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guerra sin reglas                 ming zhang

Si China se involucrara en una guerra alguna vez en el futuro, ¿debería usar los métodos de guerra occidentales y respetar las "reglas de guerra" de Occidente- La provocativa respuesta de dos funcionarios militares chinos es "no". Es de resaltar que este artículo se escribió en el año 1.999, antes de los sucesos del 11-S.

En la década de los noventa las armas de alta tecnología parecen haber redefinido la forma en que se combatirá en las guerras en el futuro. La Guerra del Golfo contra Irak, en 1991, y la guerra aérea de la OTAN contra Serbia a principios de este año demostraron el poderío de una nueva generación de armamentos y de la teoría occidental. Los métodos de guerra occidentales-llamados con frecuencia la "Revolución en Asuntos Militares"-parecen haber triunfado.

Sin embargo, dos veteranos coroneles de alto nivel de la fuerza aérea china no están tan seguros. A principios de 1996, Qiao Liang y Wang Xianghui participaron en los masivos ejercicios militares chinos que tenían como objetivo intimidar a Taiwán en vísperas de las primeras elecciones presidenciales en esa isla. A la vez, esos ejercicios motivaron a Estados Unidos a enviar a la zona dos grupos de portaaviones como demostración de su poderío militar.

Más tarde, los coroneles se reunieron en un pequeño pueblo de la provincia de Fujián, en el sureste de China, y ponderaron la debilidad militar de este país en comparación con Estados Unidos. ¿Cómo se defendería China contra una nación con ese poderío si alguna vez tuviera la necesidad de hacerlo- El resultado fue un libro escrito conjuntamente, Chao Xian Zhan: Dui Quanqiu Hua Shidai Shangsheng yu Zhanfa de Xiangding (La Guerra Más Allá de las Reglas: Evaluación de la Guerra y de los Métodos de Guerra en la Era de la Globalización), publicado por la editorial Prensa de Artes del Ejército de Liberación Popular en febrero.

Su premisa central: Si alguna vez China se ve obligada a defenderse, debería estar preparada para llevar a cabo una "guerra más allá de todas las fronteras y limitaciones".

Las reglas de la guerra que existen actualmente, según Qiao y Wang, incluyen un conjunto de leyes y acuerdos internacionales desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. En cuanto a los métodos de guerra, existe en gran parte del mundo desarrollado una especie de culto a la alta tecnología y a las nuevas armas, áreas en las que Estados Unidos tiene un claro liderazgo. Pero los autores afirman que lo que es "correcto" para Estados Unidos puede no ser apropiado para China. Los observadores occidentales, quienes generalmente no han leído Más Allá de las Reglas porque está publicado en chino, se han enfocado en aspectos tales como la supuesta apología del terrorismo que hacen los autores para el caso de que China se viera en una situación desesperada. Sin embargo, quizá el aspecto más polémico del libro es la crítica-y el desafío-que hace a las actuales doctrina y estrategia militares de Estados Unidos.

Qiao y Wang comienzan argumentando que, paradójicamente, mientras más armas se inventen y se desplieguen, cada tipo particular de arma jugará un menor papel en un combate real. Ningún tipo particular de arma puede ser decisivo, exceptuando a las armas nucleares, en una guerra "total", la cual es poco probable. Pero según los autores, las armas de tecnología de vanguardia fabricadas para la defensa nacional, debido a sus costos cada vez más altos, pueden causar en un momento dado el colapso económico de un país. Y argumentan que los Estados Unidos podrían estar siguiendo los pasos de la ex Unión Soviética al sumergirse en la costosa Revolución en Asuntos Militares.

Los autores señalan las extraordinarias sumas invertidas en el programa del bombardero furtivo B-2 y los montos todavía mayores que se están gastando en el programa del caza F-22. La carga financiera de la defensa nacional es onerosa para Estados Unidos, y todavía más para otros países. Sólo una nación tan rica como Estados Unidos puede costear armas extremadamente caras y usarlas después contra objetivos de bajo costo, dicen los autores. Pero hay límites, incluso para Estados Unidos. El derrumbe del imperio soviético no llegó con un fuerte trueno, sino más bien con el sonido que hace algo al desinflarse. Este podría ser el destino de Estados Unidos.

De acuerdo con los autores, la fuerza que impulsa a los costosos programas de armas de Estados Unidos, y a sus conceptos estratégicos, es la noción de "cero bajas". Estados Unidos sopesa la importancia de sus objetivos estratégicos contra la posibilidad de que pudiera tener bajas para lograrlos. Este país es cada vez más renuente a arriesgar vidas para lograr sus objetivos, y según los autores esto es un error. Pero un error más serio, añaden, es la percepción de que las disputas internacionales pueden ser resueltas definitivamente, en caso necesario, en el campo de batalla. De modo que Estados Unidos se enfoca en el objetivo de mantener su capacidad de combatir y ganar dos guerras regionales más o menos al mismo tiempo. De hecho, el tipo de guerra de campo de batalla que caracterizó a gran parte del siglo XX no es tan probable en el siglo XXI.

Los militares chinos deben evitar esa trampa; no deben arruinarse para pelear guerras en el campo de batalla con armas de alta tecnología. En lugar de eso, China debe estar preparada para pelear con cualquiera de los medios con que cuente en una variedad de frentes. Lo que los autores están estableciendo se resume en la frase común en Occidente de "pensar fuera del marco" (es decir, de forma no convencional).

Los autores afirman que después de la Guerra del Golfo los militares chinos estaban tan impresionados por el armamento y la estrategia de EE.UU. que aceptaban en gran medida las nuevas definiciones de la guerra establecidas por este país. Pero hacia finales de los noventa comenzaron a tener otras ideas, en parte debido a los enormes gastos implicados en el armamento de alta tecnología.

Los autores analizan la Revolución en Asuntos Militares desde su estrategia de defensa hasta su doctrina militar, pasando por la estructura de sus fuerzas. Reconocen que Estados Unidos tiene el liderazgo en cuanto a imaginar nuevos tipos de guerra, lo que incluye a la guerra de la información, la de la precisión, la de fuerzas conjuntas y la acción militar no bélica.

Dicen que la acción militar no bélica es particularmente creativa porque apunta al uso de las fuerzas militares en una variedad de funciones, como el mantenimiento de la paz, la ayuda humanitaria y el contraterrorismo. Pero los coroneles insisten en que todavía no hay una "revolución" completa en el pensamiento militar de EE.UU., porque la teoría de este país carece del concepto de la "acción de guerra no militar". Cuando contrastan la "acción de guerra no militar" con la "acción militar no bélica", los autores no sólo están haciendo un juego de palabras; más bien, el término intenta ampliar la definición de la guerra más allá de los límites comúnmente aceptados.

La acción militar no debe definir el significado completo de "guerra"; es sólo una dimensión de ella. Según los autores, la Revolución en Asuntos Militares de Estados Unidos se aproxima a ser una revolución del pensamiento militar, pero se enfoca demasiado en la tecnología militar. La revolución no se puede detener en el nivel de las nuevas tecnologías, en la reforma de sistemas u otros cambios materiales. Un pensamiento verdaderamente nuevo debe subyacer en el seno de una revolución-y en eso los chinos no deben ir a la zaga.

La seguridad geográfica es un concepto obsoleto, afirman los autores, porque las amenazas a la seguridad nacional podrían provenir no de una invasión transfronteriza sino de las acciones no militares. Las definiciones de seguridad deben incluir actualmente la seguridad geográfica, política, económica, religiosa, cultural, ambiental, de recursos, de información, y del espacio cercano a la Tierra.

Los autores reconocen que en principio las leyes internacionales y las reglas de la guerra ponen límites a la forma en que se efectúa la guerra. Este cuerpo de leyes y reglas cubre una amplia gama de aspectos, que va desde el requerimiento de que las fuerzas armadas usen uniforme hasta la prohibición de la matanza indiscriminada de no combatientes, pasando por la prohibición de las armas químicas o biológicas y las minas terrestres.

Pero, según los autores, el que un país realmente acepte o no estas reglas que regulan la guerra, depende de si éstas son o no favorables a sus propios intereses nacionales. Los países poderosos usan a veces estas reglas para controlar a otras naciones, por ejemplo, mediante la prohibición de las armas químicas y biológicas. Sin embargo, cuando las reglas están en conflicto con los intereses nacionales la mayoría de los países las sacrifican para lograr sus propios objetivos.

En esencia, los autores instan a China a sentirse libre de pelear las guerras en cualquier forma posible, sin desechar de antemano medios rechazados por acuerdos y códigos desarrollados durante décadas por las potencias occidentales. La doctrina china debería abrazar el principio de la adición, sugieren los autores, en el que muchos métodos de guerra pueden -y deben-usarse en conjunto para lograr el desenlace deseado. Con base en esta premisa, delinean las siguientes formas en que se puede definir la guerra:

Militarmente: nuclear, convencional, bioquímica, ecológica, espacial, electrónica, terrorista, y de guerrillas.

Metamilitarmente: diplomática, psicológica, tecnológica, de redes información, de inteligencia, de contrabando, de drogas y simulada (la cual es conocida en Occidente como "disuasión").

Extramilitarmente: de recursos, de ayuda económica, de sanciones, de medios de información, financiera, comercial, legal, e ideológica.

Los autores explican en detalle muchos de estos métodos. Algunos son prácticas comunes de Estados Unidos y otros países, como los embargos comerciales. Otros no se practican, como la manipulación de las condiciones ambientales para producir, por ejemplo, lluvias torrenciales sobre un territorio enemigo.

Más Allá de las Reglas enfatiza la "guerra asimétrica"-por ejemplo, la guerra de guerrillas (principalmente urbana), acciones terroristas y ataques cibernéticos contra las redes de información. La idea es golpear objetivos vulnerables de maneras inesperadas. Los autores afirman que una verdadera revolución en la guerra combinaría acciones convencionales con acciones no bélicas, o acciones militares con acciones no militares. La "guerra" podría incluir una mezcla de aviones furtivos con misiles de crucero junto con ataques bioquímicos, financieros y terroristas.

Desde la antigüedad los países han usado instintivamente una variedad de medios para defenderse. La combinación de métodos de guerra es una simple adición, familiar para todos, y produce una "poción de brujo" de estrategias ofensivas y defensivas. Sin embargo, añaden los autores, nunca ningún estratega militar en la historia cultivó sistemáticamente el arte de la "adición" para formular una doctrina militar a priori. Cuando se usaron conjuntamente medios adicionales de guerra en el pasado, por lo general la guerra ya estaba en curso.

Los autores dicen que, en teoría, "más allá de las reglas" significa ir más allá de todo-"pensar fuera del marco". Aunque en realidad es imposible actuar sin ningún límite. De hecho, los militares chinos deberían establecer los objetivos limitados que puedan lograr con los medios de que disponen. La delimitación de los objetivos ayuda a definir los medios que se deberán usar para lograrlos. El uso real de las armas nucleares, por ejemplo, no puede servir para objetivos limitados. Su valor reside estrictamente en disuadir a otros de usar armas nucleares. De otra manera, China no debería vacilar-si tuviera que defenderse- en usar tantos medios de guerra como le fuera posible, incluyendo armas que no están "permitidas" por las leyes internacionales y las reglas de guerra, como las químicas y las biológicas.

Más Allá de la Reglas ha recibido atención de alto nivel en China. Muchos funcionarios militares chinos lo han elogiado. Sin embargo, cuando un diplomático chino presentó el libro en una conferencia internacional en Rusia, los participantes estadounidenses y europeos se sobresaltaron. Los principales medios de información estadounidenses no se enteraron del libro sino hasta el 8 de agosto último, cuando el Washington Post publicó un artículo al respecto y una entrevista a los autores. Al día siguiente, la cadena Voice of America (La Voz de los Estados Unidos de América) transmitió una discusión acerca del libro. Artículos y comentarios en los medios de información de Occidente han tendido a sugerir que el libro hace una apología del terrorismo y de otros métodos viciosos de guerra.

Aunque Más Allá de las Reglas no es política oficial, algunos de los métodos extremos que se recomiendan en él causarán preocupación en el exterior acerca del compromiso de China con la prohibición de las armas químicas y biológicas. Sin embargo, el libro no aboga por una política expansionista para China. Los medios que se sugieren en el libro son más agresivos que los considerados dentro de las normas internacionales, pero sólo serían usados para la defensa nacional. El libro es un trabajo fresco que rompe con las rígidas limitaciones de pensamiento características de los militares chinos. Los autores miran con una perspectiva realista los asuntos militares al examinar las leyes y reglas aplicables a la guerra que existen actualmente, y al señalar que se originaron en Occidente. China, dicen, no debería sentirse comprometida con ellas cuando se trate de defender sus intereses.

En cuanto a si los autores plantean argumentos legítimos acerca de la Revolución en Asuntos Militares de Estados Unidos, el punto es ciertamente discutible. Pero el libro es una respuesta o un desafío no occidental al pensamiento militar estadounidense, lo que por sí mismo lo hace merecedor de la atención de los expertos occidentales.

Más Allá de las Reglas también refleja una tendencia general de China hacia la franqueza. Comparado con estudios pasados efectuados en China acerca de los métodos y la doctrina militares, el libro proporciona opiniones y análisis claros. En el verano pasado, China optó por la transparencia y la disuasión como postura militar cuando declaró que poseía bombas de neutrones. También anunció un lanzamiento de prueba del DF-31, un misil balístico intercontinental de segunda generación. Además, muchas armas nuevas, desde aviones de caza hasta misiles, fueron exhibidas en octubre, en el quincuagésimo aniversario de la revolución.

Finalmente, es importante analizar por qué ha aparecido en China un libro que se opone a las reglas internacionales y ha sido bien recibido por muchos funcionarios militares y por el público de este país. En su artículo del 8 de agosto, el Washington Post comentó, correctamente, que "el libro es una importante expresión del sentimiento de falta de poder de China cuando se compara con el poderío de Estados Unidos". Fueron demasiado lejos los autores de Más Allá de las Reglas- ¿O el libro es una forma de sugerir que Estados Unidos ya ha ido demasiado lejos en el camino del predominio militar-

Ming Zhang es director del Instituto de Investigación de Asia, en Virginia, y asesor del Proyecto de No Proliferación de la Carnegie Endowment for International Peace. Traducción por Alan Hynds


más allá de las reglas

Más Allá de las Reglas también refleja una tendencia general de China hacia la franqueza. Comparado con estudios pasados efectuados en China acerca de los métodos y la doctrina militares, el libro proporciona opiniones y análisis claros. En el verano pasado, China optó por la transparencia y la disuasión como postura militar cuando declaró que poseía bombas de neutrones. También anunció un lanzamiento de prueba del DF-31, un misil balístico intercontinental de segunda generación. Además, muchas armas nuevas, desde aviones de caza hasta mísiles, fueron exhibidas en octubre, en el quincuagésimo aniversario de la revolución.

"Reflexión " los pájaros vuelan, los peces nadan y los animales corren. El que corre puede ser detenido en una trampa, el que nada por una red y el que vuela por una flecha. Pero ahí está el dragón: no se cómo cabalga el viento ni cómo llega al cielo. " Esa cabalgata puede durar hasta 2020, cuando, según muchos, china supere definitivamente a Estados Unidos."

China, con sus enormes necesidades de energía presentes y futuras, va siendo considerada cada vez más como un enemigo estratégico ya que reta a los USA en la "Ruta de la Seda " asiática, tiene lazos estrechos con Irán, y se opone a los USA en África y Latinoamérica. En Latinoamérica, Brasil y Venezuela tienen acuerdos para aumentar la exportación de petróleo a China, y China acelera sus armas –y el comercio ordinario de mercancías con el continente.


china acelera su despegue mundial                         01 mayo 2006 / rafael poch ( corresponsal pekin)

Hu Jintao cierra con su viaje a África las giras en busca de acuerdos de cooperación

El presidente de China, Hu Jintao, regresó ayer a Pekín de su gira por África. Se trata del último de una serie de viajes a distintos continentes que han tenido por objeto promover las inversiones exteriores y garantizar el abastecimiento de petróleo para una población y una economía en constante crecimiento.

una cuestión clave

El entendimiento entre China, India y Japón sobre energía es vital para la estabilidad en Asia

dificultades de crecimiento

Asegurar las fuentes energéticas y hacer frente a la contaminación serán problemas vitales

El presidente de China, Hu Jintao, regresó ayer a Pekín tras su gira por cinco países africanos centrada fundamentalmente en el abastecimiento de petróleo, sin olvidar otras materias primas, posibles inversiones y el comercio de sus competitivos productos. Fines similares tuvieron sus anteriores viajes a EE. UU. y a Latinoamérica. La necesidad de diversificar los proveedores de crudo es una de las razones de la ofensiva diplomática en el continente africano. Esta estrategia ofrece también la cooperación militar de Pekín, en alza desde mediados de los noventa.

Hu Jintao ha firmado un acuerdo con Nigeria sobre la compra de crudo y ha discutido el tema de nuevo con Arabia Saudí. En Kenia, la compañía petrolera China National Offshore Oil Corporation ha llegado a un pacto para la prospección del oro negro. Son parte de los numerosos acuerdos logrados, que van de la energía al comercio, pasando por la cultura y el turismo. El presidente se despidió satisfecho de Nairobi, haciendo resonar un tambor del grupo folklórico que le despedía en el aeropuerto de la capital.

Estas previsiones de abastecimiento de crudo no son de extrañar, pues China es el segundo consumidor de petróleo del mundo tras EE. UU. Su importación equivale al 6,3% del comercio mundial de crudo, por debajo de Japón (11,3%) o EE. UU. (26,9%). La dependencia china de las importaciones crece junto con su consumo y su contaminación. El crudo importado supone el 31% del consumo chino y se calcula que será del 65% en el 2020. La mitad de este crudo procede de Oriente Medio, sobre todo de Arabia Saudí e Irán, principales suministradores. El resto llega de otras partes del mundo. Y es que las autoridades chinas están diversificando sus compras e inversiones energéticas por todo el globo; desde África, la zona del mar Caspio y Rusia, hasta América, Asia y Oceanía.

El problema energético de China es inseparable de las dificultades en este ámbito del conjunto de Asia y, en última instancia, de un mundo instalado en un paradigma industrial inviable. De aquí al 2020, el consumo de energía se incrementará en el mundo al ritmo de un 2,1% anual, superior al de los últimos veinte años. Más de la mitad de ese aumento previsto corresponderá a Asia, locomotora del crecimiento global, y la mitad de él a China.

La quema de carbón seguirá siendo el principal medio de generar electricidad - y contaminación- en China e India. China responderá del 70% e India del 20% del incremento global de consumo de carbón. En consumo de electricidad de origen nuclear, casi todo el crecimiento global (3,2% anual) será asiático, y la mitad de él, chino. Pese a las 40 o 50 centrales nucleares que Pekín quiere construir hasta el 2020, sólo un 5% de la electricidad generada en China será de origen nuclear. El peso de las energías renovables - hidroeléctrica, geotérmica y otras- sólo crecerá un punto en Asia en este tiempo. La famosa y polémica presa de las Tres Gargantas sólo suministrará un 2% de la electricidad china.

Con el alza de consumo aumentará la contaminación. Un 30% de las emisiones globales de CO - llegarán a un ritmo anual del 2,1%- 2 será de origen chino. La seguridad energética y la insostenibilidad serán problemas vitales en todas partes, pero particularmente para China, porque es la locomotora de la locomotora y por su crítica relación entre la enorme población y los escasos recursos. El petróleo importado irá en aumento. Asegurar su suministro será un asunto tan importante para cada país de la región que la posibilidad de que el interés de uno choque con el de otro, o perjudique el interés general de toda la región, será muy grande.

Las guerras del siglo XX tuvieron mucho que ver con la energía y las disputas por recursos, y las de hoy aún más. En Asia, una de las principales razones del ataque japonés a Pearl Harbour de 1941 fue, precisamente, el miedo a que Estados Unidos privara al imperio japonés del acceso al petróleo. Por eso, "es fundamental que los países asiáticos colaboren entre sí, tanto en su negociación con los productores como en la organización de sus reservas y en su abastecimiento y suministro dentro y fuera de la región", señalaba en septiembre un informe publicado en el semanario indio Economical and Political Weekly, firmado por tres investigadores: un japonés, un chino y un indio.

El entendimiento en materia de energía entre los tres gigantes - China, India y Japón- es vital para la estabilidad en Asia y, por ende, del mundo. Japón, la superpotencia tecnológica, es líder mundial en eficiencia energética y tiene mucho que enseñar. China e India deben transformar en cooperación sus ocasionales puntos de colisión en Irán y Birmania. Algo de eso ya está ocurriendo. En enero, Pekín y Nueva Delhi firmaron un acuerdo para colaborar en tecnología y en la prospección y producción de hidrocarburos.


la organización de shanghai            rafael poch / 15 junio 2006

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) comienza a ser algo serio. Implicando a seis países miembros, cuatro ex soviéticos de Asia Central, más China y Rusia, es la mayor organización regional del mundo. Representa a una cuarta parte de la población mundial, y va a más.

A la quinta cumbre anual de esta organización euroasiática chino-rusa, celebrada en Shanghai, asisten también los jefes de estado, de gobierno o altas delegaciones de; India, Paquistan, Mongolia, e Irán, en calidad de "observadores", lo que eleva la cuenta al 44% de la población mundial. El presidente de Afganistán, aquel hombre de la CIA, asiste como "invitado". Aleksandr Lukashenko, el caudillo bielorruso también llama a la puerta.

La OCS no hace más que desmentir que no es una "OTAN de oriente", y que sus relaciones militares, "no apuntan contra ningún país". El problema es que su mera existencia ya significa que al poder global de Estados Unidos le están saliendo enormes agujeros. Junto con la otra gran realidad asiática, la ASEAN, la OCS recuerda, 'urbi et orbe', que el mundo se organiza al margen de Washington.

El eje de este fenómeno es China. Su necesidad de energía topa con el expansionismo militar de Estados Unidos. Washington, y la seguidista Europa, están empeñados en la estéril presión contra Irán, por perseguir, ese país, lo que en Israel, no es delito: tener armas nucleares en Oriente Medio. Se intenta marginalizar a Irán, convertirlo en un paria patrocinador de terroristas, pero, eh aquí al Presidente Mahmoud Ahmadinejad, arropado por varios grandes en Shanghai, ayer se entrevistó con Putin y hoy con Hu Jintao. Su discurso, pidiendo que la de Shanghai sea, "una organización poderosa que sirva para bloquear las amenazas e injerencias ilegales y brutales de diferentes países", se retransmitió en directo por la televisión china. "Si consideráramos que es un patrocinador de terroristas, no le habríamos invitado", dice el jefe de la OCS, Zhang Deguang, respondiendo a Donald Rumsfeld.

China y Rusia invalidan por completo el escenario euroamericano de las sanciones contra Teherán en el Consejo de Seguridad de la ONU. En todo el mundo se constata "el factor norcoreano"; que el que tiene la bomba nuclear no es invadido como lo han sido Yugoslavia, Irak o Afganistán, así que la lógica es aplastante.

Si Occidente quiere algún día hablar en serio de la no proliferación nuclear, lo que implica predicar con el ejemplo, tanto en Oriente Medio como globalmente, ya se verá, mientras tanto, Irán proporciona el 13% de la importación de crudo a China, y está negociando un millonario contrato con Pekín para desarrollar el yacimiento de gas de Yadavarán. Naturalmente, Irán está pidiendo que la próxima cumbre de la OCS se celebre en… Teherán.

estados miembros - azul estados asociados - verde

En julio, la OCS se dirigió directamente a Estados Unidos para que ponga fecha a la retirada militar de las tropas que desplegó en Asia Central, en 2001 con la excusa de la "guerra contra el terrorismo". De Uzbequistán ya los han echado, ahora queda Kirguizstán. La presencia de India como observadora es muy irritante para Washington, cuyo plan era convertirla en ariete contra China en Asia. Pero las relaciones entre Delhi y Pekín mejoran. Tras el arreglo de la disputa fronteriza con Rusia, China está avanzando mucho en ese mismo capitulo con India. "No consideramos a China una amenaza, ni ellos a nosotros", dice el ministro de defensa indio Pranab Mujerjee. Y Pakistán, descontento con el trato de favor nuclear que le ha concedido Washington a India, recibe motivos adicionales para acercarse a la Organización de Shanghai: ya ha pedido ser miembro pleno y se muestra favorable a llevar el gas iraní a China por un oleoducto a través de su territorio.

En la OCS son pocas las naciones "democráticas": ninguno de sus miembros lo es y solo dos de los observadores merecen tal etiqueta, pero su discurso es mucho más democrático e integrador que el del hegemonismo. El comunicado conjunto de ayer habla de configurar la OCS como, "un buen ejemplo de dialogo entre civilizaciones". Se propone, "un modelo no confrontacional de relaciones internacionales, desmarcado de la mentalidad de guerra fría", decidido a apoyar la multipolaridad y el papel central de la ONU, como, "organización internacional más representativa" y salvaguarda del "orden en la ley internacional". De paso, se dice que el próximo Secretario general de la ONU, "debería ser un asiático".

En un mensaje claramente dirigido a las repúblicas situadas entre China y Rusia, se dice que los estados miembros de este club, "no integrarán ninguna alianza u organización internacional que perjudique la soberanía y la integridad territorial de otros miembros. No es una OTAN de oriente, desde luego, pero es un espacio autónomo en clara expansión.


la cumbre bush-hu                  isaac bigio / 30 abril 2006

El encuentro entre Hu Jintao y George W. Bush se da en medio de una encrucijada histórica. Hace un tercio de siglo Richard Nixon visitó a China, lo que dio inicio al fin del aislamiento internacional chino. De aquí al siguiente tercio de siglo se estima que China sobrepasará a EE.UU. como primera economía del mundo.

En su relación, China y Estados Unidos de América se esmeran en mantener un trato cordial, que a ambos favorece. Sin embargo, la perspectiva histórica es hacia una confrontación. A la China que Clinton consideraba como 'socio estratégico' ya es considerada por Bush como 'competidor estratégico'. A medida que el peso económico y militar chino aumenta y su influencia se expanda, se generan las condiciones para un próximo choque de titanes.

Desde que en 1972 Nixon visitó a Mao, China ha cambiado bastante. Ingresó al Consejo de Seguridad de la ONU y a las principales organizaciones mundiales. Desde 1980 su producto se ha cuadriplicado. Su actual tasa de crecimiento económico bordea el 10 por ciento y es a largo plazo la mayor del planeta.

China se ha convertido a nivel mundial en el mayor importador de carbón y de varios metales, como hierro, acero y cobre, y en el mayor exportador de productos manufacturados, como microondas, cámaras digitales y fotocopiadoras.

Hoy es el tercer socio comercial de EE.UU., aunque más de la mitad de las exportaciones ultramarinas chinas van a Norteamérica. Por cada dólar que EE.UU. exporta a China, también importa seis de dicho gigante. El déficit de la balanza del comercio entre ambos países supera los 200.000 millones de dólares.

En EE.UU. se discute elevar las tarifas a las importaciones chinas en un 27,5 por ciento en busca de presionar a Beijing a que no siga manteniendo 'artificialmente' baja a su moneda. Sin embargo, la ventaja de la competitividad china es que los salarios allí son 5 a 10 por ciento más bajos que en EE.UU., ya que el Partido Comunista, el supuesto partido de los trabajadores, garantiza sueldos bajos y beneficios y disciplina laborales.

Tanto Japón como China se han beneficiado de una buena relación comercial con EE.UU. Los dos son los principales compradores de deuda pública norteamericana. China posee 260.000 millones de dólares en bonos del tesoro, con lo cual puede presionar a EE.UU., que teme que una masiva venta de los bonos en poder de China alteraría las tasas de interés y la inflación de su nación.

La competencia china puede representar un mayor peligro a EE.UU. que la de Japón. Esto, por dos razones. China es una potencia militar (la cual, además tiene 400 misiles nucleares) y tiene un sistema que no es propiamente capitalista ni liberal.

Mientras el sistema occidental se basa en democracias multipartidarias y en economías abiertas de mercado, el régimen chino se sustenta desde 1949 en el virtual monopolio del Partido Comunista y su economía es esencialmente estatizada y sujeta a un plan quinquenal.

China, sin embargo, ha creado un nuevo modelo que combina el antiguo sistema heredado de Mao y Stalin, con elementos de la libre empresa. La empresa privada, que estaba cohibida de prosperar en la antigua Unión Soviética, tiene alicientes, y el capital foráneo es bienvenido.

Para los 'comunistas' chinos los soviéticos se equivocaron, pues primero quisieron liberalizar la política y luego la economía, cuando ellos han empezado a hacer lo segundo y por eso plantean que requieren mantener el partido único que garantice estabilidad económica y social y que evite explosiones sociales como las que destruyeron a la URSS.

La diplomacia china no se centra en promover los derechos sociales que antes propugnaba el Kremlin, ni los derechos humanos que pregona la actual Casa Blanca. Simplemente se basa en qué le conviene más a sus intereses comerciales. Por eso Hu, apenas llegó a EE.UU., se reunió con los magnates de Microsoft, Boeing y Starbucks, y China tiene buenas relaciones con países que Bush quisiera aislar por su conducta 'paria' y 'no democrática', tales como Zimbabwe, Sudán o Birmania. Peor aún para Washington, Beijing tiene excelente trato con las dos nuevas potencias nucleares que EE.UU. teme: Irán y Corea del Norte.


la geopolitica china

El avance chino se hace sentir en zonas donde antes Beijing tenía poca influencia: África y América Latina. En el continente negro, China controla el 4 por ciento del petróleo sudanés y está invirtiendo más de 2.000 millones de dólares en el oro negro nigeriano. En Venezuela los chinos invierten mil millones de dólares que ayudan a Chávez a mantener una actitud más desafiante ante Bush. China ha potenciado su comercio con Perú, Chile y el Mercosur, que la proveen de materias primas y reciben inversiones y manufacturas. La penetración china es algo que vienen utilizando Lula, Bachelet, Menem y Castro como contrabalance ante EE.UU. Es algo que usará también cualquier nuevo gobierno centroizquierdista sudamericano (como seguramente lo hara el nuevo presidnete peruano sea Alan u Ollanta).

A nivel inmediato, China no es el adversario principal de EE.UU. Beijing no apoyó las guerras de Irak y Afganistán. Más bien, ha tendido a andar ayudando a Irán y sacando provecho de que Washington anda distraído y desgastado en éstas para avanzar internacionalmente y mejorar sus relaciones con Japón, Rusia, la Unión Europea, Sudáfrica, el mundo árabe, India y Latinoamérica.

E.UU. mantiene una escopeta de dos cañones ante China. Por un lado saluda su apertura comercial y por otro la denuncia por violar derechos humanos, por traficar con los órganos de sus prisioneros ejecutados, por no dar autonomía a Tibet o por amenazar con invadir Taiwán. Beijing, por su parte, no le hace guerra fría a Washington: no financia a Al Qaeda, Hamas, Hezbollah o a guerrillas latinoamericanas. Sin embargo, desarrolla lazos comerciales con el grueso de los países adversarios de EE.UU.

* isaac bigio es analista internacional (www.bigio.org). este articulo ha sido publicado en tiempos del mundo, semanario hispanos de las dos américas


una historia de la " amenaza china "                   rafael poch / 13 febrero 2006

Sin fundamento en medio siglo, la "agresividad china" tiene una abultada leyenda de guerra fría en su haber

El 22 de diciembre el ministro de exteriores japonés, Taro Aso, dijo que, "China se está convirtiendo en una amenaza considerable". "Tiene armas nucleares y su gasto militar lleva 17 años aumentando", explicó. La declaración provocó indignadas respuestas y comentarios en Pekín, que no han cesado después de una segunda declaración, supuestamente suavizante, del portavoz de exteriores nipón, Akira Chiba, el uno de febrero, diciendo que el gobierno de Tokio, "no piensa que China vaya a invadir Japón y, en ese sentido, no la considera amenaza".

Dos días después de la declaración del portavoz, se divulgó, en Washington, la "Quadrenial Defense Review", un informe que el Departamento de Defensa publica cada cuatro años. Afirma que, "China tiene el mayor potencial para competir militarmente con Estados Unidos y alcanzar tecnologías militares que, con el tiempo y si no se toman medidas, anularan las ventajas militares tradicionales de Estados Unidos".

Es cierto que el presupuesto militar chino aumenta, pero el de Japón, el segundo del mundo, es 1,62 veces superior, y tiene un gasto por soldado quince veces mayor. Además, el gasto chino, que aumentó un 12.6% respecto al 2005, parte de niveles muy bajos y su contexto es una alianza militar americano-japonesa en expansión que tiene a China como objetivo concreto y manifiesto.

Todo eso no significa que China no pueda actuar en el futuro de una manera agresiva e irresponsable, pero el hecho es que en el último medio siglo el tema de la "amenaza china" estuvo siempre presente como leyenda occidental.

Gregory Clark, un veterano ex diplomático australiano recuerda como, en 1964, estando destinado en Moscú, acompañó al ministro de exteriores australiano Paul Hasluck a una entrevista con el primer ministro soviético Aleksei Kosygin. La tesis de Washington, de la que Hasluck era tributario, era que el conflicto en Vietnam era auspiciado por el "expansionismo chino en el sudeste asiático", así que en la reunión se pidió a Kosygin ayuda para "moderar" a los chinos. El primer ministro les dijo que la URSS estaba de parte de Vietnam y que lo que la URSS estaba haciendo era, precisamente, pedir a los reticentes chinos que se implicaran más en la lucha contra el imperialismo americano.

En realidad lo de Vietnam era una guerra de liberación nacional liderada por los comunistas locales, pero los imperativos del guión colocaba a los chinos en el centro, y había que seguir aquel guión.

Dos años antes, en 1962, el ataque de India a China en las fronteras del Himalaya pasó como una "agresión china", pese a que todo indicaba -y asi lo corroboran los últimos estudios- que fue India la principal responsable del deterioro del pleito fronterizo posterior a 1959 que condujo a los combates de octubre de 1962. Clark trabajaba entonces en el ministerio, en Canberra, y redactó un informe con esa tesis, que fue aceptado, pero acabó siendo descartado, porque se decidió a más alto nivel que, "una distensión entre China e India no conviene al interés de Australia". "El caballero que formuló aquel principio, fue el mismo que años después supervisó el primer compromiso australiano de mandar tropas a Vietnam", recuerda Clark.

"Una vez se ha tomado la decisión de que el país X es enemigo, toda información que la contradiga es suprimida por la burocracia, dejando a los políticos y al público la libertad de flotar en las fantasías de su imaginación", dice Clark, que abandonó el servicio diplomático australiano en protesta por la participación de su país en Vietnam.

La leyenda de la "agresividad china", había comenzado con la guerra civil coreana de 1950-1953, que la guerra fría convirtió en un conflicto mayor. Su origen no tuvo nada que ver con China, sino con los dirigentes de las dos coreas que supieron enredar a sus dos patrocinadores, en Moscú y Washington. China acababa de concluir su guerra civil y sus tropas estaban en el sur, lejos de Corea, preparándose para el asalto contra Taiwán, último bastión de los nacionalistas. La debacle de los norcoreanos, resultado de la intervención americana, y la amenaza de su frontera en el norte fue lo que motivó la decisiva intervención china, en la que, entre los centenares de miles de caídos, murió un hijo de Mao.

En el conflicto de 1962 con India, "The Economist" vislumbraba un expansionismo chino hacia Afganistán y la prensa occidental veía propósitos de Pekín por "acceder" al Golfo de Bengala. En 1979, cuando los afganos enredaron a Moscú para intervenir en su sangriento avispero, se advertía contra el "expansionismo soviético avanzando hacia las aguas calientes del Golfo Pérsico", la tesis, del iluminado polaco Zbigniew Brzezinsky, consejero de seguridad nacional del Presidente Carter y primer financiador de los antepasados de los Taliban y de Bin Laden para contrarrestar a soviéticos e iraníes. Aquella disparatada tesis tuvo un enorme éxito en la publicística global de los ochenta.

En 1965 el apoyo occidental a la masacre de medio millón de comunistas indonesios fue justificado por la prevención a la creciente influencia china en Indonesia, y diez años mas tarde, las armas chinas del Fretilin se citaban para justificar la invasión, y el consiguiente genocidio, de Timor Oriental por Indonesia.

La brutal intervención de Pekín en el Tibet fue calificada como agresión, pese a que Tibet nunca fue reconocido como país independiente e ignorando el hecho de que parte de aquella brutalidad china estuvo relacionada con la revuelta organizada por la CIA en el territorio, con apoyo de India, dice Clark.

"Lo extraordinario es cómo, en los conflictos comunistas/anticomunistas, los hechos han podido ser ocultados y manipulados tanto tiempo por la prensa burocrática y el "establishment" académico de las sociedades occidentales de posguerra", dice Clark, Presidente de la Universidad Tama de Tokio.

No hay garantías acerca del comportamiento futuro de China. El país tiene un notable nivel de barbaridades en el siglo XX, incluidos el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Pero eso fueron violencias de chinos contra chinos. El hecho sigue siendo que China tiene un perfil histórico bajo de agresiones exteriores y que en medio siglo de República Popular no hay precedentes de tales agresión a vecinos, con la excepción de las algaradas en la frontera del Amur con la Urss, en 1968 y 1969, y la breve guerra fronteriza con Vietnam de 1989.

"Que Japón, que tanto daño ocasionó a China durante la guerra y cuya obsesión con el santuario de Yasukuni muestra que no se arrepiente por ello, presente a China como amenaza, es de una irresponsabilidad temeraria", dice Clark, residente en Japón desde hace treinta años.


una lucha de gigantes ee.uu. y china                            lluís bassets / washington, d.c. (servicio de el país)

Uno sube, pacíficamente dice. El otro baja, con gran estruendo y polémica. Aparentemente no hay competencia entre ambos. Pero en realidad la hay incluso en el trato, cuidado hasta el detalle; exquisito y amistoso, pero lleno siempre de rivalidad. Son los dos hombres más poderosos del planeta y su encuentro (de ayer) no tendrá nada que ver con aquellas cumbres gélidas y sombrías en las que el presidente norteamericano y el líder soviético de turno negociaban amenazadoramente una reducción de sus inmensos arsenales. Debajo de la mesa, sin embargo, también estará la estabilidad del planeta, y más en concreto la proliferación nuclear, sobre todo después de que Bush ha enseñado los dientes de un eventual ataque nuclear contra Irán.

Es la primera visita oficial de Hu Jintao a Estados Unidos como presidente chino, aunque con Bush se ha entrevistado en cinco ocasiones anteriores. La preparación ha suscitado una sorda tensión diplomática: Pekín quería un viaje de Estado, pero la Casa Blanca quería dejarlo en un viaje de trabajo sólo con almuerzo oficial. Al final, será de Estado para los chinos y de trabajo para los norteamericanos. China ha preparado el viaje con modos persuasivos. La vicepresidenta Wu Yi, con un centenar de empresarios, ha precedido a Hu Jintao en su desembarco, chequera en mano. Los chinos se han gastado 16,200 millones de dólares en aviones (80 aparatos comprados a Boeing), productos agrarios, partes de automóvil, equipos de telecomunicaciones y software informático. China es el mayor exportador de pollos que hay en el mundo. Y sin embargo se ha dedicado a comprar pollos norteamericanos. El experto de la Brookings Institution (www.brookings.edu) Jing Huang asegura que se trata de un gesto dirigido a los congresistas republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Pero la estrella política de la agenda de hoy es el petróleo. El tirón en los precios del crudo se debe a la acción de ambos gigantes. China, con un hambre creciente de materias primas, incide en la demanda, en la que ya se sitúa como segundo consumidor mundial desde 2004. Estados Unidos, con su presión diplomática y militar, incide en la escasez de la oferta. Contratos de suministro por un lado, amenazas por el otro, y precios por los cielos como resultado. Para Pekín es cuestión de no mezclar negocios y política. Para Washington, la firma de contratos con países de su lista negra, como Irán, Sudán o Venezuela, es una forma de hostilidad.

China quiere persuadir al mundo de que ya tiene suficientes problemas internos como para erigirse en alternativa a Estados Unidos en la dirección de los asuntos mundiales. Apuesta por el statu quo, incluso en los focos de tensión que más la afectan, como es el caso de Taiwán. Washington quiere atornillar al gigante asiático, al que percibe como un rival actual en la conquista de mercados y como un enemigo potencial en el futuro, en el momento en que China haya conseguido una mejor posición internacional y un mejor desarrollo tecnológico, con las consecuencias conocidas en el terreno militar.

¿Cuál de los dos es más peligroso- Nadie debiera tener duda alguna y menos todavía las respectivas poblaciones. Es un ejercicio elocuente la confrontación de los informes sobre derechos humanos del Departamento de Estado norteamericano sobre China y del Consejo de Estado chino sobre Estados Unidos. Uno baja en sus estándares y el otro sube, pero en ambos casos muy lentamente y, a pesar de todos los Abu Ghraib, partiendo de una distancia abismal.

Dentro de 25 años China quizás habrá suavizado su régimen interno, pero será mucho más peligroso internacionalmente. Por ahora, de esos dos gigantones es el norteamericano el que parece más resuelto a hacer cuantos estropicios le convengan en la escena internacional con tal de imponer su punto de vista y su dominio.


china y ejercito          josé reinoso / pekín

Después de décadas de obsolescencia de su ejército, China avanza hacia ser la primera potencia de Asia. La atención se fija en Taiwan y en la adquisición de nuevas tecnologías.

El auge político y económico que ha experimentado China en los últimos años se ha visto acompañado de otro fenómeno al que Estados Unidos y vecinos del gigante asiático han prestado tanta o más atención: su creciente poderío militar. Pekín está inmerso en un profundo proceso de modernización del ejército, que, según analistas y expertos, convertirá este país de 1300 millones de habitantes en la primera potencia militar de Asia antes de 2020.

El gobierno considera que para que China sea aceptada como una gran potencia en el mundo, debe tener unas fuerzas armadas modernas, autosuficientes y capaces de suponer una amenaza creíble para cualquiera de sus potenciales enemigos. Con un objetivo prioritario: la recuperación de Taiwan, que considera parte irrenunciable de su territorio. "China tiene un ejército obsoleto y demasiado numeroso (2,5 millones de soldados), que no ha seguido el grado de desarrollo experimentado por su economía, y que no es comparable en calidad, nivel de armamento y doctrina militar con el de otros países de la región, como Japón, Corea del Sur, e, incluso, Taiwan. Necesita modernizarlo para estar preparada ante cualquier futuro conflicto y ser capaz de defenderse. Con un propósito especial en mente, representar una amenaza militar real para Taipei", explica Philip Yang, director del Centro de Investigación para la Seguridad de Taiwan.

El objetivo no es nuevo. Pekín inició a mediados de los años ’50 un programa de modernización, con ayuda de la Unión Soviética, cuyo fin último también era la autosuficiencia en las tecnologías más avanzadas. El programa incluyó armas atómicas, submarinos nucleares y misiles balísticos, además de la puesta en marcha del programa espacial. Pero el enfrentamiento que estalló entre los dos países en los años ’60 puso fin a esta colaboración. Falto del soporte soviético, y en medio de la Revolución Cultural 1966-1976“, el ejército chino se hundió en la obsolescencia, de la que sólo escapó el programa atómico.

Hoy, China está lanzada en un segundo esfuerzo de transformación, a cuyo interés han contribuido de forma vital los últimos grandes conflictos militares. "Pekín y el Ejército Popular de Liberación “ aprendieron, observando las guerras de Irak, Kosovo y Afganistán, lo desfasado que estaba su ejército, especialmente desde el punto de vista tecnológico y en lo que respecta a la capacidad de lucha integrada (tierra, mar, aire y espacio)", explica Bernard Cole, profesor del National War College, en Washington, y autor de varios libros militares sobre el gigante asiático.

El gobierno está llevando a cabo el cambio de forma rápida y sistemática. Según los expertos, la modernización de las tropas chinas ha progresado más en los últimos cinco años que durante las dos décadas anteriores. Un progreso que pasa, entre otros, por la compra masiva de material. "Están lanzados a un movimiento de adquisición de armas sin precedentes. China necesita tecnología (para mejorar sus sistemas), y por eso quiere que Europa levante el embargo de armas (en vigor desde la masacre de Tiananmen, en 1989)", asegura un analista militar occidental, que solicita el anonimato. De paso, reduciría su dependencia de Moscú.

Pekín está comprando, entre otros, aviones de combate y submarinos a Rusia, su principal suministrador de armamento. Pero al mismo tiempo está impulsando la investigación y el desarrollo propios, y construyendo armas sofisticadas, buques, aviones e incluso submarinos dotados con misiles balísticos nucleares y propulsión atómica.

Además, ha reorganizado sus FF.AA., ha modificado el sistema de selección y formación de los oficiales y está realizando una significativa reducción de personal para privilegiar la calidad sobre la cantidad. A finales de este año, el EPL –el ejército más numeroso del mundo– deberá haber reducido los efectivos en 200.000 personas, para dejarlos en 2,3 millones. El presupuesto de defensa ascendió el año pasado a 211.700 millones de yuanes unos 20.000 millones de dólares, un 11 por ciento más que en 2003. Washington dice que la cifra real es tres o cuatro veces mayor.

A pesar de esta carrera por la modernización, los expertos consideran que el ejército chino aún está lejos de sus rivales, y, aunque es difícil saberlo con exactitud dado el hermetismo que rodea al EPL“, creen que en la mayoría de las áreas de tecnología militar, Pekín está una o dos décadas detrás de Estados Unidos. Además, China carece de experiencia de combate reciente. Desde la fundación de la República Popular, en 1949, sólo ha participado en la guerra de Corea 1950-1953, y, de forma menos intensa, en la crisis con Vietnam en 1979. "Su índice de operatividad es aún muy bajo. Y no tiene capacidad logística para un conflicto fuera, en el extranjero", asegura el analista occidental.

Pero el tiempo juega en su favor, y el objetivo prioritario de sobrepasar militarmente a Taipei está al alcance de la mano. "Entre 2008 y 2012, el EPL tendrá capacidad para superar a Taiwan"’, dice Yang. "A partir de 2010, el estrecho entrará en una fase de alto riesgo", añade el experto occidental. Yang afirma que si el gobierno taiwanés logra que el Parlamento apruebe la prevista compra de armamento estadounidense por valor de 18.000 millones de dólares y Pekín no acelera sus inversiones, podría mantener su ventaja "otros cinco o 10 años". Los expertos estiman que China contará con una fuerza de disuasión nuclear creíble, con diferentes tipos de misiles balísticos intercontinentales, dentro de 10 o 15 años.


fortalecimiento preventivo

El portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman, informó que Estados Unidos equipa actualmente sus fuerzas para una guerra de alta tecnología, debido en parte a la incertidumbre que plantea el fortalecimiento militar chino.

"La política estadounidense es alentar a China a posicionarse como socio internacional responsable", dijo Whitman.

"No obstante, también hay cierta falta de transparencia respecto del rumbo que tomará China", agregó.


¿ hackers o propaganda?

El esfuerzo sistemático de los 'hackers' por penetrar en los sistemas del Gobierno y las industrias militares estadounidenses probablemente tiene su origen en el ejército chino, explicó el lunes el director del instituto de seguridad SANS.

Los ataques fueron rastreados hasta la provincia china de Guangdong y las técnicas usadas determinaron poco probable que provinieran de una fuente no militar, dijo Alan Paller.

En los ataques, los autores "entraban y salían sin ningún error de pulsación y sin dejar huellas digitales y creaban un disfraz en menos de 30 minutos. ¿Cómo iba a hacer eso alguien que no fuera de una organización militar-", se preguntó Paller.


australia venderá uranio a china

El acuerdo fue firmado en la capital australiana, Canberra.

Australia y China firmaron un acuerdo que le permitirá a Pekín importar uranio para su creciente industria de generación de energía nuclear.

El primer ministro australiano, John Howard, y su contraparte chino, Wen Jiabao, concretaron el pacto en Canberra tras meses de negociaciones.

Australia posee cerca del 40% de las reservas mundiales probadas de uranio y se había negado a firmar un acuerdo con China argumentando que no había recibido suficientes garantías de que el mineral se usaría para fines pacíficos.

Funcionarios australianos afirmaron que el acuerdo implica la exportación de 20.000 toneladas de uranio a China cada año, es decir, el doble de lo que ese país actualmente exporta en material radioactivo.

En todo caso, las exportaciones no comenzarán sino hasta el año 2010, que es cuando finalizan todos los envíos australianos actualmente comprometidos.

Estos acuerdos establecen estrictas salvaguardias, arreglos y condiciones para asegurar que el uranio australiano exportado a China, así como cualquier programa de cooperación en relación a la tecnología nuclear, será usado exclusivamente para fines pacíficos

"Estos acuerdos establecen estrictas salvaguardias, arreglos y condiciones para asegurar que el uranio australiano exportado a China, así como cualquier programa de cooperación en relación a la tecnología nuclear, será usado exclusivamente para fines pacíficos", indicó el canciller australiano Alexander Downer. Sin embargo, grupos defensores del medio ambiente que operan en Australia criticaron el acuerdo. La Fundación para la Conservación de Australia advirtió que el pacto pondrá en peligro las salvaguardias internacionales en asuntos nucleares.

Aseguran que ahora China podrá dirigir con más facilidad su propia producción uranio hacia la fabricación de armas nucleares.

En todo caso, el canciller australiano desestimó las críticas."China ya tiene un programa de armas nucleares, querámoslo o no".


japón estudia si ataca a norcorea la onu aplaza su decisión sobre posibles sanciones

Japón informó que está analizando si un ataque preventivo a las bases de misiles de Corea del Norte transgrediría su constitución, un indicio de que el régimen nipón estaría endureciendo su postura sobre el conflicto.

Las declaraciones fueron realizadas antes de que se difundiera un informe que indicó que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Japón acordaron posponer una votación sobre un plan de Tokio que apoya sanciones contra el régimen comunista de Norcorea.

El Consejo continuará las negociaciones de la resolución "por un tiempo", dijo a la prensa el embajador de China ante la ONU, Wang Guangya, de acuerdo con la agencia de noticias japonesa Kyodo.

Wang manifestó también en Nueva York que la resolución de Japón, que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, deberá ser modificada para que el consejo la apruebe, según la agencia.

Mientras Japón hablaba de sanciones, China -el principal aliado y benefactor de Corea del Norte- seguía con sus esfuerzos diplomáticos para que la nación comunista vuelva a las negociaciones internacionales nucleares y despachaba una delegación de altos funcionarios a Pyongyang.

Corea del Sur instó de inmediato a Japón a no buscar "unilateralmente" una resolución que imponga sanciones contra Corea del Norte, dijo la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

"Por medio de la vía diplomática hemos presentado la posición de nuestro gobierno de que no es deseable alentar unilateralmente una resolución contra Corea del Norte", afirmó una fuente oficial anónima citada por la agencia.

El enviado de Estados Unidos Christopher Hill se reunió con el canciller japonés Taro Aso y otros funcionarios en Tokio para coordinar una estrategia común sobre las pruebas de misiles que efectuó la semana pasada Corea del Norte, y para instar a Pyongyang a que abandone su boicot a las negociaciones internacionales.

Las pruebas de misiles no causaron heridos ni daños, pero generaron amplia condena mundial.

Las autoridades de Japón dijeron que estaban analizando si su constitución autoriza ataques preventivos contra las bases de misiles de Corea del Norte.

"Si aceptamos que no existe otra opción para impedir un ataque ... está la posición de que atacar la base de lanzamiento de los misiles guiados está dentro del derecho constitucional de la autodefensa. Necesitamos profundizar la discusión", dijo el principal secretario del gabinete japonés, Shinzo Abe.

La discusión tenía lugar antes del informe sobre la postergación de la votación de una resolución japonesa respaldada por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad que prohíbe a las naciones la transferencia de objetos relacionados con misiles, materiales y tecnología a Corea del Norte.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyan la medida, pero otras dos naciones con poder de veto en el consejo -China y Rusia- están a favor de un enfoque menos estricto.

Se creía que Rusia podría abstenerse de votar, pero aún existía la posibilidad de que China vetara la resolución propuesta.

Corea del Sur considera que la iniciativa de Japón "causará divisiones dentro de la ONU".


fuerzas nucleares chinas en 1999

China mantiene un arsenal de unas 400 ojivas nucleares: unas 250 armas "estratégicas" en una tríada de misiles de largo alcance basados en tierra, bombarderos, y misiles balísticos de lanzamiento desde submarinos; y unas 150 armas "tácticas", presumiblemente bombas de rendimiento menor para aviones tácticos, posiblemente proyectiles de artillería, municiones de demolición atómica, y misiles de corto alcance como el Dong Feng (o DF) 15 y 11. Estas armas son más conocidas por sus nombres de exportación: Al DF-15 se le conoce como el M-9 y tiene un alcance de 600 kms.; el DF-11, o M-11, tiene un alcance de 300 kms.

Se estima que las fuerzas nucleares chinas están emplazadas en unos 20 lugares. Se encuentran bajo el control de la Comisión Militar Central (CMC), encabezada por el Presidente chino, Jiang Zemin. Otros integrantes de la CMC son generales del Ejército Popular de Liberación, varios de los cuales también tienen cargos en el Politburó del Partido Comunista.

El uso del término "estratégico" en el caso chino requiere precisarse. China cuenta con sólo una veintena de misiles capaces de recorrer distancias intercontinentales, y otros cien con un alcance de 1800 a 4750 kms. Aunque normalmente los bombarderos se consideran como parte de las fuerzas estratégicas, los bombarderos chinos no pueden recorrer grandes distancias, y el único submarino balístico chino no se arriesga a alejarse mucho de las costas del país.

En comparación con los sistemas de armas nucleares de las demás potencias, especialmente EE.UU., el arsenal chino es de tamaño y capacidad modestos.

La información sobre las armas nucleares tácticas de China es limitada y contradictoria, y no existe confirmación de fuentes oficiales sobre su existencia. El interés inicial de China por las armas tácticas posiblemente se haya despertado en los años 60’s y 70’s, cuando sus relaciones con la Unión Soviética eran cada vez más tensas. La realización de varios ensayos nucleares de bajo rendimiento a fines de los 70’s y de un ejercicio militar en gran escala en junio de 1982 en el que simuló el uso de armas nucleares tácticas, sugiere que estas armas posiblemente hayan sido desarrolladas.

El ministro de defensa de Taiwán ha hecho afirmaciones específicas en el sentido de que el M-9 y el M-11 tienen capacidad nuclear, y los funcionarios taiwaneses reportan que el número de misiles tipo M en las tres provincias del sur de China se ha incrementado de entre 30 y 50 a entre 160 y 200 durante los últimos tres años.

Es importante mantener en perspectiva la modernización militar y las fuerzas nucleares de China. Históricamente, el tiempo de espera para que un misil, submarino o bombardero entre en servicio en las fuerzas chinas ha sido largo. De la investigación inicial, el desarrollo y los ensayos, el emplazamiento puede tardar una o dos décadas, y para entonces el sistema será, en gran medida, obsoleto, de acuerdo con los estándares de EE.UU.

El deseo natural de cualquier ejército es tener mejores armas; no es ninguna sorpresa que China haya puesto la mirada en países extranjeros para mejorar sus fuerzas armadas por medios comerciales o clandestinos. Las recientes acusaciones de que China había espiado en los laboratorios de armas de EE.UU. no resultan sorprendentes, dado que los Laboratorios Nacionales de Los Alamos y Lawrence Livermore están a la vanguardia en el mundo en cuanto al diseño de ojivas sofisticadas, compactas y ligeras.

Sin embargo, no hay indicación de la existencia de algún programa intensivo en China ni de incrementos dramáticos en el número de ojivas en el futuro inmediato. Como se manifestó en un informe que el Pentágono envió recientemente al Congreso: "Los indicios sugieren que China desarrollará su fuerza militar a un ritmo mesurado. Los líderes chinos consideran que una acumulación de armas militares más rápida o de una escala mayor sería innecesaria y perjudicaría la continuación del crecimiento económico".

Misiles balísticos. El pilar de las fuerzas nucleares chinas es el misil balístico. Las versiones basadas en tierra tienen un alcance que va de 3000 a 13000 kms., y sólo unos 20 son capaces de alcanzar objetivos en América del Norte.

China cuenta con cuatro tipos de misiles balísticos, dentro de la familia de misiles Dong Feng: el DF-21, DF-3, DF-4 y DF-5. El DF-4 es un misil fijo de largo alcance que está emplazado en cinco bases: Da Qaidam, Delingha, Sundian, Tongdao y Xiao Qaidam. El DF-5A, un ICBM (Misil Balístico Intercontinental) mejorado, se emplazó por primera vez a principios de los 80’s. El gobierno de EE.UU. estima que hay unos 20 en el arsenal chino.

Unas 40 rampas de lanzamiento de misiles balísticos de mediano alcance tipo DF-3 están emplazados en Jianshui, Kunming, Yidu, Tonghua, Dengshahe y Lianxiwang. El DF-21, un misil móvil de mediano alcance de dos etapas, está sustituyendo al DF-3 en algunos de estos sitios (Tonghua, Jiansui, Lianxiwang) y es probable que el proceso continúe en el resto. Una versión mejorada, de alcance más largo, llamada el DF-21X está cerca de ser emplazada, según el Ministerio de Defensa del Japón.

La prensa menciona con frecuencia dos misiles balísticos futuros, aunque se sabe muy poco sobre ellos. Se dice que el DF-31 y el DF-41 tendrán un alcance de 8000 y 12000 kms., respectivamente. Es muy probable que estos misiles tengan una precisión y sistema de guía mejorados, plataformas de lanzamiento móviles, tecnología para combustible sólido y, posiblemente, ojivas múltiples. (EE.UU. emplazó misiles con vehículos múltiples de reentrada [MIRV] por primera vez en 1970. La Unión Soviética, Francia y Gran Bretaña hicieron lo propio en 1974, 1985 y 1994, respectivamente.) Estos misiles también podrían ser capaces de lanzar dispositivos de penetración como señuelos que se arrojan durante la reentrada para confundir los sistemas de defensa anti misiles.

No se han iniciado ensayos en vuelo del DF-31 ni del DF-41, y el emplazamiento de cualquiera de los dos misiles podría tardar muchos años. Tampoco se sabe cuántos misiles podrían eventualmente llegar a emplazarse ni cuántas ojivas podría llevar cada uno.

China realizó 45 ensayos nucleares entre 1964 y 1996, 22 de los cuales fueron subterráneos. Anticipándose a la firma del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares, China realizó nueve ensayos entre 1992 y 1996. Estos tuvieron múltiples fines: asegurar el funcionamiento de las ojivas que en ese momento formaban parte del arsenal y confirmar el diseño de las ojivas futuras, en caso de que China decidiera producirlas y emplazarlas.

Submarinos de propulsión nuclear que transportan misiles balísticos (SSBN). China ha tenido grandes obstáculos para desarrollar submarinos nucleares y misiles balísticos capaces de ser lanzados desde submarinos (SLBM). Por ejemplo: China cuenta con un solo SSBN operativo de clase Xia. Sin duda tenían la intención de que el programa Xia fuera más amplio ningún país se propone construir un solo submarino, pero dificultades técnicas con el combustible sólido para los SLBM y con los reactores nucleares para los submarinos impidieron su desarrollo completo. El único SSBN que existe fue construido en el Astillero y Base Naval de Huludao, en el Golfo de Bohai, que se encuentra en el norte del país, y fue puesto en operación en abril de 1981. Finalmente fue desplegado en enero de 1989 en la Base de Submarinos de Jianggezhuang, donde se cree que están almacenadas las ojivas para su correspondiente misil Julang-1. El SSBN de clase Xia y los cinco submarinos de ataque de clase Han (SSNS) nunca han navegado fuera de sus aguas territoriales. No se ha previsto construir más submarinos de clase Xia, pero se está desarrollando un submarino sustituto.

El SLBM Julang-1, instalado en el Xia, sigue siendo el primer y único misil balístico de China con propulsión a combustible sólido. El misil pasó por una serie de ensayos en vuelo entre 1981 y 1984, incluyendo un lanzamiento marítimo exitoso en 1982, desde un submarino de fabricación china basado en el de diseño soviético original de la clase Golf. Se está desarrollando una segunda generación de SLBM, presumiblemente el Julang-2, que es una variante del DF-31. Parece poco probable que en el futuro la flotilla china tenga más de cuatro o seis submarinos.

Bombarderos. La flotilla de bombarderos chinos es anticuada y se basa en versiones chinas de antiguos aviones soviéticos fabricados en los años cincuenta. Con el retiro del Hong--un rediseño del bombardero soviético Il-28 Beagle--el bombardero más importante es el Hong-6, que se basó en el Tu-16 Badger soviético, avión de alcance medio que entró en servicio en las fuerzas soviéticas en 1955. Bajo un contrato de licencia, China empezó a producir el H-6 en los años sesenta, y lo usó para lanzar cargas en dos pruebas nucleares: una con una bomba de fisión en mayo de 1965, y la otra con una bomba de varios megatones en junio de 1967.

Durante más de una década China ha venido desarrollando un cazabombardero supersónico, el Hong-7 (o FB-7), con la Xian Aircraft Company. No se cree que este avión tenga una función nuclear.

La modernización de la flotilla de bombarderos chinos podría darse mediante la adaptación de aviones comprados en el exterior. China compró 26 cazas Flanker Su-27 de fabricación soviética/rusa en 1992 por mil millones de dólares. Estos aviones están actualmente en posesión de la Tercera División Aérea, en el aeropuerto de Wuhu, a 250 kms. al oeste de Shanghai.

En un convenio separado, Rusia vendió los derechos de producción a China para permitirle ensamblar y producir aviones Su-27 en la planta de Shenyang, donde ingenieros rusos aseguraban el control de calidad. Los primeros dos Su-27 construidos en China volaron en 1998. La Fuerza Aérea del Ejército de Liberación Popular quiere 200 Su-27; pero tendrá que esperar por lo menos hasta el 2015 para tenerlos, dados los programas actuales de producción. El Su-27 tiene capacidad aire-tierra, aunque por el momento no hay ningún indicio de que China lo esté modificando para que tenga capacidad nuclear. China también quiere comprar el Su-30 Flanker, pero las negociaciones con Rusia están suspendidas.

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