:)
inicio
el efecto circpau
estratégia y táctica
organizativo
ecómico
comunicación
festival circpau
index

top volver avance




estratégia y táctica
gandhi Imprimir E-mail

  muéstrenme el rostro de la civilización occidental, pues lo que veo es la pura y dura barbarie


desobediencia civil

Para que sea civil, la desobediencia tiene que ser sincera, respetuosa, mesurada y carente de cualquier recelo. Debe apoyarse en principios muy sólidos, no verse jamás sometida a caprichos y, sobre todo, no dejar que la dicte nunca el rencor o el odio.

mohandas gandhi wikipedia


gandhi

Nació el 2 de Octubre de 1869 en Porbandar, India. Su verdadero nombre fue "Mohandas Karamchand Gandhi aunque sus allegados lo llamaron Mahatma, que, en sánscrito, significa ""Alma Grande"" (maha = ""grande"", ""suprema"" y atman = ""alma"")."

A la edad de 13 años, Gandhi se casó con Kasturba, una niña de su misma edad. ElMahatma Gandhi casamiento fue arreglado por sus padres. Los Gandhi tuvieron cuatro hijos. Gandhi estudió leyes en Londres y volvió a la India en 1891 para ejercer su profesión. En 1893 aceptó un contrato de un año para trabajar como abogado en Sudáfrica. En esa época, Sudáfrica estaba controlado por los británicos. Cuando intentó reclamar sus derechos como ciudadano inglés fue atropellado, y pronto vio que todos los indios sufrían idéntico tratamiento.

Gandhi se quedó en Sudáfrica 21 años luchando por los derechos del pueblo hindú. Desarrolló un método de acción social directa basado en los principios del coraje, la no-violencia y la verdad llamado Satyagraha. Creía que el modo en que la gente se comporta vale más que lo que consiguen. Satyagraha promovía la no-violencia y la desobediencia civil como los métodos más apropiados para alcanzar objetivos políticos y sociales.

En 1915 Gandhi retornó a la India. En 15 años se convirtió el líder del movimiento nacionalista indio. Utilizando los postulados de la Satyagraha dirigió la campaña por la independencia india de Gran Bretaña. Gandhi fue arrestado muchas veces por los británicos debido a sus actividades en Sudáfrica y la India. Creía que era honorable ir a la cárcel por una causa justa. En conjunto pasó siete años en prisión debido a sus actividades políticas. Más de una vez Gandhi recurrió al ayuno para impresionar a la gente sobre la necesidad de ser no-violento (ahimsa).

India alcanzó la independencia en 1947, y se separó en dos países, India y Pakistán, tras lo cual comenzaron los enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. Gandhi había abogado por una India unida, donde los hindúes y los musulmanes pudieran vivir en paz. Un 13 de Enero de 1948, a la edad de 78 años, comenzó un ayuno con el propósito de detener el derramamiento de sangre. Tras 5 días, los líderes de ambas facciones se comprometieron a detener la lucha y Gandhi abandonó el ayuno. Doce días más tarde fue asesinado por un fanático hindú que se oponía a su programa de tolerancia hacia todos los credos y religiones.

su labor

Su lucha por los Derechos Civiles en Sudáfrica: Durante la Guerra Bóer, Gandhi organizó un cuerpo de ambulancias para el ejército británico y dirigió una sección de la Cruz Roja. Acabada la guerra, retomó su campaña en favor de los derechos de los indios residentes en Suráfrica. En 1910 fundó la Granja Tolstoi, cerca de Durban, una colonia cooperativa para la población india. En 1914 el gobierno surafricano hizo importantes concesiones a las demandas de Gandhi, incluido el reconocimiento de los matrimonios y la exención de impuestos municipales. Dando por finalizada su misión en Sudáfrica, regresó a la India.

campaña para la independencia

Por la libertad de mi pueblo estoy dispuesto a dar gustosamente mi vida, pero por nada, estoy dispuesto a quitarle la vida a otro

mohandas karamchand gandhi

Gandhi se convirtió pronto en el máximo exponente de la lucha por el autogobierno de la India. Tras la I Guerra Mundial, en la que desempeñó un destacado papel humanitario, inició su movimiento de resistencia pasiva, invocando la satyagraha contra Gran Bretaña. Cuando el Parlamento aprobó en 1919 las leyes Rowlatt, que daban a las autoridades coloniales británicas poderes de emergencia para hacer frente a las denominadas actividades subversivas, el movimiento satyagraha se extendió por toda la India, ganando millones de adeptos. Una manifestación en Amritsar contra la aplicación de esta legislación acabó en una matanza cometida por los soldados británicos. En 1920, al no lograr del gobierno británico reforma alguna, Gandhi proclamó una campaña organizada de no cooperación. Los indios que ocupaban cargos públicos dimitieron, los organismos gubernamentales y los tribunales de justicia fueron boicoteados y los niños abandonaron las escuelas públicas. Por toda la India, las calles de las ciudades fueron bloqueadas mediante sentadas de ciudadanos que se negaban a levantarse incluso a pesar de ser golpeados por la policía. Gandhi fue arrestado pero las autoridades británicas se vieron forzadas a dejarle pronto en libertad.

Mahatma Gandhi La independencia económica de la India fue el punto culminante del movimiento swaraj ('autogobierno', en sánscrito) de Gandhi, que implicaba un boicoteo completo a los productos británicos. Los aspectos económicos del movimiento eran significativos, puesto que la explotación de los campesinos indios por los industriales británicos había originado una extrema pobreza y la virtual destrucción de la industria de la India. Gandhi propuso como solución a esta situación potenciar el renacimiento de las industrias artesanales. Comenzó a usar una rueca como símbolo de la vuelta a la sencilla vida campesina que predicaba y del renacimiento de las industrias autóctonas, tales como el hilado manual.

Gandhi se convirtió en símbolo internacional de una India libre. Llevaba la vida espiritual y ascética de un predicador, con ayuno y meditación. La unión con su esposa llegó a ser, como él mismo señaló, la de un hermano y una hermana. Rehusó cualquier posesión terrenal, vestía como las clases más bajas: un mantón y un taparrabos y comía vegetales, zumos de fruta y leche de cabra. Los indios le veneraban como a un santo y le comenzaron a llamar Mahatma ('alma grande', en sánscrito), título reservado para los más grandes sabios. La defensa que hizo Gandhi de la noviolencia o ahimsa ('sin daño', en sánscrito) era, como sostuvo, la expresión de una forma de vida implícita en el hinduismo. Gandhi consideraba que mediante la práctica de la noviolencia, Gran Bretaña llegaría a considerar la inutilidad de la opresión y abandonaría su país.

La influencia política y espiritual del Mahatma era tan grande en la India que las autoridades británicas no se arriesgaron a atacarle. En 1921 el Congreso Nacional Indio (o Partido del Congreso), grupo que encabezó el movimiento independentista, otorgó a Gandhi autoridad ejecutiva plena, incluido el derecho a designar su propio sucesor. La población india, no obstante, no entendió plenamente la doctrina de la ahimsa. Estallaron una serie de revueltas armadas contra Gran Bretaña, y culminaron en tal violencia que Gandhi confesó el fracaso de su campaña de desobediencia civil, a la que puso fin. El gobierno británico le detuvo de nuevo y le encarceló en 1922.

Tras su puesta en libertad en 1924, se retiró de la vida política activa y se dedicó a propagar la unidad comunal. Sin embargo, pronto se vio envuelto de nuevo en la lucha por la independencia. En 1930 Gandhi proclamó una nueva campaña de desobediencia civil, convocando a la población a negar el pago de impuestos, en particular el que gravaba la sal, sobre la que el gobierno británico ejercía un severo monopolio. Se llevó a cabo una marcha hasta el mar, en la que miles de indios siguieron a Gandhi desde Ahmadabad hasta el mar de Omán, donde obtuvieron sal evaporando agua del mar. Una vez más, Gandhi fue arrestado y puesto en libertad en 1931. Detuvo la campaña después de que los británicos hiciesen alguna concesión a sus peticiones. Ese mismo año representó al Partido del Congreso en una reunión celebrada en Londres.

ataque al sistema de castas

En 1932 Gandhi inició una nueva campaña de desobediencia civil contra las autoridades británicas. Arrestado dos veces, el Mahatma ayunó durante largos periodos en diversas ocasiones. En septiembre de 1932, mientras estaba en la cárcel, llevó a cabo un ""ayuno hasta la muerte"" para mejorar la situación de la casta de los intocables. Los británicos, al permitir que los intocables fueran excluidos del electorado indio, estaban, según Gandhi, cometiendo una injusticia. Aunque él mismo era miembro de la casta Vaisya (mercaderes), Gandhi se consideraba el gran líder del movimiento indio que tenía como finalidad la erradicación de la injusticia social y económica del sistema de castas.

En 1934 abandonó formalmente la política y fue sustituido como dirigente máximo del Partido del Congreso por Jawaharlal Nehru. Gandhi viajó por toda la India predicando la ahimsa y demandando la abolición de la casta de los intocables. La estima en que se le tenía era la medida de su poder político. Tan grande era su autoridad moral y espiritual que el limitado autogobierno concedido por Gran Bretaña a la India a través de la promulgación de la Government of India Act (1935) no pudo ser puesto en práctica hasta que Gandhi lo aprobó. 

Pocos años después, en 1939,regresó de nuevo a la vida política debido a que aún estaba pendiente la federación de los principados indios con el resto de la India. Su primer acto fue una huelga de hambre con objeto de forzar al dirigente del estado de Rajkot a modificar su régimen autocrático. La conmoción pública que originó este ayuno fue tan grande que tuvo que intervenir el gobierno colonial británico; se concedieron las demandas. El Mahatma se convirtió de nuevo en la más importante figura política de la India.

autonomía

Cuando estalló la II Guerra Mundial, el Partido del Congreso y Gandhi exigieron una declaración de intenciones respecto de la guerra y su aplicación a la India. Como reacción a la insatisfactoria respuesta británica, el partido decidió no apoyar a Gran Bretaña a menos que se concediera a la India una completa y total independencia. Las autoridades británicas se negaron a ello y ofrecieron una serie de compromisos que a su vez fueron rechazados. Cuando Japón entró en guerra, Gandhi todavía rechazaba la participación de la India en el conflicto. Fue recluido en 1942 y liberado dos años más tarde por motivos de salud.

En 1944 la lucha por la independencia de la India estaba en su última fase. El gobierno británico había aceptado conceder la independencia con la condición de que los dos grupos nacionalistas rivales, la Liga Musulmana y el Partido del Congreso resolvieran sus diferencias. Gandhi se opuso firmemente a la división de la India, aunque al final la aprobó con la esperanza de que se alcanzaría la paz interna una vez que se hubieran concedido las demandas para la creación de un estado musulmán. India y Pakistán se convirtieron en dos estados independientes una vez que Gran Bretaña concedió su independencia a la India en 1947. Durante las revueltas que siguieron a la división del país, Gandhi suplicó a hindúes y musulmanes que convivieran pacíficamente. Los disturbios afectaron a Calcuta, una de las más grandes ciudades de la India, y el Mahatma ayunó hasta que cesaron. El 13 de enero de 1948 inició otra huelga de hambre en Nueva Delhi para tratar de instaurar la paz. El 30 de enero, doce días después de acabado aquel ayuno, fue asesinado por Nathura Godse, un miembro de un grupo extremista hindú, mientras se dirigía el rezo de la tarde.

Gandhi nunca aceptó el título de Mahatma, porque no se consideraba digno de él. Sólo le gustaba que lo llamaran Bapu ("Padre"), que es una expresión, a la vez, cariñosa y respetuosa.

Muchos hombres y mujeres de hoy veneran a personajes milenarios, algunos que ni siquiera han existido (en la realidad histórica), pero pocos conocen que, en este siglo, un hombre verdaderamente santo se levantó de entre los demás. Nacido en una cultura de milenaria espiritualidad, empero no se restringió a ella y abordó con igual entusiasmo las ideas religiosas de todos los pueblos.

Gandhi decía ser hindú, buddhista, cristiano, musulmán, shiks, judío, etc… sin que para él, existiera contradicción alguna. Esto era porque, según su pensar, la única definición real de Dios era que es: La Verdad y El Amor, y esto puede aplicarse a todas las religiones por igual.

Pudo haber acumulado el poder total de su país, tanto el político como el religioso, pero jamás acepto ningún cargo público, despreciando siempre los títulos y honores. Vivió hilando su propia ropa y aconsejando a todos vivir en paz y en hermandad con los demás.

Su respeto por la vida no se limitaba a la humana, consideraba como hermanos a todos los seres vivientes y si hoy todavía estuviera entre nosotros, dejaría oír su voz a lo largo y ancho del mundo para salvar a la ""vida"" que destruimos día tras día por nuestra ambición e insensibilidad ecológica.

Mahatma Gandhi con algunos de sus discípulos. Lamentablemente, los pueblos de Pakistán y la India, los que él tanto amó (como para dar su vida por ellos), hoy se encuentran al borde de una guerra de consecuencias inimaginables. Pero esto no significa que el Mahatma Gandhi haya fracasado. Aún cuando puede llegar el día en que la India ya no exista, en que no se practiquen más sus viejas tradiciones, mientras el hombre camine sobre la faz de la tierra y posea cultura para transmitir su historia, no se olvidará jamás que, una vez, sólo una vez, un pueblo fue libre sin levantar las armas; que una sola vez, un pueblo logro su independencia solo con la paz, el amor y la verdad. Mientras esto no se olvide, el Mahatma Gandhi será recordado como el revolucionario de la no-violencia.

Si creemos que algún hombre merece verdaderamente el título de ""santo"", ninguna persona de buena voluntad, sea cual sea su credo, puede excluir de la ""lista"" de quienes llegaron a esta condición, a aquel hombrecillo de cuerpo delgado y de mirada sonriente, tras del cual se escondía el Alma más grande de nuestro siglo.

En su autobiografía, el Mahatma Gandhi cuenta cómo, durante sus tiempos de estudiante en Sud Afrecha, le interesó profundamente la Biblia, en especial el Sermón del Monte.

Llegó a convencerse de que el cristianismo era la respuesta al sistema de castas que durante siglos había padecido la India, y consideró muy seriamente la posibilidad de hacerse cristiano.

Un día quiso entrar en una iglesia para oír misa e instruirse, pero le detuvieron a la entrada y, con mucha suavidad, le dijeron que, si deseaba oír misa, sería bien recibido en una iglesia reservada a los negros. Desistió de su idea y no volvió a intentarlo.

Albert Einstein dijo de Gandhi: "Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como éste caminó la tierra en carne y hueso."


el ahimsa o el camino de la noviolencia

mohandas gandhi / todos los hombres son hermanos. sociedad de educación atenas. madrid. 1983

Una serie de experiencias a lo largo de los treinta últimos años (de ellos, los ocho primeros en África del Sur) me ha confirmado que el porvenir de la India y del mundo depende de la adopción de la noviolencia. Es el medio más inofensivo y el más eficaz para hacer valer los derechos políticos y económicos de todas la gente que se encuentra oprimida y explotada. La noviolencia no es una virtud monacal destinada a procurar la paz interior, sino una regla de conducta necesaria para vivir en sociedad, que asegura el respeto a la dignidad humana y permite que progrese la causa de la paz, según los anhelos más fervientes de la humanidad. La primera exigencia de noviolencia consiste en respetar la justicia alrededor de nosotros y en todos los terrenos. No se puede ser noviolento de verdad y permanecer pasivo ante las injusticias sociales.

La noviolencia no consiste en "abstenerse de todo combate real contra la maldad", por el contrario, veo en la noviolencia una forma de lucha más enérgica y más auténtica que la simple ley del talión, que acaba multiplicando por dos la maldad. Contra todo lo que es inmoral, pienso recurrir a armas morales y espirituales. No deseo embotar el filo del arma que me presenta el tirano, utilizando un tajo más cortante todavía que el suyo; procuraré apagar la mecha del conflicto sin ofrecer ninguna resistencia de orden físico. Mi adversario tiene que quedar sujeto por la fuerza del alma. Al principio quedará desconcertado; luego tendrá que admitir que estar resistencia espiritual es invencible. Si se pone de acuerdo, en vez de sentirse humillada, saldrá de ese combate más noble que antes. Podría objetarse que es una solución ideal. Estoy totalmente de acuerdo.

La noviolencia es la fuerza más grande que la humanidad tiene a su disposición. Es más poderosa que el arma más destructiva inventada por el ser humano. La destrucción no corresponde ni mucho menos a la ley de los Hombres. Vivir libre es estar dispuesto a morir, es preciso a manos del prójimo, pero nunca a darle la muerte. Sea cual fuere el motivo, todo homicidio y todo atentado contra la persona es un crimen contra la humanidad.

Ninguna institución puede hacer obligatoria la noviolencia, como tampoco es posible consignar los principios de la verdad en una constitución escrita. Nos toca a cada una de nosotras adoptarlas con toda libertad. Lo mismo que los vestidos, tienen que venirnos a medida, si no queremos caer en contradicciones sin fin.

La humanidad no puede librarse de la violencia más que por medio de la noviolencia.

La resistencia pasiva es un método que permite defender todo derecho que se encuentre amenazado, haciendo caer sobre sí mismo los sufrimientos que se pueden derivar. Pasa lo contrario con la resistencia armada. Cuando me niego a hacer una cosa que me repugna a mi conciencia apelo a las fuerzas del alma. Supongamos que el gobierno implanta una ley que me toca en algunos de mis intereses. Si recurro a la violencia para hacer abrogar la ley, empleo lo que puede llamarse la fuerza del cuerpo. Por el contrario, si no obedezco la ley a costa de incurrir en las sanciones previstas, utilizo la fuerza del alma; y esto supone un sacrificio para mi mismo. La desobediencia, para que sea civil, tiene que ser sincera, respetuosa, mesurada y exenta de todo recelo. Tiene que apoyarse en principios muy sólidos, no verse nunca sometida a caprichos y sobre todo, no dejar que la dicte nunca el odio o el rencor.

Todo el mundo admite que sacrificarse a sí mismo es infinitamente más noble que sacrificar a los demás. Cuando se utiliza esta fuerza para luchar contra la injusticia tiene la ventaja de no hacer sufrir más que a aquel que la emplea. Si entretanto se comete algún error, los otros no tienen porque padecerlo. Desde siempre las personas han emprendido cosas que luego se han visto que eran errores. Nadie puede asegurar con certeza que está en su derecho y que todo los demás es falso por ir en contra de su opinión. Por el contrario, es indispensable que uno se abstenga de hacer lo que considera injusto, sea cuales fueren las consecuencias; este primer paso es la llave que permite utilizar la fuerza del alma.

El adepto de la ahimsa no puede hacer suya la fórmula utilitaria según la cual el mayor bien es lo que más conviene a la mayoría. Dispuesto a sacrificar la vida por su ideal, luchara para que todos y todas sin excepción, puedan conocer el bien más elevado. En caso necesario, deberá aceptar el sacrificio de su vida por salvar las de los demás. Si todas las personas pueden gozar de los derechos más importantes, se sigue que allí está también incluida la mayoría y, es este sentido, hasta cierto punto, los defensores de esta forma utilitaria están junto a los noviolentos; pero pronto se separarán los caminos y se dirigirán en sentidos opuestos. En efecto, sólo el noviolento estará dispuesto a sacrificarse; los seguidores de la moral utilitaria no tienen ninguna razón para hacerlo.

La resistencia pasiva es una espada de múltiples virtudes. Se la puede utilizar de diferentes maneras. Atrae las bendiciones sobre aquel que las usa y sobre aquel contra quien se emplea. Sin derramar una sola gota de sangre, obtiene resultados extraordinarios. Es una arma que nunca se oxida y que no se puede robar. En este mundo no se ha hecho nada que no se deba a la acción. Rechazo la expresión "resistencia pasiva", porque, no traduce por completo la realidad y podría verse en ella el arma de los débiles. A mi juicio la noviolencia no tiene nada de pasivo. Por el contrario, es la fuerza más activa de mundo... Es la ley suprema. No he encontrado ninguna situación que me haya desconcertado por completo en términos de noviolencia. Siempre he llegado a tiempo algún remedio.

el fin y los medios son términos convertibles entre sí

Se oye decir: "Los medios, después de todo, no son más que medios". Yo diría más bien: "En definitiva, todo reside en los medios". El fin vale lo que valen los medios. No hay tabique alguno entre esas dos categorías. De hecho, el Creador no nos permite intervenir más que en la elección de los medios. Sólo él decide del fin. Y solamente el análisis de los medios es lo que permite decir si se ha alcanzado el éxito en la consecución del fin.

Vuestra mayor equivocación es la de creer que no hay ninguna relación entre el fin y los medios. Esa equivocación ha hecho cometer crímenes innumerables a personas que eran consideradas como religiosas. Es como si pretendieseis que de una mala hierba puede brotar una rosa. Según una máxima digna de consideración "el discípulo toma como modelo al Dios que adora". Se ha trastocado el sentido de estas palabras y se ha caído en el error. Los medios son como la semilla y el fin como el árbol. Entre el fin y los medios hay una relación tan ineludible como entre el árbol y la semilla. Se recoge exactamente lo que se siembra.

No admito el más mínimo recurso a la violencia para alcanzar el éxito... A pesar de toda mi simpatía y de toda mi admiración por la nobleza de ciertas causas, estoy completamente en contra de que se las defienda por métodos violentos. Por consiguiente no puede haber ningún acuerdo posible entre la escuela de la violencia y mis concepciones. Sin embargo, mi fe en la noviolencia no solo no me prohíbe, sino que incluso puede imponerme que me asocie con los anarquistas y con todos los que son partidarios de la violencia. Pero cuando camino a su lado, es sólo para hacerles reflexionar a lo que me parece que es su error. Pues la experiencia me ha demostrado que un bien duradero no puede venir jamás de la mentira o de la violencia. Si, al fomentar estas ideas corro el peligro de caer en un ingenua ilusión, es preciso reconocer de que se trata de una ilusión fascinante.

sólo el amor es capaz de vencer al odio

La noviolencia no consiste en amar a los que nos aman. La noviolencia comienza a partir del instante en que amamos a los que nos odian. Conozco perfectamente las dificultades de ese gran mandamiento del amor. ¿Pero no pasa lo mismo con todas las cosas grandes y buenas-. Lo más difícil de todo es amar a los enemigos. Pero, si queremos realmente llegar a ello, la gracia de Dios vendrá a ayudarnos a superar los obstáculos más temibles. Nuestro mundo no reposa en una estructura social noviolenta. Por doquier se ve a hombres defender sus posesiones empleando medios de naturaleza coercitiva; pero sin ellos, solamente hubieran podido vivir los individuos más feroces Afortunadamente, también existen vínculos de amor, como puede comprobarse en las familias e incluso en las comunidades que se llaman naciones. Lo que pasa es que no se reconoce la supremacía de la noviolencia.

He procurado que tenga nuevamente en mi país la antigua ley del sacrificio en sí mismo, pues el Satyagräha y sus dos prolongaciones, la no-colaboración y la resistencia civil, no son más que palabras nuevas para traducir las ideas de sufrimiento y de renuncia: los rishis, que descubrieron la noviolencia en medio de la violencia, fueron genios superiores a Newton. Eran incluso mayores guerreros que Wellington. Tras aprender a servirse de las armas, comprendieron que era inútil recurrir a ellas y supieron enseñar a unos hombres ahítos de violencia que la salvación del mundo sólo podía venir de la noviolencia. Jesucristo, Daniel, Sócrates, están entre los representantes más auténticos de esta resistencia pasiva que procede de la fuerza del alma. Todos estos maestros consideran el cuerpo como algo despreciable en comparación con el alma. Entre los modernos, Tolstoi es el teórico mejor y más brillante de esta doctrina; pero no se contentó con exponer sus principios, sino que acomodó a ellos su vida de cada día. En la India, la doctrina ha sido elaborada y practicada mucho tiempo antes de que tuviera éxito en Europa. Es fácil ver como la fuerza espiritual es infinitamente superior a la fuerza física.

si se recurre a la fuerza del alma para reparar las injusticias, se evitarán muchos males actuales

Sin ningún temor, Buda, emprendió la lucha contra sus enemigos y logró que capitulara un clero arrogante. Cristo echó del templo a los mercaderes y maldijo a los hipócritas y fariseos. Aquellos dos grandes maestros eran partidarios de una acción directa y enérgica. Pero, al mismo tiempo, mostraron una bondad y amor indiscutibles en cada uno de sus actos. No habrían levantado un solo dedo contra sus enemigos, prefiriendo mil veces morir antes que traicionar la verdad que vinieron a transmitir. Buda habría muerto luchando contra los sacerdotes si la grandeza de su amor no se hubiera revelado igual a sus esfuerzos por reformar al clero. Cristo murió en la cruz, coronado de espinas, desafiando el poder de todo un imperio. Si yo, a mi vez, opongo una resistencia de naturaleza noviolenta, no hago más que seguir las huellas de esos grandes maestros.

En la persona de Thoreau los americanos me dieron un maestro. Su ensayo sobre El deber de la desobediencia civil me proporcionó una confirmación científica de las razones de mi acción en África del Sur. La Gran Bretaña me dio a Ruskin. En un solo día su libro Unto this last hizo del abogado y ciudadano que era yo un campesino, cuya finca se encontraba a cinco kilómetros de la estación más cercana. Con Tolstoi, Rusia me dio un maestro capaz de fundamentar racionalmente mi noviolencia empírica; Tolstoi dio su bendición al movimiento que yo había creado en África del Sur, cuando el intento todavía estaba en pañales y apenas hacía adivinar sus admirables posibilidades; fue él el que profetizó en una carta que me dirigió por entonces que mi acción llevaría un mensaje de esperanza a los pueblos oprimidos. De este modo, se puede comprobar que mi misión no se nutre de ninguna hostilidad hacia la Gran Bretaña o contra Occidente. Después de haber impregnado del mensaje de Unto this last, no se me podía acusar de aprobar unas doctrinas que, como el fascismo o el nazismo intentan suprimir la libertad individual.

en la vida es imposible evitar toda violencia

Estoy en contra de la violencia porque sus aparentes ventajas, a veces impresionantes, no son más que temporales, mientras el mal que ocasiona deja sus huellas para siempre. Aunque se matase a todos los ingleses sin excepción, la India no sacaría de ello el menor provecho. No será la matanza de todos los ingleses lo que librará de la miseria a millones de personas. La responsabilidad de nuestra situación actual nos incumbe mucho más que a los propios ingleses. Ellos no podrían hacernos el menor mal si en nosotras fuera todo lo bueno. De ahí mi insistencia en que nos reformemos interiormente a nosotras mismas.

Puede ser que en algunas circunstancias, sea un deber suprimir una vida. Por ejemplo, hemos de aceptar esta necesidad si queremos alimentarnos; aunque sólo nos alimentemos de legumbres; hay que destruir al menos cierta forma de vida. Por razones sanitarias se matan los mosquitos con los insecticidas etc. Al obrar así, no se nos ocurre sentirnos culpables ante la religión... Se mata también a las fieras carnívoras que quieren atacar al hombre... A veces uno puede verse obligado a matar a un hombre: pensad en el caso de un loco furioso que, armado con una espada, matase a todos los que encuentra en su camino; tendríamos que capturarlo vivo o muerto. Y el que acabase con ese energúmeno sería un benemérito de la comunidad, que tendría que agradecerle aquel servicio.

Por otro lado he advertido que, en más de una circunstancia, se siente repugnancia instintiva a matar un ser vivo. Por ejemplo se ha propuesto encerrar a los perros rabiosos y hacerles morir lentamente. Pero esa sugerencia es incompatible con mi manera de pensar. Nunca podré soportar un sólo instante ver un animal padecer martirio y sufrir a fuego lento, sin proporcionarle ninguna ayuda. Si en un caso análogo no mato a un ser humano, es porque pongo todas mis esperanzas en algún remedio. Pero sino tengo el remedio adecuado para cuidar de un animal creo que tengo la obligación de matarlo. Si mi hijo se pusiera rabioso y no tuviera ningún medio para aliviar sus sufrimientos, juzgaría que tengo la obligación de poner fin a su vida. El fatalismo tiene sus límites. Sólo podemos ponernos a en manos del destino después de habernos ayudado a nosotros mismos del mejor modo posible. Para ayudar a un niño que agoniza en medio de sufrimientos, puede ser que el único remedio que quede sea el de acabar con su vida.

La tolerancia es inherente a la ahimsä. No somos más que unas pobres personas mortales, expuestas las contradicciones de la violencia. El dicho de que la vida alimenta a la vida, posee un profundo significado. El ser humano no puede vivir un sólo instante sin cometer, consciente o inconscientemente, violencia física. El hecho de comer, de vivir, de caminar, lleva consigo necesariamente la destrucción de ciertas formas de vida, por muy pequeñas que sean. Pero de esto no se sigue que el noviolento deje de ser fiel a sus principios, si todos sus actos están dictados por la compasión, si protege en cuanto puede a todo lo que vive, si respeta incluso a las criaturas más insignificantes y si, de esta manera, se libra del engranaje fatal de la violencia. Su abnegación y su compasión no cesarán de crecer, pero nunca podrá ser puro de toda violencia exterior. Pero entonces se plantea una cuestión: ¿Cual es el límite que no se puede franquear-. La respuesta no puede ser la misma para todas las personas, pues si el principio sigue siendo el mismo, cada uno lo aplica de diferente manera. Lo que para unos es alimentos para otros es veneno.

Para mí es un pecado comer carne. Pero otros, habituados a comerla, no ven en ello nada malo; sería más bien una falta renunciar a ella por imitarme. El bien y el mal son términos relativos. Lo que es bueno en ciertas condiciones puede convertirse en malo en otras circunstancias.

Como la ahimsa descansa en la unidad de todo lo que vive, es lógico que el error de uno solo tienen que afectar a todo lo demás, por lo que nadie puede ufanarse de estar libre de toda violencia. Mientras el ser humano viva en sociedad, necesariamente tiene que ser cómplice de ciertas formas de violencia. Cuando dos naciones se entregan a la guerra, el deber del noviolento es hacer lo posible para que el conflicto acabe. El que no se sienta dispuesto a asumir esta tarea, el que nada pueda hacer contra la guerra, puede verse arrastrado a tomar parte en ella, y sin embargo, desear con todo su corazón verse libre, lo mismo que su país y el mundo entero, de esa lucha.

No hago ninguna distinción entre combatientes y no combatientes. El que se pone al servicio de una banda de criminales es tan culpable como ellos, aunque se contente con servirles de recadero, de espía o de enfermero. Del mismo modo, aunque un se limitarse a curar a los heridos durante la batalla, no estaría absuelto de toda falta. Hay que odiar el pecado, no al pecador.

prefiero un violento a un cobarde

Preferiría mil veces correr el peligro de recurrir a la violencia antes de ver cómo castran a una raza. Mi noviolencia no admite que se huya ante el peligro, dejando los bienes sin ninguna protección. No tengo más remedio que preferir la violencia a la actitud de los que huyen por cobardía. Aunque no tenga fuerza física, es vergonzoso huir; el deber exige que se resista y se muera cada uno en su puesto. Esto sería una actitud noviolenta y animosa. Por el contrario habría coraje, pero faltaría la noviolencia si uno emplease la poca fuerza que tiene en combatir y aniquilar al adversario, con riesgo de su vida. La cobardía está en huir ante el peligro. En el primer caso es menester que uno tenga amor o caridad; en los demás casos, sólo tiene uno odio, miedo o recelo.

Lo mismo que hay que aprender a matar para practicar el arte de la violencia, también hay que aprender a morir para entrenarse en la noviolencia. La violencia no nos libra del miedo, sino que procura combatir las causas del miedo. Por el contrario la noviolencia está libre de todo miedo. El noviolento tiene que prepararse a los sacrificios más exigentes para superar el miedo. No se pregunta si va a perder su casa, su fortuna o su vida. Hasta que no supere toda aprensión, no podrá practicar el ahimsâ en toda su perfección. Por consiguiente según se entrene uno en la violencia o en la noviolencia, tendrá que apelar a técnicas diametralmente opuestas.

La noviolencia y cobardía se excluyen entre sí. Me imagino fácilmente a una persona armada hasta los dientes, pero sin nada de valentía. El hecho de poseer un arma supone cierto miedo., por no decir cierta cobardía. Si no hay auténtica intrepidez, tampoco hay verdadera noviolencia. Hay que rechazar por completo toda cobardía y hasta la más pequeña debilidad. No es posible esperar que un cobarde se convierta en noviolento; pero si cabe de esperar esto de un violento. Por eso, nunca lo repetiré bastante, sin no sabemos defender nosotras mismas nuestras esposas y nuestros templos recurriendo a la fuerza que brota de la renuncia, esto es, si no somos capaces de la noviolencia, debemos por lo menos, si somos personas, atrevernos a emprender la lucha para defendernos.

Dado que la doctrina de la violencia ejerce un atractivo sobre la mayor parte de las personas y que el éxito de la no-colaboración depende en gran parte de la ausencia de toda violencia, le doy mucha importancia a dar a conocer mis ideas con toda la claridad posible, tanto más cuanto que afectan a la conducta de un gran número de personas. No tengo ningún reparo en decir que, cuando sólo es posible la cobardía y la violencia, hay que decidirse por la solución violenta. Por esa razón les recomiendo el entrenamiento militar a lo que no creen más que en la violencia. Preferiría ver como la India defendiese su honor por la fuerza de las armas antes que ver cómo contempla cobardemente, sin defenderse, su propia derrota. Pero creo sobre todo que la noviolencia es infinitamente superior a la violencia y que la clemencia es mucho más noble que el castigo. Pero la ausencia de violencia no significa clemencia, más que cuando existe la posibilidad de castigar. Por el contrario se encuentra despojada de todo significado cuando no hay medio de replicar. A nadie se le ocurriría replicar que el ratón es clemente cuando se deja comer por el gato.

En este siglo lleno de sorprendentes inventos, nadie puede decir ya que una cosa o una idea carezca de valor por el hecho de ser nueva. Afirmar de una empresa que se trata de algo imposible, por el hecho de ser difícil, sería obrar contra el espíritu de nuestra época. Todos los días vemos realizarse cosas que no podían imaginarse el día anterior. Lo imposible no deja de ceder terreno a lo posible. En el terreno de la violencia, los más recientes descubrimientos son especialmente asombrosos. Pero estoy seguro que todavía se realizarán descubrimientos más maravillosos en el campo de la noviolencia.


gandhi ( biografía )                                           george woodcock

Milton describió en una ocasión la destrucción de un libro como "una forma de homicidio.

Este hombre de honestidad inflexible y de evidente modestia.

Reconocía la laguna existente entre el disfrute de la libertad y el ejercicio de la autoridad.

Con firmeza extraordinaria Gandhi supo llegar a ser uno de los pocos hombres libres de nuestra época.

Porque Gandhi era un activista político, que juzgaba las teorías por los resultados. Ponía a prueba sus ideas en la práctica misma y ésta le ayudaba a aclarar sus ideas, hasta el punto de serle posible definir acertadamente su vida como una serie de "experimentos con la verdad.

Intentaba ayudar e inspirar a los demás con el ejemplo de su propia búsqueda de la verdad a través de la acción. No tomaba en consideración intenciones y teorías hasta que no se comprobaban en los choques y conflictos de la vida.

Anunció su primera campaña de satyagraha, imaginando la resistencia no-violenta como modalidad de la lucha social.

La satyagraha, combinación de dos palabras gujaratís que significan verdad y fuerza, era una doctrina nacida de y para la acción. Era la creación de una mente curiosamente concreta, atenta a las relaciones, siempre cambiantes, de los hombres entre sí y de éstos con el mundo. Uno de los pocos puntos en los que están de acuerdo con Gandhi la mayoría de los indios es en su enorme realismo. No era casual que siempre tuviera como norma tratar de integrar la teoría y la práctica; no era casual su creencia de que la discordancia entre lo que se dice y lo que se practica es la mayor deshonestidad.

Una perspectiva tan desprovista de prejuicios permitía a Gandhi actuar de tal manera que los demás se veían obligados a abandonar también sus propios prejuicios.

La verdad percibida por el hombre puede ser relativa, cambiante según los contactos humanos, perfeccionándose cuando los hombres se conocen mejor entre sí, cuando comprenden mejor su entorno y cuando se comprenden mejor a sí mismos.

El yoga, en todas sus modalidades, se practica en la India para dominar el destino.

Todo debe ser hecho abiertamente desde el momento en que el objeto de la satyagraha no es sólo oponerse al enemigo sino también convertirlo; vencerle más que ofenderlo.

Al mismo tiempo, el impulso peculiar de la acción no-violenta exigía el mantenimiento, dentro del pequeño círculo de "voluntarios" o activistas militantes, de una disciplina tan rigurosa como la de cualquier movimiento guerrillero.

Pensaba que la revolución política dependía de la transformación social y que ambas debían realizarse a la vez.

Su firme búsqueda del autodominio personal.

En términos materiales alcanzó el triunfo, aunque en ocasiones cabe sospechar que los "frutos de la acción" no fueron otra cosa que el desarrollo de un formidable orgullo espiritual.

Cuyos mecanismos y espíritu materialista denunciaba ya en 1909 en su libro Hind Swaraj.

La India ha sido una excepción parcial a esta rendición a Occidente. Las clases altas, las grandes ciudades, los aparatos militares y administrativos se han occidentalizado.

La supervivencia del influjo de Gandhi, el único de los revolucionarios coloniales que fue a Occidente y regresó incontaminado.

Citaba entre sus maestros a Ruskin, Tolstoi y Thoreau.

El diálogo tuvo éxito: la mayor conquista de Gandhi fue la conversión de los británicos, que gradual e imperceptiblemente fueron desvaneciendo sus apetencias de dominio imperialista.

Al lado de una total austeridad, que se traducía en un estricto vegetarianismo, en la prohibición del alcohol y el tabaco, y en los ayunos periódicos.

Himsa, significa daño; ahimsa, es no hacer mal a otros seres.

Mahavira interpretaba la renuncia a la violencia postulada postulada por el ahimsa no sólo respecto a la tierra, el agua, el fuego y el viento, a quienes consideraba seres vivos y a los que, según pedía a sus seguidores, había que molestar lo menos posible.

Fue su primera negativa a someterse a una decisión irracional de cualquier autoridad."

Defensa del vegetarianismo de H.S.Salt.

John Ruskin en Unto This last, me arrebató y obligó a cambiar mi vida.

Civil Disobedence de Thoreau.

Pensaba que una pobreza deliberada, basada en la renuncia consciente a las cadenas de lo material, era la más feliz de las condiciones humanas.

Pero a sus ojos no había libertad ni dignidad sin respeto a la libertad y dignidad de los demás.

Exhortó a los indios a cambiar de indumentaria con el fin de que los europeos no pudieran acusarlos de suciedad, a aprender el inglés para integrarse más fácilmente en la comunidad y a defender, en suma, sus derechos. De esta forma vino a vincular desde un principio la idea del autoperfeccionamiento a la batalla para conseguir de los demás que lucharan por sus derechos.

Siempre pensó que la cobardía era aun peor que la violencia.

En último termino se servía de un argumento que anticipaba curiosamente la polémica de George Orwell contra los pacifistas de la Segunda Guerra Mundial, a saber, el de quienes aceptaban la protección de la Armada Británica no tenían derecho a negar su colaboración a una Inglaterra en armas, especialmente cuando esa colaboración podía tomar formas no violentas, tales como la de prestar ayuda a los que sufrían a causa de la guerra.

Satyagraha, había elegido dicho nombre –verdad y fuerza- porque no le agradaba el de la resistencia pasiva “procedimiento puramente negativo que le parecía una débil arma -, ni el de la desobediencia civil, que tenia en aura de desafiante hostilidad. La resistencia que deseaba ofrecer era la de un pueblo que no temía la acción violenta pero optaba deliberadamente por la no-violencia y la lucha por el dominio de la verdad en vez de la lucha por el poder material.

Apelaba a la tradición inglesa del Fair Play.

Con objetivos claramente definidos y tácticas flexibles, un movimiento de resistencia civil bien dirigido puede causar problemas a un enemigo superior en número y en medios, y puede asimismo movilizar en ciertos casos a la opinión pública con la exhibición en el momento oportuno de un sufrimiento estoicamente aceptado y de una caballerosa generosidad.

Dos caminos se abren hoy ante la India o adoptar el principio occidental de que en el medio esta la virtud, o aferrarse al principio oriental de que sólo la verdad hace conquistas, de que la verdad no conoce el infortunio, de que tanto el fuerte como el débil tienen derecho a obtener la justicia.

En su confesión de Fe Gandhi declara literalmente que sustituir el dominio británico por "un dominio indio basado en métodos modernos" no representa el menor avance.

La rueca de hilar se convirtió en el símbolo mismo de su filosofía, siendo más tarde incorporada a la bandera y pasando a ser de esta forma el símbolo de la India moderna.

Quedó sorprendido al contemplar las sucias costumbres y las malas maneras de sus compatriotas, pero comprendió que no eran sino las victimas de un sistema corrompido.

Se trataba de los cultivadores de índigo de Champarán, en la frontera con el Nepal, que trabajaban en condiciones casi feudales como arrendatarios de los plantadores ingleses. Cuando la aparición de la anilina hizo bajar el precio del índigo.

En efecto: en su soberbio sentido de la oportunidad, en su rápida e intuitiva apreciación del equilibrio de fuerzas, en su instinto para las acciones simbólicas y efectivas, y en su garra para la estrategia de lucha, Gandhi fue uno de los más hábiles políticos de su tiempo.

Tenia el coraje suficiente (raro entre los políticos, pero que, cuando existe, es un elemento fundamental del genio político) para abandonar una acción cuando se distorsionaban los medios.

El Hartal era una forma tradicional india de protesta no-violenta, una especia de huelga general durante la cual los comerciantes cerraban sus tiendas y los trabajadores abandonaban sus herramientas, de tal modo que los bazares y las fábricas vacías expresaban una silenciosa protesta contra el invasor que había actuado de forma injusta.

El bolchevismo es el resultado necesario de la civilización moderna. La insensata adoración por la materia ha dado lugar a una escuela que ha llegado a considerar el progreso material como gran objetivo y que ha perdido toda relación con el verdadero sentido de la vida.

El virrey fue convenientemente informado de la acción que Gandhi proponía y lo mismo sucedió en las siguientes campañas, dando a las batallas del Congreso contra el gobierno el carácter de torneos o combates rituales, en los que existían estrictas reglas, estaban prohibidos los golpes bajos y el resultado dependía de la habilidad, la resistencia y la deportividad de los combatientes.

Ya que no se esperaba nada del factor sorpresa, Gandhi podía avanzar y retroceder con mucha mayor flexibilidad que la habitual en un revolucionario normal, al hacer imposibles las iras del oponente, siempre dejaba abiertos los canales para la negociación y el compromiso.

Hubo brotes de violencia en otros lugares del país y el 13 de Abril tuvo lugar el suceso más espantoso desde el gran Motín cuando el brigadier general Dyer ordenó disparar en Amritsar a sus gurkas y baluchis sobre la multitud reunida en el Jallianwala Bagh; fueron asesinadas 379 personas y el número de heridos pasó del millar.

El 18 de Abril dio por finalizada la satyagraha; acto seguido admitió haber cometido " un disparate himalayo" al animar a masas inexperimentadas a tomar parte en un movimiento que requería la máxima práctica del autocontrol.

Quedaba claro que todas las satyagraha futuras habrían de estar claramente delimitadas y ser dirigidas por personas animosas y de confianza.

Subrayaba la simplicidad de vida, anunciaba los vestidos indios hechos a mano e identificaba a Gandhi como el más pobre de los indios.

En ocasión de una manifestación de no-cooperadores en Gorackpur, mas de veinte policías fueron asesinados por los manifestantes y sus cuerpos arrojados al edificio en llamas del Ayuntamiento. Una vez más, las masas habían demostrado sus limitaciones a la hora de poner en práctica la satyagraha y, una vez más, a pesar de que el Virrey había mostrado su voluntad de dialogo, Gandhi abandonó una campaña malograda por la sangre. Incluso en esta hora final se inclinó a posponer un triunfo político para evitar lo que el consideraba un error moral.

Mi separación del pueblo será un beneficio para este, subrayó cuando fue arrestado en su ashram el 10 de marzo de 1922.

Ocho días después compareció ante el Juez de Ahmedabad Robert Broomfield, en un encuentro que es aún recordado en la India como " El gran juicio", no sólo porque fue un importante paso en la historia de la liberación sino también porque por ambas partes se hizo gala de una singular caballerosidad.

Broomfield, un veterano del Servicio Civil Indio, compartía la incomodidad que sentían muchos funcionarios ingleses destinados en la India cuando se enfrentaban contra un hombre con coraje que sabía volver contra ellos sus propias teorías políticas y su propio código de honor. La conversión, objetivo de la satyagraha, había comenzado.

Gandhi se declaró culpable.

Broomfield, entendiendo su deber como un desagradable ejercicio de justicia normal, dejó claro que para muchos indios Gandhi era " un gran patriota y un gran líder ". Al condenarlo a seis años de cárcel, hizo del veredicto un reconocimiento subrayando que se trataba de la misma sentencia impuesta al gran predecesor de Gandhi, Tilak. Gandhi agradeció la cortesía de que era objeto y el juicio finalizó con una solemne reverencia mutua de juez y acusado. No era una farsa. Era un incidente que demostraba que el poder de Gandhi hacía surgir en sus oponentes lo mejor de sí mismos y evidenció también la atención que prestaba a las influencias que, en las cruciales décadas de entreguerras, estaban haciendo cambiar las actitudes políticas del pueblo británico.

Obsérvalo todo. Corrige lo que puedas. Mantente firme aunque te falte la esperanza.

La decadencia y caída del Imperio Romano de Gibbon, El nacimiento de la República Holandesa de Motley.

Le preocupaba más el presente que el pasado o el futuro.

No consiguió frenar el progresivo fortalecimiento de la Liga Musulmana, favorecida por los británicos como organización rival del Congreso.

La disputa comunitaria ente miembros de las dos religiones provocó en septiembre una masacre de hindúes en Kohat, provincia del noroeste."

La idea del silencio como forma de regeneración.

De su inmersión en el ambiente británico conservaba un culto fanático a la puntualidad y la limpieza, y a su pasado bania debia su odio por lo superfluo y la introducción de prácticas contables que daban razón hasta del último céntimo recibido y gastado.

Mi ambición sobrepasa con mucho la independencia. Por medio y a través de la liberación de la India trato de liberar a las llamadas razas inferiores del mecanismo destructor de la civilización occidental, de la que Inglaterra es el ejemplo más significativo.

El 26 de Enero, que ha pasado a ser día de fiesta nacional, Gandhi publicó la Declaración de Independencia India.

La dominación de la India por los británicos, no solo ha privado de libertad al pueblo indio, sino que se ha basado en la explotación de las masas y ha arruinado a la India política, cultural y espiritualmente. Creemos por ello que la India debe desprenderse de la dependencia británica y obtener la Purna Swaraj o completa independencia.

Gandhi no tenía ninguna prisa por comenzar la satyagraha; cuando lo hizo, la forma elegida sorprendió incluso a los propios dirigentes del Congreso, que en buena parte llegaron incluso a burlarse del plan. La fijación de objetivos limitados había sido siempre, sin embargo, una de las reglas básicas de la satyagraha tal y como Gandhi la concebía y el impuesto sobre la sal era por muchas razones un excelente objetivo. Se trataba, ante todo, de un impuesto que recaía sobre los pobres

...por otra parte, el lance tenía resonancias históricas, dado que el impuesto sobre la sal había ayudado mucho al clima de malestar que llevó a la revolución francesa."

En Peshawar, los soldados del Regimiento de Rifles de Garhawar, una de las unidades de choque del Ejercito Indio se negaron a disparar contra los manifestantes y durante dos semanas, hasta la llegada de tropas gurkas, la ciudad se convirtió en una comuna administrada de forma no violenta por el líder gandhista local Khan Abdul Ghaffar Khan y sus camisas rojas.

Esta actitud es paralela a la de los anarquistas, que siempre han mantenido que nos corresponde desembarazarnos de una instituciones sociales y políticas que no aportan libertad ni justicia a la humanidad, pero también han defendido que no es de nuestra incumbencia planificar con todo detalle el futuro que los hombres desearán vivir.

Creía que la religión era un asunto privado, que cada hombre debía seguir su vía hacia Dios y que la intención de crear un Estado religioso era tan inaceptable como cualquier otra forma de separar a hombres que hubieran encontrado diferentes caminos para realizar sus aspiraciones y experiencias espirituales.

Era partidario de la educación y de la higiene, y de la construcción de clínicas naturistas llamadas a hacer necesaria, mediante la limpieza y una dieta correcta, la medicina moderna.

Consideraba que las mujeres eran, junto con los intocables, la clase más explotada de la India. Sostenía que hombres y mujeres eran complementarios, iguales en cuanto a su status pero diferentes en cuanto a su función, y pedía la abolición del matrimonio de los niños y de otras costumbres que discriminaban a las mujeres.

Muchos de los voluntarios fueron lo que Gandhi les hizo ser y a veces se impone pensar que el molde era demasiado austero para las personas normales.

En esta teoría de la sociedad ideal es donde con más fuerza de dibujan las inclinaciones anarquistas de Gandhi." El Estado" dice "! Es la violencia en una forma concentrada y organizada.

En el plano económico, esta sociedad tenderá a la igualdad, dado, que la violencia es engendrada por la desigualdad.

Miro con el mayor temor cualquier aumento del poder del Estado, porque por mucho que aparentemente obre bien al minimizar la explotación, perjudica enormemente a la humanidad, al destruir la individualidad que esta en la base de todo progreso.

Como el propio Gandhi subrayó en una ocasión, en esta vida no puede alcanzarse el ideal. Y los que pretenden alcanzarlo mueren en la soledad de lo irreal o en la desesperación de haberlo traicionado por una ilusión de realización. Este último fue el destino de Lenin y de Nehru; y lo mismo habrá de sucederles a Mao Tse-Tung y a Fidel Castro. La otra alternativa, la de morir solo, frustrado pero puro, le fue dada a vivir a Kropotkin, al Che Guevara y a Zapata, y asimismo, a pesar de sus triunfos, a Gandhi. Sus éxitos fueron inmensos si los comparamos con los de la mayoría de los hombres, pero, si los comparamos con sus aspiraciones, fracasó, aunque este fracaso sea una muestra de la magnitud de su visión.

Sus éxitos más espectaculares fueron aquellos en que tanto los gobiernos como los partidos políticos, las facciones y sus dirigentes, se vieron obligados a reconocer, en palabras de Robert Payne, que " el ayuno es un arma terrorífica, una bomba con espoleta retardada.

De la misma manera que la formación para la violencia implica el aprendizaje del arte de matar, la formación en la no-violencia implica el aprendizaje del arte de morir.

Gandhi murió sin angustia y sin miedo, tal como había previsto, y que murió por lo que había hecho y por lo que había sido.

El día que Gandhi murió pareció palidecer súbitamente la esperanza nacida tras la derrota de los dictadores y el colapso de los imperios.

Hace ya mucho tiempo, en 1909, Tolstoi había subrayado que la primera campaña de satyagraha en Sudáfrica " era lo más importante que se ha hecho en toda la historia del mundo.

1) El reconocimiento, antes de que los japoneses hubieran demostrado la vulnerabilidad física del imperialismo europeo, de que la liberación de los pueblos coloniales podía ser realizada de forma rápida y sin necesidad de recurrir al autofustrante expediente de la violencia.

2) La demostración, de forma más completa que nunca, de que la acción no-violenta no es sólo, como está demostrado, un efectivo método de resistencia sino que también puede llegar a ser la base filosófica de una total reconstrucción de la sociedad de forma que queden eliminados los excesos del poder y de la violencia.

3) La demostración de que la persona humana, bien en cooperación con otros bien sola, es capaz de generar un poder moral que puede cambiar los hábitos mentales más extendidos y por tanto la configuración socio-política del mundo."

Lo que deseaba era que todos los hombres experimentasen con la verdad y buscasen la manera de llevar una existencia moral, dentro de sus propias culturas, a las que él quería que permaneciesen fieles. Si existen dogmas Gandhistas, son pocos y simples: practicar la no-violencia, o lo que es igual, simplificar la vida hasta que la violencia se haga innecesaria, y, como consecuencia, aproximarse a la igualdad material manteniendo al mismo tiempo una infinita diversidad de creencias.

Después de la liberación de la India, los métodos de Gandhi han sido utilizados con éxito en ciertas ocasiones. Jugaron un importante papel en la liberación de Ghana; fueron empleados por los negros americanos para dar enormes pasos hacia la igualdad, al mismo tiempo que aumentaban la dignidad de los militantes.

A pesar de todo, la no-violencia coercitiva es preferible a la violencia coercitiva, pues deja abierta la posibilidad de la enmienda; en cualquier caso, y como ya he sugerido, la línea divisoria entre la coacción y la persuasión se hace realmente muy sutil en los ayunos del propio Gandhi.

Entre las comunidades religiosas de la India, los éxitos de Gandhi han sido igualmente limitados. Con la excepción de ocasionales incidentes de menor importancia, musulmanes e hindúes viven ya juntos sin temor, pero no han aprendido amarse mutuamente y los musulmanes creen ser victimas de la discriminación ejercida por una administración con predominio hindú. Gandhi ha creado una tregua duradera más que una verdadera paz, pero incluso esto es preferible a una lucha continua.

Sus teorías sociales apenas resultan, pues, válidas para sociedades como las europeas, industrializadas, y a menudo condenadas a ese género de vida por su propia densidad de población. Acaso esto ayude a explicar por qué las tácticas Gandhistas tuvieron cierto éxito cuando Martín Luther King las utilizó en las sociedades aún relativamente rurales de los Estados del Sur de Norteamérica, y fueron, en cambio, mucho menos efectivas al ser aplicadas a los conflictos raciales del entorno completamente urbano de las ciudades del Norte.

El área que tradicionalmente ha originado más dudas dentro de las teorías y los métodos de Gandhi ha sido la del posible enfrentamiento a un enemigo implacable. ¿ Habría resistido Gandhi ante Hitler, se oye preguntar a menudo, tan fácilmente como ante Lord Irwu¡in o incluso ante Lord Willingdon-¿Hubieran tenido éxito ante el ejercito japonés sus planes de lanzar ola tras ola de satyagrahis dispuestos a morir-.

Es todo un indicio que la única resistencia que, sin ayuda de factores externos, se enfrentó a Hitler con éxito fuera la campaña de no-cooperación no-violenta de los maestros noruegos contra la nazificación de la enseñanza en su país.

Y a largo plazo la resistencia no-violenta es quizá la más efectiva.

Es utópico pensar que en un mundo como el actual un movimiento revolucionario violento llegue a derribar sin apoyos exteriores a un régimen fuerte,

La muerte nunca es dulce ni siquiera cuando se sufre por el más alto ideal. Es algo indescriptiblemente amargo, aunque puede ser la máxima expresión de nuestra individualidad.

Cuando Gandhi se equivocó fue más por ignorancia de los hechos que por mal juicio. Y el hecho más decisivo por mucho que voluntariamente lo ignorase, era el de la extensión y realidad del mal. Nunca pudo admitir que la alternativa a la angustia fuera otra que el amor.


zapatero inicia su viaje oficial a india con una visita al mausoleo de gandhi     nueva delhi / elpais.es / 03 julio 2006

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha rendido hoy homenaje a Mahatma Gandhi durante su visita oficial a India, que ha comenzado precisamente en el mausoleo de este líder pacifista en Nueva Delhi. Allí, Zapatero ha realizado una ofrenda floral y ha dejado escrito en el libro de visitas: ""PAZ. Vivir en PAZ, la más grande utopía universal. Con emoción y admiración... a Ghandi. De España, un país en paz, un país para la paz".

copyleft 2007 fangfastik | circpau | webmasters