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estrategia de seguridad nacional
             
16/03/2006 efe.washington

Bush mantiene su estrategia de ataques preventivos ante el desafío nuclear de Irán

En la "lista negra" de Estados Unidos también están Siria, Cuba, Bielorrusia, Birmania y Zimbabue

La Administración de George W. Bush insiste en su derecho a iniciar contiendas bélicas, sin esperar a que el contrincante ataque, en la nueva versión de la «Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU», que se publicará hoy.

La doctrina actualizada identifica a Irán como enemigo principal de Estados Unidos y también critica a Rusia y China, según informan los cuatro periódicos que recibieron por adelantado el texto de 48 páginas que presentará el asesor de Seguridad Nacional de Bush, Stephen Hadley.

El documento asegura que Estados Unidos «tomará todas las medidas necesarias» para defenderse ante las pretensiones nucleares tanto de Irán como de Corea del Norte, aunque insiste en que «no afrontamos ningún desafío mayor de un solo país que el de Irán», según los diarios «The Washington Post», «Wall Street Journal», «The New York Times» y «Financial Times».

«Si es necesario, bajo los establecidos principios de autodefensa, no descartamos el empleo de la fuerza antes de que ocurran ataques (contra EE.UU), aún si persiste la incertidumbre sobre el momento y el lugar del ataque del enemigo», reza el texto. «Cuando las consecuencias de un ataque con armas de destrucción masiva son potencialmente tan devastadoras, no podemos quedar quietos mientras se plasmen peligros graves», continúa.

En cuanto a Irán, los actuales esfuerzos diplomáticos, con los aliados europeos, para frenar su programa nuclear «tienen que ser exitosos para que se evite un enfrentamiento», advierte la doctrina, citada por «The New York Times». Hadley aseguró al rotativo neoyorquino que «esta frase se aplica tanto a Irán como a Corea del Norte».

Un «alto cargo» de la Administración de Bush señaló al «Financial Times» que «el problema con Irán no es sólo la cuestión nuclear sino también su apoyo al terrorismo». El «Financial Times» asegura que el texto comienza con un mensaje taxativo: «Estados Unidos está en guerra. Esta es una estrategia de tiempos de guerra exigida por el reto grave que tenemos delante ... el terrorismo fomentado por una ideología agresiva de odio y asesinatos».

También afirma la importancia de la «fuerza militar de EE.UU» para evitar que «contrincantes potenciales desarrollen una carrera armamentista con la esperanza de superar o alcanzar el nivel de poderío militar de Estados Unidos», aunque también reconoce la necesidad de las alianzas.

Por otra parte, el documento resalta la importancia de promover la democracia en todo el mundo, ya que «el avance de la libertad y la dignidad humanas supone la solución a largo plazo para el terrorismo transnacional de hoy día». En la «lista negra» de Estados Unidos están no sólo Irán y Corea del Norte, sino también Siria (como «patrocinador del terrorismo»), Cuba, Bielorrusia, Birmania y Zimbabue.

La nueva versión de esta doctrina estratégica se muestra mucho más crítica con Rusia que el texto anterior (que pese a editarse en principio cada año, se remonta a 2002).


visión conjunta 2020 : las fuerzas armadas de los ee.uu preparándose para el futuro

jefe de estado mayor conjunto de eeuu la visión del jefe del estado mayor conjunto

Individuos dedicados y organizaciones innovadoras transformando a la fuerza conjunta para lograr el pleno dominio del espectro en el Siglo XXI: Persuasivos en la paz . Decisivos en la guerra . Preeminentes en cualquier forma de conflicto

Hoy en día, las Fuerzas Armadas de los EE.UU. la componen hombres y mujeres excelentemente entrenados quienes están preparados para lograr la victoria para nuestra Nación. Para apoyar las metas de nuestra estrategia de seguridad nacional, rutinariamente les toca a las Fuerzas Armadas forjar el ambiente de seguridad internacional y estar preparadas para responder en todo el ámbito de potenciales operaciones militares. Pero el enfoque de este documento es el tercer elemento de nuestra aproximación estratégica la necesidad de prepararnos de inmediato para un futuro incierto.

La Visión Conjunta 2020 fortalece y extiende el modelo conceptual establecido por el documento Visión Conjunta 2010 para guiar la transformación perpetua de las Fuerzas Armadas. El fin de estas fuerzas ha sido y seguirá siendo luchar y ganar las guerras de la Nación. El plan general de la transformación que se describe en este documento es la creación de una fuerza que pueda ejercer el dominio en todo el espectro de operaciones militares persuasiva en la paz, decisiva en la guerra y preeminente en cualquier forma de conflicto.

En el año 2020, la Nación enfrentará un gran ámbito de intereses, oportunidades y retos los cuales requerirán de fuerzas militares capaces de ganar las guerras y de contribuir a la paz. Los intereses y responsabilidades de los EE.UU. alrededor del mundo perdurarán y no hay ninguna señal que desaparezcan las amenazas en contra de estos intereses y responsabilidades o en contra de nuestros aliados. El concepto estratégico de la fuerza decisiva, la proyección de potencia, la presencia de los EE.UU. en ultramar y la agilidad estratégica continuarán dirigiendo nuestros esfuerzos para cumplir con estas responsabilidades y enfrentar los futuros desafíos. En este documento se describen los conceptos operativos que son necesarios para enfrentarlos.

Si las Fuerzas Armadas han de ser más rápidas, más letales y más precisas en el año 2020 de lo que son hoy, debemos seguir por el camino de inversión y desarrollo de nuevas capacidades. Esta visión describe la actual transformación a estas nuevas capacidades. Como fue explicado en la Visión Conjunta 2010, y dependiente de la realización del potencial de la revolución de la informática, las presentes capacidades para la maniobra, el ataque, la logística y la protección se convertirán en maniobra dominante, ataques de precisión, logística enfocada y protección en todas las dimensiones.

La fuerza conjunta, debido a su flexibilidad y el grado de reacción, continuará siendo llave para el éxito operativo en el futuro. La integración de las habilidades centrales provistas por cada institución armada es crítica para el equipo conjunto, y el empleo de las capacidades de la fuerza total (fuerzas activas, de la Reserva, la Guardia Nacional y empleados civiles) añade a las opciones del comandante, complicando así las alternativas de nuestros oponentes. Para hacer a la fuerza más eficaz para el año 2020, todo tiene que ser de carácter conjunto: intelectual, operativa, organizacional, doctrinal y técnicamente.

Esta visión tiene su enfoque en la fuerza conjunta para el año 2020. La fecha define un enfoque analítico generalizado en vez de servir como una estimación definitiva o fecha límite. Este documento no describe las contramedidas para amenazas específicas, ni enumera ningún sistema de arma, comunicaciones, o de cualquier otro tipo que desarrollaremos o compremos. Más bien, el propósito de este documento es describir la aptitud humana colectiva la fuerza profesional, bien entrenada y preparada y las capacidades operativas que serán necesarias para que la fuerza conjunta tenga éxito en todo el espectro de operaciones militares y cumpla con su misión en 2020 y más allá. Al describir estas capacidades, la visión proporciona una orientación para el programa extenso de ejercicios y ensayos que las diferentes instituciones militares y comandos de combate realizan y para la evolución de la fuerza conjunta que está en curso. Basadas en el programa de implementación de la visión conjunta, muchas de estas capacidades serán en estado de alistamiento operativo con mucha antelación al año 2020, mientras que se continuará con la exploración y desarrollo de otras capacidades a través de ejercicios y ensayos.

El enfoque general de esta visión es el dominio de todo el espectro logrado a través de la aplicación interdependiente de la maniobra dominante, ataques de precisión, logística enfocada y protección en todas las dimensiones. Para lograr esta meta se requiere una infusión constante de nueva tecnología y modernización así como el reemplazo de equipamiento. No obstante, la superioridad material por si sola no es suficiente. De mayor importancia es el desarrollo de doctrina, organizaciones, adiestramiento y educación, y la formación de líderes y personal civil que aprovechen de la tecnología con eficacia.

La evolución de estos elementos durante los próximos dos decenios estará fuertemente afectada por dos factores. Primero, el continuo desarrollo y proliferación de tecnologías de la información drásticamente cambiará la conducción de operaciones militares. Estos cambios en el ambiente de la informática harán crítica la superioridad de la información para la transformación de las capacidades operativas de la fuerza conjunta y la evolución del comando y control conjunto. Segundo, las Fuerzas Armadas continuarán contando con una capacidad para la innovación intelectual y técnica. El ritmo del cambio tecnológico, especialmente cuando insta cambios en el ambiente estratégico, pondrá gran demanda en nuestra habilidad de fomentar la innovación entre nuestro personal y organizaciones en todo el ámbito de operaciones conjuntas. La visión general de las capacidades que necesitaremos en 2020, como se dijo anteriormente, reside en nuestra evaluación del contexto estratégico en que operarán nuestras fuerzas.

el contexto estratégico

Tres aspectos del mundo del año 2020 tienen implicancias significativas para las Fuerzas Armadas. Primero, los Estados Unidos continuarán teniendo intereses a nivel mundial y seguirá manteniéndose comprometido con una variedad de entidades regionales. Las tecnologías de transporte, comunicaciones y de informática continuarán su evolución y fomentarán lazos económicos expandidos y el conocimiento de asuntos internacionales. Nuestros intereses económicos y de seguridad, así como nuestros valores políticos, proporcionarán el ímpetu para la relación con nuestros socios internacionales. La fuerza conjunta del año 2020 deberá estar preparada para triunfar en todo el espectro de operaciones militares en cualquier parte del mundo, para operar con fuerzas multinacionales y para coordinar operaciones militares, cuando sea necesario, con agencias gubernamentales y organizaciones internacionales.

Segundo, los adversarios potenciales tendrán acceso a la base industrial de comercio global y a mucha de la misma tecnología disponible a las fuerzas militares de los EE.UU. Es posible no sostener una gran ventaja tecnológica en todos los aspectos. La creciente disponibilidad de satélites comerciales, las comunicaciones digitalizadas e Internet proporcionan a nuestros adversarios nuevas capacidades a un precio relativamente bajo. No debemos anticipar que nuestros adversarios en el año 2020 luchen con el equipo de la época industrial. Por lo tanto, nuestra ventaja debe residir en nuestros líderes, personal, doctrina, organizaciones y adiestramiento que nos permita aprovechar la tecnología para lograr una superior eficacia en la conducción de la guerra.

Tercero, debemos anticipar que nuestros adversarios se adapten en cuanto evolucionan nuestras capacidades. Hoy en día, tenemos capacidades de guerra convencional superiores y una disuasión nuclear eficaz, pero este equilibrio militar favorable no es estático. Frente a estas formidables capacidades, aumentarán la atracción de las aproximaciones asimétricas y el desarrollo de capacidades suplementarias. Al desarrollar y emplear las aproximaciones que evitan la fuerza de los EE.UU. y explotan vulnerabilidades potenciales por emplear drásticamente diferentes métodos de operación, nuestros adversarios intentarán crear las condiciones que efectivamente detienen, disuaden o contrarrestan la aplicación de las capacidades militares de los EE.UU.

El potencial de estas aproximaciones es posiblemente el peligro más serio que enfrentan los EE.UU. a corto plazo y este peligro incluye mísiles balísticos de largo alcance y otras amenazas directas en contra de los Estados Unidos, sus ciudadanos y su territorio. Los métodos y objetivos asimétricos de un adversario muchas veces son de más importancia que el desequilibrio tecnológico relativo; más aún, el impacto psicológico de un ataque puede pesar más que el daño físico infligido. Un adversario puede ir en busca de una ventaja asimétrica a nivel táctico, operativo o estratégico, identificando las vulnerabilidades claves y diseñando conceptos y capacidades asimétricas para atacarlas o explotarlas. Complicando el trabajo aún más, nuestros adversarios pueden buscar una combinación de asimetrías, es posible también, que los EE.UU. enfrenten un número de adversarios que, juntos, desarrollen una amenaza asimétrica. Estas amenazas son dinámicas y sujetas al cambio y las Fuerzas Armadas deben mantener las capacidades necesarias para disuadir, defender y vencer a cualquier adversario que emplee esta aproximación. Para enfrentar los desafíos del ambiente estratégico en el año 2020, la fuerza conjunta debe ser capaz de lograr el dominio de todo el espectro.

el dominio de todo el espectro

El objetivo ulterior de nuestra fuerza militar es lograr las metas según la dirección de las Autoridades Nacionales de Mando. Para la fuerza conjunta del futuro, se logra esta meta a través del dominio de todo el espectro la habilidad de las fuerzas de los EE.UU., operando en forma unilateral o junto con socios multinacionales e interagenciales, de derrotar cualquier adversario y controlar cualquier situación en todo el ámbito de operaciones militares.

El espectro completo de operaciones incluye el mantenimiento de una posición de disuasión estratégica. Incluye actividades de compromiso y presencia en el teatro. Incluye el conflicto que involucra el empleo de fuerzas estratégicas y armas de destrucción masiva, guerras de teatro mayores, conflictos regionales y otras contingencias de menor escala. También incluye situaciones ambiguas que residen entre la paz y la guerra, como el mantenimiento e imposición de la paz, así como las operaciones de no combate como el apoyo humanitario y el apoyo a las autoridades domésticas.

La etiqueta dominio de todo el espectro implica que las fuerzas de los EE.UU. sean capaces de efectuar operaciones rápidas, sostenidas, y sincronizadas con combinaciones de fuerzas diseñadas para situaciones específicas que tengan el acceso y libertad de operar en todas las áreas tierra, mar, aire, espacio e información. Además, dada la naturaleza global de nuestros intereses y obligaciones, los Estados Unidos deben mantener su presencia en ultramar y la habilidad de proyectar rápidamente su potencia alrededor del mundo para lograr el dominio de todo el espectro.

Lograr el dominio en todo el espectro significa que la fuerza conjunta cumplirá con su propósito principal la victoria en la guerra así como logrando el éxito en todo el ámbito de operaciones, pero no significa victoria sin costo o dificultad. En el conflicto tendremos bajas a pesar de nuestros esfuerzos de minimizarlas, una situación que continuará aún cuando la fuerza haya logrado el dominio en todo el espectro. Además, existe una fricción inherente en las operaciones militares. La fuerza conjunta de 2020 tratará de crear un "desequilibrio en fricción" y usarlo a su favor, empleando las capacidades vislumbradas en este documento, pero las fuentes fundamentales de fricción no pueden ser eliminadas. Venceremos, pero no debemos anticipar que la guerra del futuro será fácil o incruenta.

El requerimiento para las operaciones globales, la habilidad de enfrentar adversarios que poseen armas de destrucción masiva y la necesidad de forjar las situaciones ambiguas al nivel más bajo del ámbito de operaciones nos presentará con desafíos especiales en cuanto estamos en el camino para lograr el dominio de todo el espectro. Por lo tanto, el proceso de formación de la fuerza conjunta del futuro debe ser flexible para reaccionar a los cambios en el ambiente estratégico y las adaptaciones de enemigos potenciales, para aprovechar nuevas tecnologías y para responder a las variaciones en el ritmo del cambio. La fuente de esta flexibilidad es la sinergia de las capacidades centrales de las instituciones armadas individuales, integradas en un equipo conjunto. Estos desafíos requerirán una fuerza total compuesta de soldados bien adiestrados, motivados y competentes capaces de adaptarse para enfrentar las muchas exigencias de las misiones conjuntas del futuro. La transformación de la fuerza conjunta para lograr el dominio de todo el espectro reside en la superioridad informática y nuestra capacidad para la innovación.

la superioridad informática

La información, el procesamiento de la información y las redes de comunicación están en el centro de cada actividad militar. A lo largo de la historia, los líderes militares han considerado la superioridad informática como un elemento que posibilita la victoria. No obstante, la actual revolución informática crea no solo un cambio cuantitativo, sino cualitativo en el ambiente de información que para el año 2020 resultará en profundos cambios en la conducción de operaciones militares. De hecho, los avances en las capacidades informáticas proceden tan rápidamente que existe el riesgo de superar nuestras habilidades de captar ideas, formular conceptos operativos y desarrollar la capacidad de evaluar los resultados. Mientras la meta de lograr la superioridad informática se mantiene constante, la naturaleza, el ámbito y las reglas de la búsqueda cambian radicalmente.

El cambio cualitativo en el ambiente de información se extiende del apuntalamiento conceptual de la superioridad informática más allá que pura acumulación de más, o aún mejor, información. La palabra superioridad implica un estado o condición de desequilibrio a favor de alguien. La superioridad informática tiene una naturaleza transitoria y debe ser creada y sostenida por la fuerza conjunta a través de la conducción de operaciones de información. No obstante, la creación de superioridad no es un fin por si solo.

La superioridad informática proporciona a la fuerza conjunta una ventaja competitiva solo cuando es eficazmente traducida en conocimiento y decisiones superiores. La fuerza conjunta debe ser capaz de aprovechar de la información superior que ha sido convertida en el conocimiento superior para lograr la "superioridad de decisiones" la mejor toma de decisiones, implementadas antes de que un enemigo pueda reaccionar o, en una situación de no guerra, a un ritmo que permite la fuerza a forjar la situación o a reaccionar a los cambios para cumplir la misión. La superioridad en la toma de decisiones no es consecuencia automática que se deriva de la superioridad informática. La adaptación organizacional y doctrinal, el adiestramiento y la experiencia relevante, así como los medios y las "herramientas" de comando y control apropiados son igualmente importantes.

La evolución de la tecnología de la informática nos permite cada vez más integrar las formas de información tradicionales con la inteligencia, observación y vigilancia sofisticada de toda fuente para lograr una campaña de información completamente sincronizada. El desarrollo de un concepto denominado la red de información global (the global information grid) proporcionará el ambiente centrado en redes que es necesario para lograr esta meta. La red será el sistema globalmente conectado, una serie de capacidades de información de principio a fin, con procesos asociados y personal para administrar y proporcionar la información a petición de los comandantes en el campo, los líderes que determinan la política y el personal de apoyo. También, mejorará la potencia combativa y contribuir al éxito de las otras operaciones de militares. La realización total del potencial de estos cambios requiere no sólo de los perfeccionamientos tecnológicos, pero de una evolución continua en las organizaciones y la doctrina, así como en el desarrollo de adiestramiento relevante para sostener una ventaja comparativa en el dominio de la información.

También, debemos recordar que la superioridad informática no significa información perfecta. Tampoco significa la eliminación de la incertidumbre causada por la guerra (fragor de la batalla). Los sistemas, procesos y operaciones informáticas generan sus propias fuentes de fricción y de fragor al dominio operativo. La superioridad informática es un asunto central para la transformación de las capacidades operativas de la fuerza conjunta. La fuerza conjunta del año 2020 empleará la información y conocimiento superior para lograr la superioridad en la toma de decisiones, para apoyar las capacidades avanzadas de comando y control y para realizar el potencial completo de la maniobra dominante, los ataques de precisión, la protección de la fuerza en todas las dimensiones y la logística enfocada. La amplitud y ritmo de esta evolución demandarán flexibilidad y la voluntad para innovar.

la innovación

En la Visión Conjunta 2010 se identificó la innovación tecnológica como un componente vital para los esfuerzos de transformación de la fuerza conjunta. Durante la época industrial, los EE.UU. han dependido de su capacidad para la innovación tecnológica para el éxito en las operaciones militares, y la necesidad para innovar continuará. Sin embargo, es importante ampliar nuestro enfoque para incluir no sólo la tecnología, sino también entender la importancia de la innovación organizacional y conceptual.

La innovación, en la forma más simple, es la combinación de nuevos elementos o nuevas maneras para realizar tareas. En realidad, puede ser consecuencia de la inclusión de nuevos elementos, o la combinación de antiguos elementos y nuevos métodos, u otra opción entre las dos. Las ideas en la Visión Conjunta 2010 incluidas en la Visión Conjunta 2020 son, de hecho, innovadoras y forman una visión para integrar la doctrina, táctica, adiestramiento, actividades de apoyo y tecnología en nuevas capacidades operativas. Un conocimiento general de la forma que van a asumir el futuro conflicto y las operaciones militares, así como una visión de lo que deben hacer los comandantes de combate y las instituciones individuales para cumplir con sus tareas asignadas resultará en las innovaciones que determinarán las capacidades conjuntas y de las instituciones militares individuales.

Un proceso eficaz de innovación requiere del aprendizaje continuo un medio de interacción e intercambio que evalúa las metas, lecciones operativas, ejercicios, pruebas y simulaciones y debe incluir mecanismos de retroalimentación. Los comandos de combate y las instituciones individuales deben permitir que nuestro bien entrenado y capacitado cuerpo de personal tenga la oportunidad de crear nuevos conceptos e ideas que contribuyan a futuras innovaciones. Es necesario fomentar el concepto de innovación para crear la fuerza conjunta del futuro no sólo con las decisiones relativas a la futura estructura y presupuesto frente a los modelos presentes, sino también con una tolerancia razonable para errores y fracasos en el proceso de experimentación. Debemos preocuparnos con el empleo eficaz de tiempo y recursos y crear un proceso que afirma que nuestros esfuerzos en el campo de batalla tendrán éxito. Sin embargo, un proceso de experimentación con una baja tolerancia para errores identificará y alimentará los aspectos más relevantes y productivos de los nuevos conceptos, capacidades y tecnología. A todos los individuos y organizaciones que les toca experimentar en apoyo de la evolución de nuestras fuerzas de combate, deben asegurar que nuestra preocupación natural para conservar los recursos y últimamente entregar resultados exitosos no nos previene buscar otras innovaciones con la potencial dramática, si incierta.

Por supuesto, existe un alto grado de incertidumbre inherente en la búsqueda de la innovación. El asunto principal en la administración de la incertidumbre es el liderazgo atrevido, apoyado por la más información posible. Los líderes deben evaluar la eficacia de nuevas ideas, las trampas potenciales de los nuevos conceptos, las capacidades de los potenciales adversarios, el análisis de costos y beneficios de las nuevas tecnologías y las implicancias organizacionales de las nuevas capacidades. Deben realizar estas evaluaciones en el contexto de un análisis progresivo de los factores económicos, políticos y tecnológicos del ambiente de seguridad anticipado. Cada evaluación contendrá incertidumbre. Pero muchas veces, las mejores innovaciones vienen de los líderes que tomaron decisiones y lograron el éxito a pesar de las incertidumbres e información limitada.

Al crear la innovación, los comandos de combate y las instituciones individuales también crean un marco para la oportunidad de bregar con el ritmo del cambio cada vez más rápido en el ambiente general en que van a operar. Aunque los cambios tecnológicos en curso formen una fuerza motriz principal del cambio ambiental, no es la única. La búsqueda de innovación debe abarcar todo el contexto de las operaciones conjuntas y eso significa que las Fuerzas Armadas deben explorar cambios en la doctrina, organización, adiestramiento, material, liderazgo y educación, personal e instalaciones así como en la tecnología. Finalmente, la meta es desarrollar aproximaciones razonables con una suficiencia de flexibilidad que permita recuperarse de los errores y circunstancias inesperadas.

la conducción de las operaciones conjuntas

Las complejidades del futuro ambiente de seguridad exigen que los Estados Unidos están preparados para enfrentar un gran ámbito de amenazas en una variedad de niveles de intensidad. Al enfrentar estas amenazas, el éxito requerirá la integración adepta de las competencias centrales de las instituciones armadas en una fuerza conjunta adaptada a situaciones y objetivos específicos. Se debe brindar la oportunidad a los comandantes de alcanzar un nivel de eficacia y sinergia necesario para realizar operaciones decisivas en todo el espectro de operaciones militares. Cuando las operaciones de combate sean necesarias, deben tomar una forma abrumadora de capacidades colectivas que estén disponibles para realizar las operaciones ofensivas y defensivas y en contra de las mismas el enemigo será obligado defender. Otras contingencias complejas como el apoyo humanitario o las operaciones de paz requerirán una reacción rápida y flexible para lograr los objetivos nacionales en el período requerido. Algunas situaciones puedan requerir las capacidades de una sola institución militar, pero en la mayoría de los casos, empleará una fuerza conjunta compuesta de componentes activos y de la Reserva.

La complejidad de las futuras operaciones también requiere que, además de operar en forma conjunta, nuestras fuerzas tengan la capacidad de participar eficazmente como un elemento del esfuerzo nacional unificado. Esta aproximación integrada concentra todas las herramientas de habilidad política para lograr unilateralmente nuestros objetivos nacionales cuando sea necesario, y aprovechamiento del empleo óptimo de habilidades y recursos proporcionados por las fuerzas militares multinacionales, organizaciones regionales e internacionales, organizaciones no gubernamentales y organizaciones privadas de voluntarios cuando sea posible. La participación de la fuerza conjunta en las operaciones que apoyan a las autoridades civiles también incrementará de importancia debido a las amenazas emergentes a la Patria EE.UU. como el terrorismo y las armas de destrucción masiva.

el personal

El núcleo de la fuerza conjunta de 2020 continuará siendo una fuerza voluntaria compuesta de individuos de dedicación y habilidad excepcional. La calidad del personal será importante como nunca antes en cuanto los integrantes de nuestras Fuerzas Armadas enfrentan una diversidad de misiones y exigencias tecnológicas que demandan la adaptabilidad, innovación, discernimiento preciso, pensamiento adelantado y conocimiento multicultural. La Nación continuará dependiendo de individuos habilitados de carácter destacado, comprometidos con una ética de servicio desinteresado.

Nuestro personal requerirá de una multitud de habilidades. Las instituciones militares desempeñarán un papel crítico en el perfeccionamiento de sus respectivas especialidades y las competencias centrales de cada organización. Además, cada integrante de la fuerza total debe estar preparado para aplicar esta pericia en una variedad de misiones como parte de la fuerza conjunta. Nuestros integrantes deben tener la agilidad mental para efectuar la transición desde la preparación para la guerra, a la imposición de la paz y hasta el combate real, cuando sea necesario. Consecuentemente, el comandante de la fuerza conjunta tendrá una fuerza poderosa y sinergística capaz de ejercer el dominio en todo el espectro de operaciones.

Las misiones previstas para el año 2020 exigirán integrantes que pueda crear y aprovechar las innovaciones intelectuales y tecnológicas. Los integrantes estarán puestos a prueba por significativas responsabilidades en los niveles tácticos de la organización, y deberán ser capaces de tomar decisiones con implicancias operativas y estratégicas. Nuestra visión del dominio de todo el espectro y la transformación de las capacidades operativas tienen implicancias significativas para el adiestramiento y la educación de nuestro personal. La táctica de las operaciones de información, la coordinación de las operaciones interagenciales y multinacionales, así como la complejidad de las modernas herramientas de guerra exigirán personal habilitado y entrenado con un alto grado de alistamiento. Las operaciones rápidas y dispersas requerirán hombres y mujeres que formen una parte del equipo cohesivo, pero capaces de operar independientemente. La evolución de nuevas áreas funcionales, como operaciones en el espacio y operaciones de información, exigirá el desarrollo de un sistema apropiado para progresión de carrera y oportunidades de liderazgo para los especialistas en aquellos campos. La acumulación de adiestramiento y experiencia creará una fuerza capaz de desplegarse rápidamente alrededor del mundo y operar eficazmente.

La fuerza conjunta de 2020 encontrará numerosos desafíos en el reclutamiento y retención de personal habilitado para lograr estos requerimientos. Primero, la expansión de la educación y oportunidades de empleo para civiles disminuirán el número de candidatos disponibles para el servicio militar. Continuaremos el enfoque en el nivel de vida de nuestro personal y en una estrategia de compensación competitiva que asegure el reclutamiento de personal de alta calidad. Segundo, el creciente porcentaje de integrantes con familia requerirá un compromiso a los programas de apoyo para la comunidad enfocado en la estabilidad de la familia, así como el monitoreo estrecho del impacto del ritmo de operaciones. Finalmente, nuestra incrementada dependencia del Componente de la Reserva nos requerirá lidiar con inquietudes de sus integrantes, así también de sus empleadores, relativo al impacto a sus carreras civiles. El Departamento de Defensa debe enfrentar estos desafíos frontalmente.

Las operaciones militares seguirán siendo las condiciones más adversas, bajo las cuales se necesitarán dedicación y el espíritu de sacrificio. Nuestra fuerza total, compuesta de profesionales armados con coraje, aguante e intelecto, tendrá éxito a pesar de la complejidad y el ritmo de futuras operaciones.

la interoperabilidad

La interoperabilidad es la fundación de las operaciones conjuntas, multinacionales e interagenciales eficaces. La fuerza conjunta ha tomado significativos pasos hacia el logro del nivel óptimo de interoperabilidad, pero hay que hacer un esfuerzo concertado para el perfeccionamiento continuo. Los perfeccionamientos adicionales incluirán cambios esenciales en la doctrina así como el desarrollo continuo de tecnologías y procesos comunes. Los ejercicios, los intercambios de personal, el acuerdo en los procedimientos estándares de operación, el adiestramiento y educación individual y el planeamiento mejorarán y institucionalizarán estas capacidades aún más. La interoperabilidad es un mandato para la fuerza conjunta de 2020_especialmente en términos de las comunicaciones, la logística común y el compartir de información. Los sistemas y equipo de información que posibilitan una visión común de la situación operativa deben residir en redes compartidas entre participantes autorizados.

Aunque la interoperabilidad técnica es crítica, no es suficiente para asegurar las operaciones eficaces. Hay que tener un enfoque adecuado en los elementos relativos a procedimientos y organización. El liderazgo, además debe comprender las capacidades y limitaciones de cada uno. El adiestramiento y la educación, la experiencia y los ejercicios, el planeamiento cooperativo y el enlace adepto en todos los niveles de la fuerza conjunta no solo superarán las barreras entre diferentes culturas y prioridades organizacionales, sino que enseñarán a los integrantes de la fuerza conjunta a apreciar el espectro completo de capacidades de los diferentes servicios ( Ejército, Armada, Fuerza Naval, Fuerzas Especiales, etc.) que está a su disposición.

La futura fuerza conjunta tendrá tecnologías incrustadas y estructuras organizacionales adaptables que permitirán que el personal habilitado desarrolle procesos y procedimientos compatibles, tome parte en el planeamiento colaborador, y se adapte a situaciones de crisis específicas. Estas características serán vitales no sólo para la fuerza conjunta, sino para las operaciones multinacionales e interagenciales.

operaciones multinacionales

En cuanto nuestros potenciales socios multinacionales tendrán una variedad de tecnologías, es necesario tener una aproximación medida a la interoperabilidad que considera un gran ámbito de necesidades y capacidades. Nuestros aliados que cuentan con la más avanzada tecnología tendrán los sistemas y el equipo que son más o menos compatibles, permitiendo la interconexión y el compartir de información para operar conjuntamente con las fuerzas de los EE.UU. a todo nivel. No obstante, también tenemos que ser capaces de operar con aliados y socios de coalición que pueden ser tecnológicamente incompatibles, especialmente a nivel táctico. Además, la mayoría de nuestros futuros socios tendrán significativas capacidades especializadas que se pueden integrar en un esquema operativo común. Al mismo tiempo, la existencia de estas relaciones no implica el acceso a la información sin restricciones. Nosotros y nuestros socios multinacionales continuaremos empleando el discernimiento adecuado relativo a la protección de información y fuentes de información sensitivas.

En todo caso, el eficaz comando y control es el medio principal de la exitosa extensión de la visión conjunta a las operaciones multinacionales. Los adelantos tecnológicos que conectan los sistemas de información de nuestros socios proporcionarán los vínculos que resulten en un conocimiento operativo común y el mejor comando y control. Sin embargo, el compartir la información necesaria para mantener el ritmo de las operaciones multinacionales integradas también, depende mucho de un conocimiento compartido de los procedimientos operativos y organizaciones compatibles. El comandante debe ser capaz de evaluar la información en su contexto multinacional. Sólo se puede apreciar este contexto si existe el adecuado conocimiento con respecto a la región y la capacidad de enlace en el estado mayor del comandante. Un conocimiento profundo de las características culturales, políticas, militares y económicas de una región debe estar establecido y mantenido. El desarrollo de este conocimiento depende del adiestramiento y educación compartida, especialmente entre con nuestros socios principales. Es posible, también, que requiera cambios organizacionales. Por lo tanto, esta eficacia general en operaciones multinacionales depende de la interoperabilidad entre organizaciones, procesos y tecnologías.

las operaciones interagenciales

El desafío principal relativo a las operaciones interagenciales es lograr la unidad de esfuerzo a pesar de las diversas culturas, intereses competentes y distintas prioridades de las organizaciones participantes, muchas de las cuales guardan su relativa independencia, libertad de acción e imparcialidad. Además, estas organizaciones posiblemente carecen de la estructura y los recursos para apoyar células extensivas de enlace o la tecnología integrada. En este ambiente y en la ausencia de relaciones de comando formales, la futura fuerza conjunta tendrá que tomar la iniciativa en el perfeccionamiento de las comunicaciones, planeamiento, interoperabilidad y enlace con los potenciales participantes interagenciales. Estos factores son importantes en todos los aspectos de operaciones interagenciales, pero especialmente en el contexto de amenazas directas en contra de los ciudadanos e instalaciones en el territorio continental de los Estados Unidos. La acción cohesiva interagencial es vital para disuadir, para defender en contra de, y para reaccionar a estos ataques. La fuerza conjunta debe estar preparada para apoyar a las autoridades civiles en un esfuerzo completamente integrado para satisfacer las necesidades de la ciudadanía estadounidense y cumplir con los requerimientos especificados por las Autoridades Nacionales de Mando.

Todas las organizaciones cuentan con medios de información únicos capaces de contribuir al conocimiento operativo común y apoyar acción unificada. También tienen requerimientos de información únicos. El compartir de información con participantes autorizados y la integración de información de todas las fuentes son esenciales. El conocimiento de los requerimientos y medios ajenos también es crucial. Más bien, a través del adiestramiento con potenciales socios interagenciales, hay que desarrollar vínculos estrechos para apoyar las relaciones de largo plazo, el planeamiento colaborador con antelación a crisis y los procesos y procedimientos compatibles. Como es el caso con nuestros socios multinacionales, la interoperabilidad es crítica en las operaciones interagenciales eficaces.

los conceptos operativos

La fuerza conjunta, capaz de la maniobra dominante, poseerá la velocidad y la agilidad sin par en el posicionamiento y reposicionamiento de fuerzas medidas desde áreas disparejas para lograr operativos rápida y decisivamente. El empleo de la maniobra dominante puede resultar en el logro directo de objetivos, pero también puede facilitar el empleo de los otros conceptos operativos. Por ejemplo, se puede emplear la maniobra dominante para desplazar las fuerzas enemigas para que sean destruidas a través de los ataques de precisión. A veces, lograr la ventaja de posición será una función de la maniobra operativa a lo largo de distancias estratégicas. Las unidades en ultramar y en los Estados Unidos concentrarán fuerzas o efectos directamente en el teatro operativo. La superioridad de información apoyará la conducción de maniobra dominante permitiendo el planeamiento adaptable y concurrente; la coordinación de unidades en una variedad de lugares; la colección de retroalimentación oportuna de los informes diarios, las ubicaciones y actividades de las unidades subordinadas; y la anticipación del curso de eventos que asegura el éxito operativo. También, la fuerza conjunta será capaz de realizar el planeamiento y conducción de la maniobra dominante junto con socios interagenciales y multinacionales en una variedad de niveles de compromiso y capacidades.

La capacidad de concentrar fuerzas y los efectos de las fuerzas ubicadas en lugares dispersos permite al comandante de la fuerza establecer el control del espacio de combate a la hora y en el lugar apropiado. En un conflicto, esta habilidad de conquistar la posición ventajosa permite al comandante emplear la potencia de combate decisiva que le obligará al enemigo reaccionar desde una posición desventajosa, o retirarse del campo de batalla. En otras situaciones, esta habilidad permite a la fuerza ocupar posiciones claves para forjar el curso de eventos y minimizar las hostilidades o reaccionar en caso que estallen hostilidades. En tiempo de paz, eso constituye una capacidad creíble que disuade a los adversarios potenciales mientras reasegurando nuestros amigos y aliados.

Más allá de la presencia física de la fuerza, la maniobra dominante crea un impacto psicológico para el enemigo y otros en el área operativa. Este impacto sirve como una herramienta disponible al comandante de la fuerza conjunta en todo el espectro de operaciones militares. En un conflicto, por ejemplo, la presencia verdadera o anticipada de una fuerza decisiva tal vez precipite la rendición con un mínimo de resistencia. Durante las misiones de mantenimiento de la paz, la maniobra dominante puede proporcionar la motivación para negociaciones reales o prevenir la instigación de disturbios civiles. Para lograr este impacto, el comandante empleará las operaciones de información como un multiplicador de la fuerza haciendo aparente la potencia de combate disponible sin la necesidad de desplegar los elementos de la fuerza. El comandante de la fuerza conjunta podrá aprovechar los potenciales y reales efectos de la maniobra dominante para ganar los beneficios mayores.

el ataque de precisión

En términos rudimentarios, el ataque de precisión es un ataque basado en efectos que tiene relevancia en todo tipo de operaciones. El éxito de los ataques de precisión depende del análisis profundo para identificar y localizar los nodos y blancos críticos. La característica fundamental del ataque de precisión es la vinculación de sensores, medios de lanzamiento y efectos. En la fuerza conjunta del futuro, esta vinculación tendrá lugar en todas las instituciones militares, e incorporará las capacidades aplicables de nuestros socios multinacionales e interagenciales cuando sea prudente. El resultante sistema de sistemas proporcionará al comandante un espectro más amplio de capacidades para reaccionar en cualquier situación, incluyendo las armas cinéticas y no cinéticas capaces de crear efectos letales y no letales.

cráter producido por una detonación nuclear. el cráter mide 100 metros de profundidad y 390 metros de ancho con un total de 12 millones de toneladas de tierra desplazadas

El concepto del ataque de precisión significa mucho más que sólo el golpe contra el blanco. La superioridad de información mejorará la capacidad del comandante de la fuerza conjunta de entender la situación, determinar los efectos deseados, seleccionar un curso de acción y las fuerzas para ejecutarlo, evaluar con exactitud los efectos de esta acción y, si sea necesario, empezar el proceso de nuevo al mismo tiempo que se minimizan los daños colaterales. Durante el conflicto, el comandante empleará los ataques de precisión para obtener efectos letales y no letales en apoyo de los objetivos de la campaña. Esta campaña podría incluir la destrucción de un blanco empleando fuerzas convencionales, la inserción de un equipo de fuerzas especiales, o aún la ejecución de una misión de operaciones psicológicas de gran amplitud. En otros casos, el ataque de precisión puede ser utilizado para facilitar la maniobra dominante y el combate cercano decisivo. El comandante también puede usar las armas no cinéticas, especialmente en el ámbito de operaciones de información donde los blancos puedan ser importantes líderes o formaciones de tropas enemigas, o para afectar la voluntad del pueblo adversario.

En las situaciones de no combate, las actividades relacionadas al ataque de precisión naturalmente se enfocan en las acciones no letales. Estas acciones intentarán reducir la tensión de situaciones volátiles, derrotar las campañas desinformación, o administrar el flujo de refugiados hacia las estaciones de socorro, entre otros. Cual sea su aplicación en las operaciones de combate o de no combate, la capacidad de atacar con precisión permite al comandante forjar la situación o el espacio de batalla para lograr los efectos deseados, minimizando el riesgo que enfrentan fuerzas amigas y contribuyendo al empleo más eficaz de recursos.

la logística enfocada

La logística enfocada proporcionará una capacidad militar por asegurar la entrega del equipo, abastecimientos y personal en suficiencia numérica a tiempo y al lugar designado para apoyar los objetivos operativos. Esta logística será el resultado de perfeccionamientos revolucionarios en los sistemas de información, la innovación en estructuras organizacionales, procesos modernizados y los avances en las tecnologías de transporte. Ya ha empezado esta transformación con cambios previstos a corto plazo que facilitan la realización concreta del potencial completo de la logística enfocada.

En esencia, esta logística enfocada vinculará todas las funciones y unidades logísticas por medio de avanzados sistemas de información que integran en tiempo real la visibilidad total de medios con un conocimiento operativo común. Estos sistemas incorporan mejores herramientas para apoyar la toma de decisiones. Estas herramientas mejorarán el análisis, planeamiento y anticipación de los requerimientos de los combatientes. También proporcionarán una conexión más integrada con el sector comercial para aprovechar los aplicables métodos de negocio avanzados y de las economías. La combinación de estas capacidades con estructuras y procesos organizacionales innovadoras resultará en una administración dramáticamente perfeccionada de todo el sistema logístico y proporcionará el control preciso en tiempo real del trayecto logístico para apoyar las prioridades del comandante de la fuerza conjunta. La aumentada velocidad, capacidad y eficacia de los avanzados sistemas de transporte mejorarán aún más el despliegue, distribución y sostenimiento. Las relaciones mutuas de apoyo y el planeamiento colaborador posibilitarán la cooperación óptima con socios multinacionales e interagenciales.

El resultado de estos perfeccionamientos para la futura fuerza conjunta será un vínculo perfeccionado entre las operaciones y la logística que asegura la precisa entrega de medios a las unidades de combate en el tiempo designado. Esta eficacia y eficiencia operativa, sustancialmente mejoradas, combinado con la creciente confianza que nuestros combatientes tienen con estas nuevas capacidades, concurrentemente disminuirá los requerimientos de sostenimiento y la vulnerabilidad de las líneas de comunicaciones logísticas, mientras determinando el tamaño apropiado y potencialmente reduciendo la presencia de los medios logísticos en el teatro. La capacidad de realizar la logística enfocada en esencia apoyará a la fuerza conjunta en el combate y proveerá al elemento operativo principal con la entrega de apoyo humanitario u otras actividades en todo el espectro de operaciones militares.

la protección de todas las dimensiones

Nuestras fuerzas militares deben ser capaces de realizar las operaciones decisivas a pesar de la variedad de armas empleadas por el enemigo (incluyendo las armas de destrucción masiva), la conducción de las operaciones de información o ataques terroristas o la presencia de amenazas asimétricas durante cualquier fase de estas operaciones. Nuestro personal y los otros medios militares y no militares que son necesarios para la exitosa conducción de operaciones necesitan protección dondequiera que está ubicado desde el despliegue, a combate en el teatro, hasta el repliegue. La protección de todas dimensiones existe cuando la fuerza conjunta es capaz de cumplir decisivamente su misión con un grado aceptable de riesgo en el dominio físico y de información.

La capacidad de protección de todas las dimensiones incorpora una gama completa de acciones de combate y de no combate en las operaciones ofensivas y defensivas, habilitada por la superioridad de información. La capacidad será basada en medidas defensivas, activas y pasivas, incluyendo defensas misilísticas de teatro y posiblemente un limitada defensa misilística de los EE.UU., las contramedidas ofensivas, los procedimientos de seguridad, las medidas antiterroristas, la colección y evaluaciones de inteligencia, la preparación para desastres, el mayor conocimiento de seguridad y la iniciativa en estrategias de enfrentamiento. Además, se extenderá fuera para proteger el apoyo electrónico a distancia, la logística y otras capacidades integrales en otros lugares. Existe una carencia crítica para la protección de la información y los sistemas considerados dispensables para el éxito operativo, incluyendo más vigilancia en el ámbito de contrainteligencia y seguridad de información. La fuerza conjunta de 2020 integrará las capacidades protectoras de socios multinacionales e interagenciales cuando estén disponibles y responderán a sus requerimientos cuando sea posible. Los comandantes evaluarán y administrarán el riesgo en cuanto aplican las medidas protectoras en operaciones específicas, asegurando que un nivel de seguridad apropiado, compatible con otros objetivos de la misión, sea suministrado para todas las unidades.

Por ese modo, el comandante de la fuerza conjunta contará con una arquitectura integrada de protección, que eficazmente administrará el riesgo para la fuerza conjunta y otras unidades y balanceará las contribuciones de todos los niveles de nuestras fuerzas y de nuestros socios multinacionales e interagenciales. Lo que resultará será la mayor libertad de acción para las fuerzas amigas y la mayor protección en todos los niveles.

las operaciones de información

Las operaciones de información son de alta importancia para lograr el dominio en todo el espectro operativo. La fuerza conjunta debe ser capaz de realizar las operaciones de información, el propósito de las cuales es facilitar y proteger los procesos que apoyan la toma de decisiones y, en un conflicto, degradar estas capacidades del enemigo. Mientras las actividades y capacidades que se emplean para realizar las operaciones de información son, tradicionalmente, funciones de las fuerzas militares, el ritmo de cambio en el ambiente de información nos dicta expandir esta visión y explorar operaciones, estrategias y conceptos de información más amplios. Debemos darnos cuenta de que los adversarios no tradicionales que realizan actividades no tradicionales son de notable importancia en el dominio de información. Los Estados Unidos y sus fuerzas alrededor del mundo están sujetos a los ataques de información sucesivos a pesar del nivel y grado de enfrentamiento en otros campos de operaciones. Los autores de estos ataques no están limitados sólo al concepto tradicional de un adversario militar. Además, las acciones asociadas con las operaciones de información son extensas, desde la destrucción física a las operaciones psicológicas hasta la defensa de las redes computarizadas. La tarea de integrar las operaciones de información con las otras operaciones de la fuerza conjunta es complicada por la necesidad de entender las muchas variables involucradas en el proceso.

Nuestro entendimiento de las interrelaciones entre las variables y su impacto en las operaciones militares determinarán la naturaleza de las operaciones de información en 2020. El comandante de la fuerza conjunta realizará las operaciones de información si enfrenta un adversario durante un conflicto o en operaciones humanitarias. Estas operaciones serán sincronizadas con las operaciones de los socios multinacionales e interagenciales en cuanto las condiciones dicten. Se desarrollan nuevas capacidades ofensivas como las técnicas de ataque contra las redes computarizadas. Las actividades como la seguridad de información, la defensa de redes computarizadas y contraengaño defenderán a los procesos que se tratan con la toma de decisiones neutralizando la habilidad del adversario de manipular la percepción y sus esfuerzos de colección de inteligencia, así como los ataques directos a nuestros sistemas de información. Puesto que el blanco principal en las operaciones de información es él que toma las decisiones, el comandante de la fuerza conjunta tendrá dificultad en la evaluación de los efectos asociados con estas operaciones. El problema de las evaluaciones de daño en combate para las operaciones de información es difícil y debe ser probado a través de ejercicios y experimentos rigurosos.

La evolución de las operaciones de información en curso y del ambiente global de información subraya dos significativas implicancias.

Primero, las operaciones dentro del dominio de la información serán tan importantes como las operaciones realizadas en los dominios de tierra, mar, aire y espacio. Estas operaciones estarán inextricablemente vinculadas con la logística enfocada, la protección de todas dimensiones, los ataques de precisión y la maniobra dominante, así como el comando y control conjunto. Al mismo tiempo, las operaciones de información podrían evolucionar en una misión separada que requiera que las instituciones armadas mantengan entrenadas a las apropiadamente diseñadas organizaciones y las especialistas. Los perfeccionamientos en la doctrina, organización y tecnología pueden facilitar los resultados decisivos principalmente debido a las operaciones de información. Como es el caso con otras operaciones militares, en cuanto sigan evolucionando las operaciones de información, estas serán realizadas en forma consistente con las normas de nuestra sociedad, nuestras alianzas con otros estados democráticos y con el pleno respeto para las leyes que gobiernan el conflicto armado.

Segundo, existe un alto potencial para el enfrentamiento asimétrico en el dominio de información. Los Estados Unidos cuentan con una distinta ventaja tecnológica en el ambiente de información que probablemente continuará. No obstante, en cuanto los potenciales adversarios aprovechan de la revolución de informática, la ventaja comparativa para los EE.UU. y sus aliados será más difícil mantener. Además, nuestra creciente dependencia de los procesos, sistemas y tecnologías de información agrega a la lista de vulnerabilidades potenciales que necesitan protección.

el comando y control

El comando y control es el ejercicio de la autoridad y dirección de las actividades de la fuerza conjunta. Es necesario para la integración de las competencias centrales de las instituciones individuales en las operaciones conjuntas eficaces. La creciente importancia de los aspectos de las operaciones multinacionales e interagenciales complican e intensifican el desafío de realizar la integración. El comando y control incluye el planeamiento, dirección, coordinación y control de las fuerzas y operaciones con enfoque en la ejecución eficaz del plan operativo; pero su función central es la toma de decisiones.

El comando y control funciona al máximo cuando existe la superioridad en las decisiones. La superioridad en decisiones viene de la información superior, evaluada a través de la experiencia, conocimiento, adiestramiento y juicio del comandante; la pericia de su estado mayor y otras organizaciones; y la eficiencia de procesos asociados. En cuanto los cambios en el ambiente de información ha resultado en un enfoque por parte de algunos sólo en la contribución de la superioridad de información al comando y control, también es necesario comprender el dominio completo de la toma de decisiones bajo el concepto de comando y control, la naturaleza de la colaboración organizacional y, especialmente, el factor humano.

En la fuerza conjunta del futuro, el comando y control permanecerá la función principal de integración y coordinación de las capacidades operativas y armas individuales. En cuanto se desarrolla la naturaleza de las operaciones militares, existe una necesidad continua para evaluar la naturaleza de las organizaciones, mecanismos, sistemas y medios de comando y control. Hay dos asuntos principales que debemos considerar en esta evaluación las estructuras y procesos de comando y los sistemas y tecnologías de información más adecuados para darles el apoyo. Estos dos asuntos abarcan la inspección de las siguientes ideas relacionadas y capacidades deseadas y tendrán un efecto catalizador en la doctrina, organización y adiestramiento:

Los comandantes necesitarán un amplio entendimiento de las nuevas capacidades operativas y las nuevas, muchas veces muy automatizadas, herramientas de apoyo para ser capaces de la flexible y adaptable coordinación y dirección de fuerzas y sensores.

Se deben organizar y adiestrar a los elementos de estado mayor que apoyan al comandante para aprovechar las nuevas capacidades. También, los comandantes y su personal de estado mayor deben ser capaces de realizar las funciones de comando y control en la carencia o ausencia de tecnología.

Los comandantes serán capaces de formular y diseminar sus intenciones basado en el conocimiento de la situación en el espacio de batalla en tiempo casi real.

Los elementos del cuartel general de la fuerza conjunta estarán ubicados en distintos lugares para su supervivencia y serán capaces de coordinar las unidades y operaciones en áreas dispersas. Los cuarteles generales subalternos serán pequeños, ágiles, móviles, dispersos y electrónicamente conectados.

Los mayores ritmos de las operaciones, más opciones de armas y efectos, y el mayor alcance de los sistemas de armas requerirán el continuo y simultáneo planeamiento y ejecución en todos los niveles.

El creciente papel que desempeñan nuestros socios multinacionales e interagenciales requerirá de las capacidades de planeamiento colaborador, la conectividad/interoperabilidad tecnológica y los mecanismos para la eficaz compartir de información.

Finalmente, en cuanto estos y otros cambios toman lugar, debemos examinar estrechamente tres aspectos del elemento humano del comando y control. Primero, los líderes de las fuerzas conjuntas deben analizar y entender lo que significa la cohesión de unidad en el contexto de unidades pequeñas que están extensamente desplegadas y que actualmente se anticipan. Segundo, el personal a cargo de la toma de decisiones debe entender las implicancias asociadas con nuevas tecnologías que operan continuamente bajo cualquier condición en cuanto los seres humanos no son capaces de lo mismo. Tercero, en cuanto las nuevas tecnologías, sistemas y procedimientos de información proporcionan la misma detallada información a todos los niveles de mando, los líderes deben entender las implicancias para los procesos relativos a la toma de decisiones, el adiestramiento del personal que toma decisiones en todos los niveles y las tendencias y procedimientos organizacionales.

El potencial para una centralización excesiva del control y la capacidad de los líderes de menor jerarquía de tomar decisiones de importancia estratégica son de interés particular.

Muchas veces se ha dicho que el comando es arte y el control es ciencia una realidad básica que permanece. Nuestro pensamiento sobre los temas de comando y control deben ser de forma conceptual en vez de enfocar en la tecnología o material. El comando y control conjunto es un nexo, un punto de conexión. Sirve como un punto focal entre hombres y la tecnología, nuestras capacidades operativas en desarrollo y las capacidades de todas las instituciones militares. El desarrollo del comando y control conjunto eficaz para el futuro requiere experimentos rigurosos y extensos, especialmente enfocados en la innovación organizacional y el cambio doctrinal.

la implementación

La Visión Conjunta 2020 ha tenido gran impacto en el desarrollo de las capacidades militares de los EE.UU. Al describir las capacidades necesarias para lograr el éxito en el año 2010, pusimos en marcha tres esfuerzos importantes. Primero, la Visión Conjunta 2010 estableció un marco y lenguaje común para que las instituciones individuales desarrollen y expliquen sus contribuciones únicas a la fuerza conjunta. Segundo, creamos un proceso para la realización de experimentos y adiestramiento conjunto para probar nuevas ideas bajo condiciones de práctica. Finalmente, empezamos un proceso para administrar la transformación de la doctrina, organización, adiestramiento, material, liderazgo y educación, personal e instalaciones necesarios para realizar la visión. La Visión Conjunta 2020 agrega a la fundación de éxito y sostendrá el ímpetu de estos procesos.

La fundación de la fuerza conjunta es la concentración de la fuerza de las competencias de las instituciones individuales. Nuestro objetivo de realizar la visión conjunta es la integración óptima de todas las fuerzas y efectos conjuntos. Para lograr esta meta, la interdependencia de las instituciones militares depende de la confianza y seguridad mutua entre todos los combatientes y de un mayor nivel de interoperabilidad, especialmente en las áreas de comando y control y apoyo. Esta interdependencia últimamente resultará en una totalidad mayor que la suma de sus partes y contribuirá al logro de dominio de todo el espectro a través de las acciones de todas las fuerzas en cooperación. La sinergia lograda a través de la interdependencia entre las instituciones militares muestra que el estado conjunto significa más que sólo la interoperabilidad. La fuerza conjunta requiere de las capacidades más allá de una simplista combinación de capacidades de las distintas instituciones; se logran estas capacidades a través del proceso de los experimentos conjuntos.

Para asegurar la unidad de esfuerzo y continuidad en el desarrollo de conceptos y experimentos conjuntos, el Secretario de Defensa designó al comandante del Comando de Fuerzas Conjuntas como el agente ejecutivo para el diseño, preparación, ejecución y evaluación de experimentos. Una campaña anual proporciona el enfoque en este esfuerzo y en la continuidad de experimentos. Los resultados de este ciclo de experimento repetido son sometidos a la cadena de mando como recomendaciones para cambiar la doctrina, organización, adiestramiento, material, liderazgo y educación, personal e instalaciones para el perfeccionamiento de cada elemento. El proceso de experimentos y realización que apoya la transformación de la fuerza conjunta también depende de los ejercicios de los comandos de combate y las armas individuales y otras actividades de experimentos. Las visiones de los comandos de combate y las armas individuales apoya la visión conjunta por proporcionar la dirección para estos esfuerzos individuales que son congruentes con la visión del Jefe del Estado Mayor Conjunto (JEMC). Así, en sus respectivas áreas de experimento, las instituciones militares pueden desarrollar recomendaciones con implicancias conjuntas para someterlas a la autoridad apropiada del experimento conjunto.

Para realizar los duraderos cambios en la transformación de nuestras capacidades militares conjuntas, el proceso de experimento y realización deben incluir el desarrollo de un espectro amplio de escenarios y simulaciones de combate imaginativas para explorar la forma potencial de futuras operaciones. Esta exploración intensiva de alternos conceptos de operaciones puede ayudar a las fuerzas militares de los EE.UU. escoger las innovaciones que aprovechan de las mejores combinaciones de nuevas ideas y nuevas tecnologías. El ritmo avanzado de estos cambios impulsará aún más el desarrollo del proceso de experimentación y realización para implementar las capacidades perfeccionadas para la fuerza conjunta.

El punto central del progreso desde visión a experimentos hasta la realización es el adiestramiento y educación conjunta, porque son claves para el cambio intelectual. Sin el cambio intelectual, no existe ningún cambio de doctrina, organizaciones, ni de líderes. Así, el proceso de realización depende de la incorporación de conceptos probados a través de los experimentos en los programas conjuntos de educación militar y ejercicios conjuntos. En esta manera, los integrantes individuales y unidades se unen para formar un equipo conjunto capaz de lograr el éxito en todo el espectro de operaciones.

Esta visión es firmemente basada en el punto de vista de que las fuerzas militares de los EE.UU. deben ser una fuerza conjunta capaz de ejercer el dominio de todo el espectro. Su fundación está compuesta de cuatro partes: los intereses globales de los EE.UU. y la continua existencia de una gama extensa de amenazas potenciales en contra de estos intereses; la naturaleza central de la tecnología de información a la evolución de no sólo nuestras fuerzas militares, sino a las capacidades de otros actores alrededor del mundo; el énfasis en una amplia variedad de operaciones militares pondrá en la exitosa integración de socios multinacionales e interagenciales y en la interoperabilidad de procesos, organizaciones y sistemas; y nuestra dependencia en la fuerza conjunta como la fundación de futuras operaciones militares de los EE.UU.

La Visión Conjunta 2020 agrega al basamento y mantiene el ímpetu establecido en la Visión Conjunta 2010. El documento confirma la dirección de la transformación en curso de las capacidades operativas y enfatiza la importancia de aún más experimentación, ejercicios, análisis y pensamiento conceptual, especialmente en las áreas de operaciones de información, el comando y control conjunto y las operaciones multinacionales e interagenciales.

En esta visión, da cuenta de la importancia de la innovación tecnológica y técnica para las fuerzas militares de los EE.UU. y sus operaciones. Al mismo tiempo, se enfatiza que la innovación tecnológica debe ser acompañada por la innovación intelectual que resulte en los cambios de organización y doctrina. Sólo entonces podemos realizar nuestra potencial completa en la fuerza conjunta capacidades decisivas en todo el espectro de operaciones militares. Esta visión depende de las habilidades, experiencias y adiestramiento del personal que comprende la fuerza total y de sus líderes. Sólo puede obtener las mayores innovaciones necesarias para operar en el ambiente descrito en esto a través del reclutamiento, formación y retención de hombres y mujeres que poseen el coraje, disposición y fortaleza para asegurar que somos persuasivos en la paz, decisivos en la guerra y preeminentes en cualquier forma de conflicto.

La Oficina de Imprenta del Gobierno publicó la Visión Conjunta 2020:

Las Fuerzas Militares de los EE.UU._Preparándose para el Futuro en junio de 2000.

Por autoridad del Jefe de Estado Mayor Conjunto; oficina responsabilidad principal:

División de Estrategia, Dirección de Planes y Política Estratégicos (J-5), Estado Mayor Conjunto.



el gobierno estadounidense autoriza a la armada española la compra de misiles tomahawk

Madrid.-- El Gobierno estadounidense ha autorizado a la Armada española la compra de misiles tácticos de crucero Tomahawk, que incorporará al sistema de armamento de su flota de fragatas y submarinos, según han confirmado fuentes militares españolas.

El objetivo de la Marina es instalar este sistema de proyectiles de largo alcance en las fragatas de la clase Álvaro de Bazán y a los submarinos de la clase S-80, actualmente en proceso de construcción en los astilleros de Navantia.

La operación se encuentra en la fase de "estudio de viabilidad" y ya se está elaborando la denominada Carta de Requisitos, el documento en el que se plasman las necesidades operativas. Este estudio delimitará el número de unidades que se adquirirán, así como las características específicas que deberá tener el sistema de misiles.

Tras el visto bueno de la Administración estadounidense y la concreción del programa por parte de la Armada, el Ministerio de Defensa deberá dar luz verde a este proyecto de armamento y aprobar la adquisición en Consejo de Ministros.

700.000 dólares por unidad

España adquirirá varias decenas de la cuarta versión de misiles Tomahawk --en torno a 60 unidades, si bien el número aún está por delimitar--. Este modelo, bautizado por el fabricante Raytheon como Tomahawk Táctico o TacTom, tiene un coste estimado de unos 700.000 dólares, bastante menor que las versiones anteriores. Al igual que sus predecesores, el TacTom tiene un alcance efectivo de unos 1.600 kilómetros y, además, puede ser reprogramado vía satélite e incluso puede ser dirigido a otro blanco no prefijado transmitiéndole las coordenadas GPS. Este avanzado misil, que alcanza una velocidad de 800 kilómetros por hora, tiene capacidad además para ser utilizado como plataforma de reconocimiento gracias a la cámara de televisión que incorpora y a la transmisión vía satélite en tiempo real.

EEUU tan sólo había autorizado hasta el momento la compra de misiles Tomahawk al Reino Unido. Estos proyectiles de largo alcance han sido utilizados en operaciones como las guerras de Afganistán e Irak y el conflicto en los Balcanes.

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