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Grises pretenden ganar. Stop. Urge arcoiris. Stop


salirse de la lógica del poder, de su tablero y de su calendario...           javier elgorriaga / ezln

Salirse de la lógica del poder, de su tablero y de su calendario, y a la par construir teniendo en mente que se esta sembrando para que otros sean los que cosechen, sólo se puede hacer con humildad, paciencia histórica y la seguridad de lo que estamos construyendo es correcto, aunque no se vean los frutos a corto plazo.



transformar

Al señalar y analizar, al discutir y polemizar, no sólo lo hacemos para saber qué ocurre y entenderlo, sino también, y sobre todo, para tratar de transformarlo .

comunicados ezln


responder al ahora, desde el ayer y con el mañana en la mirada

Si hay algo que de entrada distingue al Ejército Zapatista de Liberación Nacional ( EZLN ) del conjunto de corrientes y organizaciones políticas que se identifican con las izquierdas, es sin duda su capacidad de vencer la inmediatez, de no dejarse atrapar por las necesidades apremiantes, reaccionando a los acontecimientos que se imponen día a día, sino que- sin alejarse de los mismos- se plantea siempre una visión que los procesa y redimensiona ( que los gobierna) conforme a sus objetivos de mediano y largo plazo. Esto es, la capacidad de decidir cómo y cuándo participar en la coyuntura, de situarse en la perspectiva, en el período largo, respondiendo al ahora, pero desde el ayer y con el mañana invariablemente en la mirada.

Frente a un pragmatismo desbocado que determina al conjunto de organizaciones políticas de izquierda ( y no sólo) concentradas en la conquista de espacios institucionales, de cargos y representaciones formales que potencien los intereses de sus aparatos partidarios ( y su clase política), retomar el horizonte en los términos de los zapatistas, planteándose construir un camino de resistencia que vaya más allá en la búsqueda de la autoorganización y la autonomía de las organizaciones, comunidades y pueblos, de las " sociedades civiles", como dicen, representa la posibilidad de formular, de perseguir una estrategia de carácter libertario.

Tal vez una de las contribuciones de los zapatistas que vale la pena destacar es la necesidad de avizorar la resistencia desde una perspectiva de largo plazo, esto es desde una concepción estratégica. Vital, pues precisamente el conjunto de los partidos de izquierda se encuentra atrapado por la inercia de la inmediatez, del tacticismo elemental, unilateral, monocromático, dirigido a la conquista de espacios de representación institucionales de pretendido ( o real ) poder incluso gobiernos nacionales o locales- donde poner en práctica, con su mejor empeño, las políticas neoliberales de la derecha capitalista.

La estrategia política del EZLN, en fin, al construirse en caminos que atraviesan las distintas " sociedades civiles ( y precisando: los sectores más críticos y en resistencia de la sociedad), contribuye a construir su legitimidad y la legitimidad del movimiento conociéndose y reconociendo al otro, su medio, las condiciones nacionales e internacionales, involucrándose, formando parte, añadiendo el hombro. Una estrategia libertaria, rebelde, que somete a crítica el mundo opresivo, discriminante y racista, un mundo segregador y excluyente, totalitario, destructivo y devastador, como una forma de ir construyendo como alternativa un mundo plural, solidario, igualitario, donde quepan muchas diversidades, otros mundos igualmente dignos y solidarios.

La globalización del proyecto neoliberal implica para México no variar la política económica que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial imponen a los países en desarrollo. Esta política se traduce en el "ajuste estructural" que implica, entre otras cosas, modificar las leyes para facilitar la inversión extranjera, abrir las fronteras al comercio internacional, eliminar los subsidios a los productos básicos de consumo y a los servicios públicos, vender las empresas en manos del estado, privatizar la educación, la salud y otros servicios básicos, ofrecer seguridad a las inversiones que se traduce en mayor presupuesto a las fuerzas policíacas y a los militares.

En fin eliminar el estado del bienestar social y pasar a un estado adelgazado que sólo facilite a los países más ricos y a las empresas transnacionales la inversión de sus capitales.

Pero, en realidad, de ninguna manera se niega a la reflexión teórica, sino que pone por delante prevenciones sobre el esquematismo, las generalizaciones forzadas y las limitaciones acríticas que matan toda teoría y cualquier práctica política independiente. Sus planteamientos tiene, de hecho, la virtud de retomar el sentido realmente revolucionario de la teoría de dirigirse no solamente a la crítica, al análisis, sino básicamente a la transformación de la propia realidad:

En el fondo, la estrategia política de los zapatistas consiste en construir no sólo los caminos de las resistencias múltiples que permitan transformar desde abajo la relación de fuerzas de por sí adversa, en la lucha por la defensa de la Humanidad amenazada por la dominación imperial reconstituida y contra el neoliberalismo que nadie pone en duda es la cara actual del capitalismo. Pero, asimismo, la estrategia parte de una concepción libertaria que sostiene en la lucha por la democracia radical, las libertadas individuales y colectivas, la justicia y la igualdad y, sobre todo, en la construcción de autonomías, la autogestión y el autogobierno de las comunidades y los pueblos, de las propias naciones amenazadas de extinción por el nuevo colonialismo que garantiza el orden mundial dominado por Estados Unidos.

"Nosotros les decimos: a los que siguen el ejemplo que no lo sigan. Pensamos que cada quien tiene que construir su propia experiencia y no repetir modelos. En ese sentido, lo que les ofrece el zapatismo es un espejo, pero un espejo no eres tú, en todo caso te ayuda sólo para ver cómo te ves, para peinarte de esta forma, para arreglarte. Entonces, les decimos que vean en nuestros errores y aciertos, si es que los hay, las cosas que les puedan servir para construir sus propios procesos, pero no se trata de exportar el zapatismo o de importarlo. Pensamos que la gente tiene la suficiente valentía y sabiduría para construir su propio proceso y su propio movimiento, porque tiene su propia historia. Eso no sólo hay que saludarlo, sino que hay que propiciarlo            subcomandante marcos

"Pero quizás por aquí pasa el camino para salir del infierno al cual nos ha relegado el horror económico de nuestro tiempo."

"Lo que Marcos señala difícilmente se puede rebatir, que el sistema capitalista, en particular el mexicano, es brutalmente explotador y desigual".

"Algunos observadores plantean que el zapatismo como movimiento ha perdido su fuerza y que la lucha de resistencia lo ha desgastado


a manera de ejemplo he de mencionar también el uso del pasamontañas      universidad de barcelona / julio 2005

Precisamente ese acto simbólico (entendido aquí coloquialmente) y el cambio de nombre no se apuntan, por ejemplo en el caso de Marcos, a esconder su identidad (la cual ya es pretendidamente conocida) sino parece ser que más bien que responde a un planteamiento de lucha anónima. Son seres sin identidad, un grupo de individuos (no sujetos) los que luchan. Sus lideres los son también. Todos encapuchados Un claro indicio de esta posición pos-ideológica es en la conformación de los personajes zapatistas, son individuos anónimos, no son ni están sujetos. Al negar precisamente esta conformación como sujeto se niega la determinación ideológica-simbólica que determine al individuo a un papel preciso para poder dar paso a una instancia primaria y primera de la vida. Un permanente dinámica autopoiética se conforma entonces. Lucha no abstracta, próxima a cada vivencia real y Real, abierta a las posibilidades, desnuda y vital, mutable y desplazada, mas allá de toda ideología.

El día 21 de agosto de 1994, los chiapanecos despertaron, como el resto del país, saturados de vaticinios. Muchos, el reflejo natural de un año que había dado comienzo teñido de violencia; otros, eco de infundios y rumores con claros destinatarios, aunque de oscuros orígenes y propósitos; pero todos, producto de la generalizada sensación de incertidumbre. Pocos previeron la hazaña democrática que ese día tendría lugar. Apenas siete meses después de que se disparara el ultimo tiro entre el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Ejercito Mexicano, mas de un 65 por ciento de chiapanecos salió a ejercer su derecho constitucional al voto. El resultado, mas allá de las opciones votadas, tuvo una orientación y un contenido que se han ido confirmando a lo largo de los meses siguientes: se eligió la paz, se legitimo un cambio democrático gradual pero firme, y se opto por la confección de un nuevo pacto social para Chiapas.

Entre el 1 de enero de 1994, fecha en que asistimos al rebasamiento del orden social chiapaneco, consecuencia de diferentes factores, como la incapacidad de algunas instancias y la insensibilidad de otras y el 21 de agosto del mismo año; la sociedad dio, pese a todos los obstáculos, un importante paso en la recuperación del espacio político institucional que se requiere para cerrar el paso definitivamente a la violencia en sus diferentes expresiones. En este lapso, no crecieron el miedo ni el desanimo, sino la determinación de participar activamente del cambio en la legalidad. Un sinnúmero de miradas criticas, observaron el desarrollo del proceso electoral y dieron fe de que en el se cumplía tradición altamente participativa de los mexicanos.

Lo que sucedió en el resto de la Republica, se registro también, con las diferencias obvias, en Chiapas; se verificaron las elecciones mas concurridas y transparentes de la historia; se constato que la convicción cívica de la ciudadanía es mayor que los partidarismos a ultranza y los excesos ideológicos que orillan al maximalismo.

El pasado, sin embargo, con su onerosa carga definitoria en el presente, no ha desaparecido; el alto índice de pobreza extrema, la baja escolaridad, la marginación, los múltiples agravios que recorren toda la estructura social de Chiapas, reclaman soluciones urgentes. Pero la sociedad sabe que Chiapas no es solo eso. Presta a resolver su futuro, reconoce su potencial, su enorme riqueza no únicamente material y natural, sino también cultural.

Chiapas, riqueza natural y cultural, generalmente ha sido vista como objeto de explotación y saqueo. Intereses mezquinos han agredido las entrañas de nuestros recursos, se perdieron ecosistemas completos en aras de la explotación de una sola especie como la ceiba y otras maderas preciosas que fueron altamente cotizadas en las urbes, mermando bosques y selvas, cambiando estructuras y transculturizando etnias. Esta casa, este lugar que es Chiapas, no puede desarrollarse, ni mucho menos progresar, dividido, enfrentado por el odio y la violencia, el rencor y la sinrazón; pues, como ocurre en toda familia -y la chiapaneca es amplia y heterogénea- debe prevalecer la cordura y el respeto. En una palabra, una familia fundada y evolucionada en la coexistencia y la unión.

Esa unión, tiene un perenne sostén en la Constitución, que nos ata con el pasado y enlaza en el presente. Así, como lo fue ayer, deberá ser ahora y siempre, sobre las diferencias personales y sociales, sobre las internas divisiones, sobresale y se impone una sola cuestión: El imperio de la Constitución!, cuya aplicación deberá ser para todos los chiapanecos, a través de un entendimiento mutuo, definido y signado en un nuevo pacto social que se proponga alcanzar, con el consenso y la voluntad de todos, la paz social en esta entidad chiapaneca que es: La Casa de Todos.

Ahora bien, contribuir a reconstruir el menos en parte, al menos un pequeño segmento de un espacio publico adecuado a las dimensiones inéditas de los nuevos procesos sociales del trabajo y de las relaciones entre los hombres, es nuestra ambición. Conscientes de que a lo largo de este recorrido no hay palacios de Invierno que ocupar, ni poderes que conquistar y usar, cosas estas ya hechas, para un proyecto ya trazado. Hay en cambio conexiones por establecer, lazos que reconstruir, comunicaciones que activar, fragmentos dispersos de un mosaico que la "furia iconoclasta" del neoliberalismo global desarticula y dispersa y que un pueblo de hormigas aparentemente invisibles puede quizás recomponer con una rapidez y una eficacia insospechables, como los zapatistas de Chiapas nos enseñan.

La riqueza de nuestra tierra y nuestra labor a salario de esclavo son lo que ha hecho a los europeos ricos por todo el planeta por los últimos 500 años. Éste robo y genocidio se nos han hecho por gentes que ahora se dicen "blancos," "americanos," y "descendientes de españoles."      anónimo. ilegal usa


por la humanidad y contra el neoliberalismo

El zapatismo pronto se convirtió en puente y espejo para caminar o mirar, según fuera el caso, entre la teoría y la praxis revolucionaria de un siglo 21 supuestamente posmoderno, donde el Neoliberalismo como fundamento ideológico del Capitalismo llevaba las contradicciones de éste a todos los terrenos que tocaba, provocando paradojas como la necesidad, por un lado, de un Estado-nación condenado a desaparecer o por lo menos a quedar reducido a su mínima expresión y, por el otro, a ser garante, en su doble figura de guardián y gerente, de que los desposeídos no impidan la acumulación de riquezas por parte de los poderosos. A ello, el zapatismo responde con otra paradoja que parece aún más difícil de comprender: la de un ejército conformado por hombres y mujeres que se hicieron soldados para que un día, no muy lejano, ya no sean necesarios los soldados.

 

De esta manera, desparpajo, rebeldía, sensibilidad, conocimiento de causa, información, medios masivos de comunicación, defensa por la tierra, autonomía, paz, muerte, baile, vendrán a convertirse en elementos de un pensamiento de izquierda y anticapitalista, por la humanidad y contra el neoliberalismo. "Un mundo donde quepan muchos mundos"; pero, además, donde quien mande "mande obedeciendo".


Ya hacia el final de la entrevista, el subcomandante se enfrentó a una pregunta que parece haberle tomado por sorpresa: ¿cómo se imagina Marcos el final de Marcos?

"Muerto de bala", respondió escuetamente.


el nuevo despliegue militar norteamericano en américa latina                    adalberto c. agozino

Todo parece indicar que el siglo XXI se caracterizará por la existencia de una intensa puja por el apropiamiento de los recursos naturales no renovables que cada día son más escasos.

Tal como señala el historiador británico Eric Hobsbawn, el siglo XX fue un siglo corto que comenzó con la Primera Guerra Mundial en 1914 y culminó 1991 con el fin de la Guerra Fría. Es importante señalar que este conflicto fue una verdadera "guerra". Se desarrolló a través de diversos "combates" y "batallas" “Corea, Berlín, Cuba, Vietnam, Checoslovaquia, Afganistán, etc.- donde se enfrentaron los Estados Unidos y la Unión Soviética. Muchas de estos enfrentamientos constituyeron "guerras de procuración" donde las fuerzas de una superpotencia se enfrentaban a las tropas de un país aliado de su adversario.

Esta "guerra" que se prolongó por casi cuarenta y cinco años culminó con la derrota de la Unión Soviética. Como consecuencia de su derrota la URSS sufrió la misma suerte que a lo largo de la historia han sufrido los estados derrotados en una guerra. Su territorio fue mutilado y disgregado en quince estados independientes.

Sus alianzas militares y diplomáticas desaparecieron. Fue obligado a desarmar y reducir su ejército. Debió abandonar su sistema político institucional y adoptar el de su enemigo. Por último, su economía sufrió un serio quebrando que afectó el nivel de vida de su pueblo.

Los Estados Unidos de América como vencedores se convirtieron en la única megapotencia global dotada de un poder sin precedentes en la historia. Nunca existió un imperio con la capacidad de proyectar su poder militar y su influencia política y cultural de la forma en que puede realizarla el Imperio Americano.

Para concluir podemos decir que, en el siglo XIX se podía trazar la extensión del imperialismo contando las colonias de que disponía una potencia. En la versión actual del imperialismo las bases militares parecen haber reemplazado a las colonias. Es que en el siglo XXI la disputa no pasa por la apropiación de territorios y mercados sino por el control de los recursos naturales estratégicos que cada día se hacen más y más escasos.


la presencia militar de los estados unidos

El personal militar norteamericano está presente en 135 países de los casi 190 que forman la ONU. Esto significa que las tropas norteamericanas se encuentran presentes en el 70% de los países del mundo. El número de miembros de las fuerzas armadas estadounidenses destacados en cada país donde no tiene lugar un conflicto militar va desde uno en Malawi hasta 74.796 en Alemania.

Los Estados Unidos, después de convertirse la única superpotencia que impera en solitario en el escenario internacional, no han reducido su despliegue militar sino que lo han rediseñado e incrementado. Mientras que los soviéticos perdieron sus instalaciones militares en los países que antiguamente conformaban el Pacto de Varsovia, la presencia militar norteamericana en los países que forman la OTAN se mantiene intacta.

Conforme el anuario del Departamento de Defensa "Base Structure Report", correspondiente al año 2003, que detalla el patrimonio inmobiliario de las fuerzas armadas de los Estados Unidos, el Pentágono tiene en propiedad o alquiler 702 bases situadas en 130 países.

Estas instalaciones albergan a 253.288 efectivos militares y un número similar de funcionarios civiles del Departamento de Defensa, contratistas de empresas de servicios militares - es decir, mercenarios- familiares y hasta 44.446 extranjeros contratados en su mayoría ciudadanos de los países donde se asientan estas bases.

No obstante, lo impresionante de estas cifras, las mismas parecen haber sido manipuladas para disminuir su impacto. Por ejemplo, el documento sólo dedica un punto a las diez instalaciones del Cuerpo de Infantería en la isla de Okinawa, Japón, incluyendo la base aérea de la Infantería de Marina de Futenma que ocupa 120.000 m2.

Tampoco se consigna en el informe la red de unidades de inteligencia y otras instalaciones militares que los EE. UU. poseen en el Reino Unido, posiblemente porque técnicamente se los considera como pertenecientes a la Real Fuerza Aérea Británica.

Existen otros muchos ejemplos de instalaciones militares que han sido omitidas del informe elaborado por el Departamento de Defensa. Esto permite suponer que el número real de instalaciones militares estadounidenses en el mundo se aproxima al millar.

Los Estados Unidos despliegan más de medio millón de soldados, agentes de inteligencia, técnicos, instructores, auxiliares y contratistas civiles en otros países. Para dominar los océanos y mares del mundo han puesto en funcionamiento aproximadamente trece destacamentos de fuerzas navales basados en portaviones. Operan un vasto número de bases secretas “Red Echelón- dentro y fuera de su territorio para supervisar lo que las personas del mundo “incluidos sus propios ciudadanos- opinan y se dicen unos a otros por fax, teléfono o correo electrónico.

En tiempos de la Guerra Fría la presencia militar norteamericana en el mundo respondía a la necesidad de contener y confrontar con la Unión Soviética y sus aliados.

El nuevo despliegue norteamericano, basado en la Doctrina de Seguridad Preventiva, se fundamenta en la necesidad de combatir el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, el narcotráfico, el crimen organizado y para asegurar el cumplimiento de las cláusulas de propiedad intelectual de la Organización Mundial de Comercio.

Al analizar los escenarios geopolíticos donde se hayan situadas estas nuevas instalaciones militares surge naturalmente la sospecha que las mismas responden más a la necesidad de "garantizar el flujo libre del suministro regional de energía a los mercados internacionales, sin que sean objetos de agresión" y no al riesgo que puedan entrañar algunas de estas amenazas a la seguridad.

Las preocupaciones de seguridad del gobierno norteamericano están evidentemente orientadas a preservar el abastecimiento de petróleo y gas barato que hace competitiva a su economía frente a otras. Recordemos que los Estados Unidos consumen el 30% de la energía consumida por toda la humanidad.

Para comprender exactamente de que estamos hablando debemos considerar que la población mundial se aproxima a 6.000 millones de personas. Los cuales consumen energía para desplazar a más de 520 millones de automóviles particulares.

Muchos de ellos poseen televisores, heladeras, equipos de aire acondicionado, calefacción, computadoras, telefonía celular, etc. todos estos elementos de confort y también de trabajo consumen para su fabricación y funcionamiento gran cantidad de petróleo, agua, gas, minerales y elementos de la biodiversidad que son recursos no renovables o de difícil renovación que al comenzar a agotarse generan una pugna por su apropiación.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos ha estimado que para mediados del siglo XXI la demanda de petróleo superará la producción. Si las reservas de petróleo, en el año 2000, eran estimadas en 1.033 billones de barriles, estos alcanzarían para abastecer a la humanidad durante cuarenta años al nivel de consumo actual de 73 millones de barriles al día.

Si el nivel de consumo se incrementa tan sólo un 2% las reservas de agotarán mucho más rápido. Por el momento no existe una tecnología adecuada para reemplazar este recurso.

Algo similar ocurre con el agua. La reserva de agua dulce potable para consumo humano es de tan sólo el 3% del total y su mayor parte esta en glaciares y en los casquetes polares. Por lo tanto su volumen es de 12.000 kilómetros cúbicos. En los próximos años el consumo de agua potable se incrementará en un ciento por ciento y la escasez se asoma como una nueva amenaza y motivo de conflictos América Latina región de riesgo

Una zona donde la presencia militar norteamericana se ha incrementado constantemente es América Latina. La América del Sur es un territorio jaqueado por un entramado de conflictos que lo tornan sumamente volátil.

Región productora de drogas es el lugar de asiento de poderosas organizaciones criminales que extienden sus actividades a los mercados consumidores de América del Norte y de Europa.

Los gobiernos latinoamericanos suelen ser débiles y frecuentemente enfrentan problemas de corrupción y gobernabilidad. En las últimas décadas, quince presidentes latinoamericanos se han visto obligados a dejar su cargo por acusaciones de corrupción que derivan en estallidos de violencia social.

Los dirigentes políticos de la región suelen dejarse tentar por el nacionalismo confrontativo. Su discurso político apela frecuentemente al antiimperialismo, anticapitalismo y, en consecuencia, a la hostilidad contra los Estados Unidos.

América Latina también alberga a varios grupos terroristas que controlan extensas porciones del territorio de los estados constituyendo una suerte de gobiernos paralelos.

Mientras que diversas agrupaciones indigenistas agitan las pasiones de casi cincuenta millones de indígenas que viven en sus países.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, América Latina constituye la región con mayores desigualdades del mundo donde el 10% más rico de la población se apropia del 40% de la riqueza. Por lo tanto, sorprende descubrir que varios países están dando mayor prioridad a la búsqueda de mayor poderío militar que a la atención de las graves emergencias sociales que alimentan los conflictos internos en la región. Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz ( SIPRI) , con sede en Estocolmo, entre 1993 y 2003 el gasto militar creció un 24% aunque con una distribución muy dispar.

Esta área del mundo sumamente inestable suministra una parte sustancial del gas y petróleo que consume el mercado norteamericano. Venezuela y México como productores de petróleo, Colombia por petróleo, carbón y agua para producir energía a través de obras hidroeléctricas, Argentina además de su petróleo tiene su territorio ligado junto a Paraguay al Acuífero Guaraní una de las mayores reservas de agua dulce no contaminada del mundo.

En Centroamérica se encuentran reservas potenciales de petróleo: en el Petén de Guatemala y en la región del Limón, en Costa Rica. Además la geografía Latinoamérica es especialmente apta para la realización de empresas hidroeléctricas que pueden abastecer de energía a las grandes empresas multinacionales.

Es por ello que la presencia militar norteamericana en Latinoamérica se ha incrementado en forma paralela al aumento de inestabilidad en la región. La misma se materializa a través de la instalación de nuevas bases militares y el refuerzo de las ya existentes, el entrenamiento del personal militar latinoamericano, la venta de armas, la instalación de sistemas de vigilancia e inteligencia, además de la influencia diplomática y económica ejercida contra los débiles gobiernos latinoamericanos.

Hoy las fuerzas norteamericanas cuentan con instalaciones en Manta, Ecuador - una base de 25.000 hectáreas de extensión-, en Iquitos, Perú, en Bolivia con una instalación militar de carácter no oficial, en Leticia y Tres Esquinas, Colombia, en Reina Beatriz, Aruba, e incluso en Hatos, Curaçao. Estas bases se complementan con las existentes en Puerto Rico, Vieques, Cuba, Guantánamo y Honduras, Soto Cano.

Los Estados Unidos también han manifestado su interés en establecer instalaciones militares en El Salvador, en Argentina, en Tierra del Fuego y en controlar la base de lanzamiento espacial de San Pedro Alcántara en Brasil.


amazonas, un paso más

En mayo de 2005, los Estados Unidos han firmado un tratado con el gobierno de Paraguay que les permitirá contar con una nueva base en la localidad de Mariscal Estigarribia, Provincia de Boquerón, en el llamado Chaco Paraguayo. Esta instalación está situada a 250 kilómetros de Bolivia, próxima a las provincias argentinas de Formosa y Salta; y a la estratégica región de la Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina.

La nueva instalación cuenta con una pista de 3.800 metros que permite el aterrizaje de aviones Galaxy y B52, los mayores aparatos que utilizan las fuerzas norteamericanas. Los cuarteles en construcción permitirán albergar a 16.000 efectivos norteamericanos que comenzaran a llegar en trece contingentes a medida que se completen las instalaciones.

Desde esta nueva base los Estados Unidos se encontrarán en óptimas condiciones para controlar las reservas gasíferas y petrolíferas de Bolivia, ubicadas en los departamentos de Santa Cruz de la Sierra y Tarija.

Es necesario señalar, que Bolivia cuenta con voluminosas reservas de gas. Estas han sido estimadas en 27 trillones de pies cúbicos que alcanzarían para exportar al ritmo actual hasta 2024.

Sin embargo, analista y expertos plantean que la producción mundial de gas entraría en crisis hacia el 2020, aunque países como Canadá estarían sin reservas desde 2007 y los Estados Unidos dependerían más del gas que del petróleo.

Actualmente, el gas comprende el 14% de la energía consumida en los Estados Unidos. En el 2020, por la construcción de 272 centrales eléctricas, el consumo de gas se incrementará hasta constituir el 55% de los recursos energéticos consumidos en ese país.

Aunque posiblemente la presencia militar estadounidense en Paraguay se justifique en función de las necesidades que la lucha global contra el terrorismo impone a los Estados Unidos. A tal efecto servirán las permanentes y nunca comprobadas denuncias de actividad terrorista en la Triple Frontera.

Recordemos que la zona de la Triple Frontera tomó tal importancia en materia de terrorismo internacional que, según la revista Newsweek, el 18 de septiembre de 2001, siete días más tarde del atentado a las Trade Word Center y al edificio del Pentágono, Douglas J. Feith presentó al Presidente George W Bush un plan de respuesta militar que incluía el bombardeo y posterior invasión de la región.

Douglas J. Feith era el tercer funcionario en jerarquía del Departamento de Defensa estadounidense, por detrás de subsecretario Paul Wolfowitz y del secretario Donald Rumsfeld y se desempeñaba como jefe de la Oficina de Planes Especiales.

Newsweek señalaba como fuente el apéndice 75 de los capítulos 10 y 11 del informe de la comisión bicameral del Congreso de los Estados Unidos abocada a la investigación de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Según este informe, Feith presentó un plan alternativo cuyo objetivo consistía en atacar simultáneamente tres blancos sorpresivos a modo de respuesta contundente destinada a dar un mensaje al mundo de que Estados Unidos respondía militarmente al terrorismo. Esos tres blancos estaban constituidos por la Triple Frontera, el sur de Asia e Irak.

Desde entonces las agencias de inteligencia estadounidenses y diversos expertos en terrorismo de esa nacionalidad sostienen que las células terroristas islámicas de Ciudad del Este, son la principal amenaza a la seguridad para los Estados Unidos en el continente americano.

Lo cierto es que la nueva base estadounidense tendrá una posición estratégica clave para el control tanto del Acuífero Guaraní como del gas boliviano.

Por último, no es posible pasar por alto que las principales instalaciones militares estadounidenses en Sudamérica están situadas rodeando la región de la amazonia brasileña, el último gran reservorio natural con que cuenta la humanidad.

En la región amazónica se ubica el río más caudaloso y largo del mundo, el Amazonas, en el que desembocan más de 10.000 afluentes. Aquí se acumula una quinta parte del agua dulce con que cuenta el planeta. El territorio amazónico, con una superficie aproximada de ocho millones de kilómetros cuadrados distribuidos entre ocho países, representa el 44% del territorio sudamericano y alberga el ecosistema más diverso del planeta.

En el alto Río Negro se encuentra el mayor yacimiento de niopo que, combinado con el acero, es indispensable para construcción de naves espaciales y misiles intercontinentales. El bosque amazónico, con más de 300 especies de árboles por hectárea ayuda a regular la temperatura del planeta consumiendo bióxido de carbono y produciendo oxígeno.

La cuenca del Amazonas contiene también entre el 40 y 50% de las especies de la tierra –con un rango estimado de 20 a 30 millones- y la mitad de los bosques tropicales del mundo. Esta inmensa biodiversidad obedece, en gran parte, a las repetidas contracciones y expansiones de la selva durante el período del Pleistoceno. Los botánicos estiman que hay más de 125.000 plantas indispensables para los laboratorios medicinales.

El destino final de estos recursos, el cuándo y quién se apropiará de los mismos parece ser una preocupación central para las autoridades norteamericanas y para las empresas de esa nacionalidad que aspiran a aprovechar los grandes negocios que la región encierra.


ue-latinoamérica, ¿hacia una alianza estratégica?                                     augusto zamora r. / el mundo

Una nueva cumbre birregional, la tercera desde que Jacques Chirac promoviera la iniciativa en 1998, huracán Mitch mediante, sitúa sobre la mesa las relaciones entre las dos áreas del mundo más vinculadas histórica y culturalmente. Unos vínculos que, por la retirada europea del continente desde finales del siglo XIX, en provecho de EEUU, permanecieron hibernando casi un siglo, hasta que el conflicto centroamericano de los años 80 motivó el retorno de la entonces Comunidad Económica Europea. Desde entonces mucho se ha avanzado en las relaciones birregionales, sobre todo tras el ingreso, en 1986, de España y Portugal, aunque ese progreso sigue lejos de las potencialidades que existen y se ha centrado en la economía y el comercio, con un balance desigual y agridulce. La penuria de las relaciones políticas ha llevado a que, en una serie de situaciones relevantes, la UE y buena parte de Latinoamérica sigan derroteros distintos, tal el caso de Cuba.

Económicamente, las relaciones euro-latinoamericanas gozan de una relativa buena salud. La firma del acuerdo "de cuarta generación" con MERCOSUR (1995) y de libre comercio con México (1997) y Chile (2002), muestra el rostro amable de esas relaciones, que se quiere estrechar más en los próximos años. Centroamérica y la Comunidad Andina, por su parte, gozan de un sistema de preferencias generalizadas (SPG), que les permite exportar una parte de su producción libre de aranceles, a cambio del compromiso de luchar contra el narcotráfico.

El intercambio económico y comercial es, sin duda alguna, el eje de las relaciones birregionales, como lo demuestra el hecho de que la UE sea el segundo socio comercial de Latinoamérica y el más importante para el MERCOSUR y Chile. La UE exportó bienes por valor de 57.500 millones de euros en 2002, sobre todo productos manufacturados, y de Latinoamérica importó 53.700 millones de euros en bienes primarios con escaso valor agregado. El intercambio sigue reproduciendo el viejo esquema Norte-Sur, a causa de las diferencias estructurales y los distintos niveles de desarrollo entre una y otra región. Con todo, el hecho más singular es que este intercambio comercial experimenta un declive constante desde 1970, inversamente al incremento del peso económico de EEUU.

Entre 1965-70, el 56% de las exportaciones de Latinoamérica se dirigieron a Europa occidental, de donde recibió el 57% de sus importaciones. En ese mismo periodo, EEUU fue receptor del 19% de las exportaciones latinoamericanas y origen del 35% de sus importaciones. En el periodo 1995-2000, en cambio, la UE significó apenas el 15% de las exportaciones y el 14% de las importaciones, por el 55% y 51%, respectivamente, de EEUU.

Como señala un informe del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), "existe una situación mutuamente excluyente entre Europa y Estados Unidos", aunque la tendencia es a que EEUU se afiance "como el mayor y más completo proveedor de la región". El tema tiene una gran importancia para los dos bloques pues, cifras en mano, no parece haber espacio suficiente para que quepan, en Latinoamérica, europeos y norteamericanos.

Estaríamos ante un escenario de los previstos por la teoría del suma-cero, en el que uno gana lo que pierde el otro. El avance europeo se traduce en un retroceso de EEUU y el de EEUU en un retroceso de la UE, de forma que, al menos en el ámbito económico y comercial, la región aparece como un extenso campo de batalla entre la UE y EEUU, con un difícil acomodo. Desde esa perspectiva, la apuesta norteamericana por crear un Área de Libre Comercio en las Américas (ALCA) aparece como lo que es, un proyecto dirigido a capturar el mercado latinoamericano, excluyendo o reduciendo a mínimos la presencia europea en la región. En un sentido similar, los acuerdos y esfuerzos de la UE por firmar tratados de libre comercio apuntan a lo contrario, es decir, a demostrar a EEUU que no está dispuesta a abandonar Latinoamérica ni a repetir la retirada que hizo en el siglo XIX. No parece casualidad, por ello, que EEUU haya escogido el 28 de mayo, fecha de la III Cumbre Euro-latinoamericana, para lanzar el tratado de libre comercio con Centroamérica que, aunque escaso en valor económico, estaría cargado de simbolismo.

Latinoamérica es, desde hace diez años, escenario de una carrera sin tregua entre la UE y EEUU por la firma de acuerdos de libre comercio, que le otorgue al uno una posición de privilegio respecto al otro, en la pugna sórdida que hay por ese mercado. EEUU lanzó en 1994, a bombo y platillo, la iniciativa del ALCA, que suponía entrar en vigor en 2005. La CEE respondió con la firma de un tratado marco con MERCOSUR en 1995 y con la apertura de negociaciones con México, que cristalizaron en el tratado de 1997, en vigor desde 2000. Pero mientras la UE avanza pacientemente, EEUU acumula fracasos, al punto que ha tenido que apostar por tratados bilaterales ante la imposibilidad de lograr un acuerdo general sobre el ALCA. Sin hacer gala de ello, la UE ha ido asentando sus reales, sumando el tratado con Chile y avanzando de forma sostenida en el acuerdo con MERCOSUR, que espera dejar listo para su firma en 2005. Uno de los puntos estrella de esta III Cumbre es, justamente, anunciar su próxima firma. Si el acuerdo se alcanza, será un golpe de efecto memorable, pues la UE habrá logrado poner su pica en el área más vigorosa y pujante de toda Latinoamérica, con 220 millones de habitantes y un PIB de 890.000 millones de euros.

No obstante, conviene recordar que no es posible hablar de Latinoamérica como un todo, pues la región presenta fuertes fracturas económicas y políticas y grados distintos de dependencia de EEUU. En ella hay tres bloques fácilmente diferenciados por su relación con la potencia hegemónica. El área formada por México y Centroamérica presenta el mayor grado de absorción por EEUU, con el que realizó el 62% de su intercambio comercial entre 1995 y 2000. Próximo a ella está la Comunidad Andina (CAN), con un 57% de intercambio. El MERCOSUR, en cambio, presenta un panorama muy distinto, pues su intercambio comercial con EEUU fue de un 32% en el mismo periodo, es decir, la mitad del de México y Centroamérica. La economía se traduce en política, pues esta área suele plegarse firmemente a las tesis norteamericanas, como puso de manifiesto, por ejemplo, la reciente crisis entre México y Cuba, a raíz del voto mexicano condenando a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Aunque México se opuso firmemente a la guerra contra Iraq, Fox actúa como estrecho aliado de EEUU en muchos otros ámbitos.

Por el contrario, la oposición más firme al ALCA, a la política de aislamiento contra Cuba y en favor del acercamiento a la UE se encuentra en el MERCOSUR, el área más alejada y menos dependiente históricamente de EEUU. En la UE parece entenderse así, pues el 50% de las inversiones europeas (que totalizaban 206.100 millones de euros en 2000) se ha dirigido a esta área. No sólo en la UE perciben al MERCOSUR como punto de referencia. Gobiernos como el de Venezuela ven en el proceso de integración sureño una referencia para reducir la agobiante dependencia de EEUU. Producto de este interés fue la firma, en abril de este año, de un tratado de libre comercio entre la CAN y MERCOSUR, que dificulta aún más la estrategia norteamericana del ALCA. México, por su parte, ha anunciado su deseo de suscribir un tratado similar, confirmando con su actitud el peso que va adquiriendo en el continente el proceso de integración del cono sur. Porque, de fondo, está la lucha de Latinoamérica por diversificar su economía para recobrar soberanía.    ( http://es.wikipedia.org/wiki/Mercosur )


Este tercer encuentro birregional, por otra parte, se da en un momento singular, por la ampliación de la UE a diez Estados del este europeo, lo que impondrá a la UE cambios notables en los próximos años, con repercusiones directas para Latinoamérica, tanto en la asignación de recursos como en el acceso al mercado europeo de sus productos agrícolas. En el primer aspecto, el menor desarrollo relativo de los nuevos miembros obligará a desembolsos importantes para elevar su bienestar y, en el segundo, por ser economías con importantes sectores agrícolas que van a competir con otras economías agrícolas europeas y no europeas. Aunque la UE ha querido tranquilizar a Latinoamérica, afirmando que no variará la asignación de recursos, una cosa son las intenciones y otra los hechos.

Con todo, la nota más ácida sigue radicando en las estancadas negociaciones sobre agricultura, asignatura pendiente de las relaciones birregionales desde los años 90. No se trata solamente de los elevados aranceles que deben pagarse, sino también de las normas técnicas, sanitarias y de protección al consumidor que, como señala el SELA, devienen en obstáculos casi insalvables para las exportaciones latinoamericanas. En este punto la UE no parece actuar con visión estratégica pues, en las circunstancias presentes, la facilitación de un acuerdo general y generoso sobre agricultura daría a Europa una ventaja sustantiva sobre EEUU en la región y consolidaría su presencia con réditos notables, a corto plazo para Latinoamérica y a medio y largo plazo para todos. El atrincheramiento en la PAC, por el contrario, mostraría una miopía extrema y una menguada y rácana visión de futuro.

La política internacional ofrece otro campo rico en posibilidades, pues la grave crisis en que ha sido sumida la humanidad en los últimos años, sobre todo por la política belicista de la actual administración norteamericana, pone en manos de ambas regiones la posibilidad de concertar posiciones para favorecer la paz en el mundo. Debido a la afinidad cultural, étnica, histórica y geográfica, EEUU es más influenciable desde Latinoamérica y Europa que desde otras zonas del mundo. Una acción concertada de estas regiones tendría un efecto beneficioso en el mundo y contribuiría a fortalecer, incluso, los movimientos internos que hay en EEUU contra el militarismo rampante instalado en Washington.

Parte importante de este trabajo le correspondía a España en su doble papel euro-hispánico, pero el alineamiento de Aznar con el gobierno Bush y su actitud confrontativa con Cuba y Venezuela lastró sus posibilidades en estas y otras cumbres. Un lastre del que debe librarse el gobierno socialista, si desea que España juegue un papel más constructivo. La III Cumbre UE-Latinoamérica puede marcar un hito en las relaciones birregionales o bien seguir los pasos de las cumbres iberoamericanas, del mucho ruido y escasas nueces. El mundo vive una era de transición y cambios y las decisiones que se adopten marcarán los futuros itinerarios. En esta nueva cumbre le toca a la UE mover ficha, es decir, abrir sus puertas agrícolas y apuntalar su alianza estratégica con Latinoamérica. Si esa puerta se mantiene cerrada podría pasar que, cuando quiera abrirla, sea tarde para muchas cosas.

profesor de derecho internacional público y relaciones internacionales en la universidad autónoma de madrid

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