se genera y regenera continuamente; la misma manifestación del universo es un sacrificio lacerante y doloroso porque comporta un tránsito del Uno (la unidad es siempre el ideal supremo en India) a lo múltiple. A su vez, la recomposición de la unidad puede tener lugar solamente a través del sacrificio y, el primer sacrificio de todos es el de uno mismo, porque sólo renunciando al propio yo es posible reconstruir la unidad.

Conocido todo esto, el ahimsa adquiere en el universo de Gandhi una gran importancia gracias a la investigación y la interpretación ético-política que él hace de aquélla. Para Gandhi ahimsa era mucho más que el concepto negativo de no causar daño o sufrimiento. A su juicio, ahimsa debía ser interpretado en positivo y con todas sus potencialidades, tanto es así que lo identificó con el amor. Para Gandhi amar era el estado activo de ahimsa’, llegando a llamar incluso a ésta como la " ley del amor’. En tal sentido se podría decir que Gandhi consideraría este concepto (amor) con similares significados a los que caridad tiene para los cristianos (el amor no es sólo intención moral sino también y sobre todo acciones hacia el prójimo) y ágape en lengua griega (compartir).

Asimismo, en el universo normativo y político de Gandhi, ahimsa es clave para comprender en toda su extensión la acción de la noviolencia y, con ella, otros conceptos asociados a ésta (entre ellos satyagraha, sarvodaya, swadeshi y swaraj). Asimismo, en este sentido ahimsa, como forma de amor y compasión hacia las demás criaturas implica reducir, hasta los límites posibles y en ciertas circunstancias, el sufrimiento innecesario y gratuito de los animales, llegando incluso a sacrificarlos para evitar su angustia. Finalmente, con la profunda interpretación que hace Gandhi de la ahimsa se llega a comprender mucho mejor la complejidad en la que se expresa la violencia. Para él, la violencia física tendía a ocultar otros tipos más tenues y sutiles de expresión de aquélla, la ˜violencia pasiva’, es decir, el necesario combustible (tal como: las palabras y los juicios ásperos, las voluntades perversas dominadas por la ira, el rencor o el resentimiento, la avidez y la codicia, así como la crueldad y la inhumanidad) para alimentar aquélla. Por ello, para él, la ahimsa debía trabajar en la prevención y la conversión de la violencia pasiva en buenos pensamientos y acciones que evitarían, finalmente, las expresiones de la violencia física.

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